Salvador Vega y Leandro consiguen sendos trofeos

  • El malagueño y el vallisoletano puntúan en la Corrida de la Vendimia, con escaso público · Curro Díaz se marcha de vacío

GANADERÍA: Se lidiaron cinco toros de La Quinta y uno, sobrero, de Torrealta, lidiado en cuarto lugar. Bien presentados, nobles y faltos de raza en general. El sexto, manso, desarrolló mucho peligro. TOREROS: Curro Díaz, estocada caída (palmas); y tres pinchazos y estocada caída (palmas). Leandro,estocada (oreja); y cuatro pinchazos y estocada corta (silencio tras un aviso). Salvador Vega, estocada desprendida (oreja tras aviso); y tres pinchazos, media estocada y descabello (silencio). Incidencias: Plaza de La Malagueta. Más de un cuarto de entrada en tarde algo ventosa.

Una oreja cada uno cortaron los diestros Salvador Vega y Leandro Marcos en el último festejo de la temporada 2012 en Málaga, la corrida de la Feria de La Vendimia.

El malagueño Salvador Vega, tras escuchar en la pasada feria los tres avisos en uno de sus toros, se reconcilió con sus paisanos con una faena en la que en el brindis quiso pedir disculpas por lo sucedido con anterioridad. Tras andar garboso con el capote, desarrolló una faena fundamentada en el pitón izquierdo a un toro que se quedaba corto y al que hubo que arrancarle los muletazos de uno en uno. Voluntarioso y bien colocado, cortó una oreja por una faena en línea ascendente con naturales interesantes y algunos pasajes pintureros.

El vallisoletano Leandro entraba en el cartel como uno de los triunfadores de la feria. Aprovechó el recorrido y la nobleza que desarrolló de inicio su primero, con una buena tanda de naturales de mano baja y rematando atrás. Faena estética pero sin ajuste. La estocada le valió el premio. Su segundo fue un animal noble pero sin fuerza, que humilló aunque con poco recorrido. Su labor no tuvo trascendencia.

No tuvo suerte Curro Díaz en el lote. Así, su primero fue un toro flojo al que se le castigó en exceso en el caballo y que se defendió en la muleta; mientras que al cuarto tuvo que recibirlo tres veces con el capote. El del hierro titular fue un manso que debió ser castigado con banderillas negras y fue sustituido, mientras que el primer sobrero de Torrealta se partió el pitón izquierdo y también volvió a los corrales. El segundo sobrero, de la misma ganadería, fue noble, pero solo tuvo dos series por el pitón derecho. El jiennense se mostró estético y con ganas de agradar, pero la labor no tuvo rotundidad.

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