"Torear en Algeciras es volver a vivir las ilusiones del día de mi alternativa"

  • El torero de Jerez regresa a Las Palomas, la plaza donde se doctoró hace 18 años y lo hace en una temporada especial por su regreso tras el percance de Zaragoza

El matador de toros Juan José Padilla regresa este año a la plaza de toros de Algeciras en una año muy especial donde ha renacido como torero después de su grave percance en el ojo y en la cara el año pasado en Zaragoza.

Un año especial para el jerezano y que quiere compartir con los aficionados del Campo de Gibraltar y en especial con Algeciras. "Es una zona a la que le tengo mucho cariño, me hice torero entre La Línea y Guadacorte. Aquí conservo grandes amigos y no puedo olvidar que en Algeciras tomé la alternativa, por eso me hace mucha ilusión volver a esta plaza tan importante para mi", apuntó.

El torero de Jerez cumple 18 años de su alternativa un 18 de junio de 1994, donde el algecireño Pedro Castillo le cedió los trastos en presencia del Niño de la Taurina. Hizo el paseíllo con un vestido de blanco y oro y remates en rojo y le cortó una oreja a un toro de Benítez Cubero. Esa tarde se conmemoraba el veinticinco aniversario de Las Palomas.

La vida actual de Padilla no es fácil y pasa por visitar a los fisioterapeutas en una clínica especializada en Jerez casi a diario. Acude al logopeda para recuperar el movimiento adecuado para la vocalización. Y las continuas revisiones en la cara y en el ojo Y todavía el torero tiene que comer todo triturado, aunque ya soporta algunos alimentos sólidos. Y luego es capa zde decir que "lo que he podido hacer creo que lo hace cualquier ser humano", añadió.

Padilla es un torero que nos ha dado una lección de vida, pero no solo como matador sino como persona. Un ejemplo de tesón, esfuerzo y de afán de superación. "Soy una persona nueva, valoro cosas que quizás antes no valoraba como debía: los amigos, las personas que te quieren y, por supuesto, la mujer y los hijos".

Para el torero de Jerez, que comenzó trabajando como panadero en la panadería de su padre, el toreo es "pasión, entrega y lucha". Y esa lucha es la que ha mantenido al día siguiente de la cornada, incluso la misma noche donde con una toalla se levantó para dar algunos pases en el paseíllo en compañía de su amigo Adolfo Suárez. " El toro me hundió el ojo, pero no la voluntad. Torear es vivir. Y quiero vivir. Aquel percance ya está en el recuerdo. Ahora tengo otras metas y objetivos", matizó.

No ha sido fácil el camino hasta aquí y el que todavía le queda por recorrer. El torero es feliz porque siente que los aficionados y no aficionados le quieren y le admiran. "Soy un hombre afortunado y me siento feliz. Mi mujer, mis hijos y mis amigos me apoyan. Así que tengo que seguir en torero. Me iré de los ruedos cuando yo diga y no cuando lo diga un toro", apuntó.

Una de las frases de Padilla: "El sufrimiento es parte de la gloria", resume la forma de vida de cualquier torero y en especial la del jerezano.

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