Perera corta dos orejas y abre la puerta grande de la plaza de México

  • El diestro pacense cuaja una faena firme y rotunda al segundo toro de la tarde y refrenda su gran momento. Zotoluco pasea una oreja y El Payo muestra ganas

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GANADERÍA: Toros de Campo Real (4º lidiado como sobrero y 8º lidiado como sobrero de regalo) y uno de Garfias (7º, lidiado como sobrero de regalo), desiguales de presentación y juego TOREROS: Eulalio López Zotoluco, silencio, silencio y oreja en el sobrero que regaló; Miguel Ángel Perera, dos orejas y silencio. Octavio García El Payo, división, silencio y palmas en el sobrero de regalo. Incidencias: Plaza Monumental de México. 18.000 espectadores.

El matador de toros extremeño Miguel Ángel Perera cortó el pasado domingo dos orejas y salió en hombros de la plaza de México, en la quinta corrida de la Temporada Grande, donde Zotoluco paseó un trofeo del primer sobrero de regalo.

Perera se gustó con el capote frente al segundo de la ganadería de Campo Real, que embestía con el clásico tempo mexicano, al paso y por abajo. Con gaoneras y tafalleras, el espada de Puebla del Prior puso al público a su favor, que cantó sus tandas con la muleta. En un palmo, y bajo el patrón de la firmeza, Perera toreó con seguridad y mató bien antes de pasear el doble trofeo por el anillo de Insurgentes.

El primero fue un toro desclasado con el que Zotoluco se esforzó para sacar faena. A base de exponer en cercanías y dominar técnicamente al animal, Eulalio López llegó a los tendidos, que le jalearon. Sin embargo, las irregularidades del trasteo y una estocada que cayó baja impidieron cualquier posibilidad de cortar orejas. El cuarto, un sobrero de pobre trapío, no fue bueno y además el público lo protestó con insistencia, por lo que el azteca regaló un sobrero.

Zotoluco logró una oreja del sobrero que regaló, un astado de Garfias con casta y de buen juego ante el que el torero se mostró valiente y batallador. Después de protagonizar una bella pelea en varas, llegó a la muleta con brío, y Eulalio López lo templó en varias series jaleadas.

Un desarme y alguna serie de menor intensidad no propiciaron un conjunto de mayor nivel. Después de matar paseó un trofeo.

El Payo intentó replicar a Perera con el tercero, pero no pudo frente a un animal que no terminó de romper. Estoico y valiente, el joven mexicano se la jugó con la muleta hasta escuchar un aviso, en un trasteo largo, pero al conjunto muleteril le faltó consistencia. Con la espada no estuvo bien. El sexto se movió con cierta descoordinación y El Payo no logró levantar la situación en una faena anodina y sin opción.

El octavo, segundo sobrero de regalo, fue otro animal de la ganadería titular, la de Campo Real, y de primeras siguió los pasos de sus hermanos, con una acuciante ausencia de fortaleza. Sin embargo, a base de templarlo y consentirlo, El Payo terminó por asentarlo.

Entonces, llegaron los mejores momentos de su actuación, con tandas vibrantes y de mérito, tirando del animal y buscando la ligazón. Rozaba la oreja, pero un metisaca acabó con la ilusión.

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