El otro Puerto grande de Ayamonte

  • Víctor Puerto corta los máximos trofeos a un buen toro de Arucci para el que se pidio el indulto en un festejo donde Pepe Colmenares cortó dos orejas al toro de su alternativa y una Víctor Janeiro

Ganadería: Se lidiaron tres toros con el hierro de Arucci que hicieron primero, segundo y quinto en el orden de lidia. Cumplieron con buena nota los tres aunque el de mas calidad fue el segundo premiado con la vuelta al ruedo, para el que se pidió insistentemente el indulto, no concedido. De Concha Y Sierra se lidiaron cuatro, incluido el sobrero, que lucieron también nobleza durante su lidia TOREROS: Víctor Puerto, de rosa y oro. Dos orejas y rabo tras aviso. En el cuarto, dos orejas; Víctor Janeiro, de blanco y oro. Oreja. En el quinto, saludos tras aviso; Pepe Colmenares, celeste y oro. Dos orejas. En el sexto, saludos. Incidencias. Media entrada larga de público. Al final del festejo Pepe Colmenares salió a hombros, rehusando hacerlo Víctor Puerto.

Vino vestido de alternativa Víctor Janeiro pero el que realmente se doctoró como matador de toros en Ayamonte fue el venezolano Pepe Colmenares, quien merced al triunfo logrado en ese primer toro de la tarde se fue después a hombros por la Puerta Grande del coso ayamontino.

Para los amantes de las estadísticas y las fechas especiales de las plazas digamos que el toro del doctorado atendió por el nombre de Leñador, estaba marcado con el numero 67 de capa negra y pertenecía a la divisa de Arucci.

Corrida bien presentada por parte de los dos ganaderos. Muy digna en muchos sentidos para destacarla como parte del éxito de una tarde que se nos fue hasta tres horas después justamente cuando los cohetes anunciaban la salida de la Virgen de Las Angustias. La demora se apunta desde lo que añade al reloj una ceremonia de alternativa, una petición de indulto y la devolución de un toro inutilizado por un puyazo en mal sitio.

Hablando de sitio, en él debemos de poner al usia del festejo. Cada plaza debe valorar el por que de todas las cosas que suceden en su ruedo. A su alrededor se conforman las aficiones y los comportamientos. Es posible que alguien no lo entienda así, pero el presidente del festejo de ayer le dio categoría y trascendencia a esa plaza ayamontina no concediendo un indulto fácil de un buen toro, de un estupendo toro, si es que hay que apurar algo, pero no de un toro de indulto. A hombros le tenían que haber sacado al hombre y no dejarle a merced de los improperios del tendido.

El resto de lo que concierne al festejo se lo cuento ya porque se supone que debe ser lo más trascendente decirles como andaron los toreros con los buenos mimbres que tuvieron enfrente como por ejemplo la dulzura y la claridad en la embestida que disfrutó Colmenares en el toro de su doctorado.

Faena de menos a más por parte del venezolano, que muy toreado no estará pero demostró que el oficio lo sabe de sobra. Tuvo más armonía su faena al toro de la ceremonia que al que cerró plaza donde las series y la faena misma no tuvieron consistencia. Muchos pasajes sueltos pero nada concreto. Si anduvo resulto y muy digno como torero en ese primero de Arucci que le permitió estirarse y confiarse en mayor grado. Dignidad torera que se transmite pronto al tendido merced a la espontaneidad del venezolano frente al toro donde demostró además tener recursos para matar con solvencia.

Faenón de Puerto a uno de Arucci. Posiblemente una de las mejores faenas que se hayan visto sobre la arena del coso ayamontino durante mucho tiempo.

Faena sin fisuras, sin ningún sobrante y con una dosis de inteligencia por parte del manchego que es para quitarse el sombrero.

Aprovechó milimétricamente hasta la última posibilidad del toro, lo llevó, cuidó, mimó, convenció y cuando él decidió lo toreó con muletazos grandes y rotundos por los dos pitones. Faena de valor en todos los sentidos. Valor de muletazos de muchos quilates y valor del torero para dejarse rozar las taleguillas por los pitones del toro después de engarzar el toreo en un palmo de terreno.

Víctor Janeiro estuvo más comprometido como profesional ante el de Concha y Sierra donde aprovechó la nobleza del astado y las buenas condiciones que mostró por el pitón derecho aunque no hubo faena de relumbrón ni series completas.

Frente al quinto, si queda sin embargo exigirle más a un torero al que le costó coger confianza y sitio ante otro bravo toro de Arucci con el que le costó quedarse en el sitio y ligar. Aun así se vino arriba su labor casi al final.

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