Triunfalismo y un percance

  • El Fandi, Vilches y Luque salen en hombros, mientras que Manzanares sufre un corte por la espada en el pulgar de la mano izquierda · El encierro, de juego variado, estuvo marcado por la falta de fuerzas

GANADERÍA: Tres toros de Luis Algarra -primero, tercero y octavo- y cinco de Núñez del Cuvillo -el quinto con el hierro de Benjumea, de la misma casa ganadera-, muy dispares en presentación. Encierro en su conjunto manejable y marcado por la carencia de fuerzas. Primero, noble; segundo, noble, se quedaba corto; tercero flojísimo; cuarto, con escaso recorrido; quinto, bueno, aunque se apagó pronto y acabó defendiéndose; sexto, sin motor; séptimo, con genio; y octavo, muy deslucido. TOREROS: David Fandila 'El Fandi', de azul marino y oro. Dos orejas, oreja con fuerte petición de la segunda y saludos tras aviso en el toro que mató por Manzanares. Luis Vilches, de nazareno y oro. Oreja y dos orejas. José María Manzanares de morado y oro. Dos orejas y rabo en el único que estoqueó. Daniel Luque, que sustituía a Cayetano, de celeste y oro. Dos orejas y rabo y saludos. Incidencias: Plaza de toros de Utrera. Miércoles 8 de septiembre de 2010. Casi lleno. Únicamente quedaron por cubrirse algunas localidades de sol. Manzanares sufrió un corte en el pulgar de la mano izquierda durante la faena al séptimo toro. Al final del paseíllo, se entregaron sendas placas conmemorativas a los cuatro diestros y se leyó un manifiesto en favor de la Fiesta. Al término del festejo salieron en hombros El Fandi, Luis Vilches y Daniel Luque.

Con la luz cegadora de la ilusión acudieron cerca de 5.000 almas a la nueva plaza de toros de Utrera, un coso moderno, en cuyo interior destaca la amplitud de sus asientos, con un ascensor y pasillos lo suficientemente amplios para facilitar el acceso. Después de unas obras que han durado casi una eternidad, muchos amigos utreranos con los que nos cruzábamos sonreían y exclamaban: "¡Por fin, aquí la tenemos". El ambiente para la primera corrida de toros que se celebró ayer en la nueva plaza utrerana, fue sensacional.

Colas inmensas y lleno casi hasta la bandera. Únicamente quedaron sin venderse algunas localidades de sol. La corrida comenzó con 17 minutos de retraso y, precisamente, varios sectores de sol se pusieron en pie de guerra. No habían pagado por broncearse, si no para ver toros y con palmas de tango e increpaciones exigieron el comienzo del espectáculo.

El festejo resultó triunfal -El Fandi, Luis Vilches y Daniel Luque salieron en hombros- y estuvo también marcado con la nota negativa de un percance de José María Manzanares, quien sufrió un corte en el dedo pulgar izquierdo. Había muchas ganas de disfrutar del toreo en Utrera y el público, muy amable, no dudó en ondear pañuelos una y otra vez. Los cuatro diestros supieron usar bien sus armas: Fandi explosivo y pletórico en banderillas. Vilches, sobrio, pero con calidad; Manzanares, con temple, rezumó estética; y Luque se metió entre los pitones de sus toros para asustar al público. Pero todo ello lo hicieron con un encierro de juego variado y al límite en todo, especialmente en cuanto a fuerzas.

El Fandi brilló especialmente en su lote en el tercio de banderillas. Las palmas echaron humo cuando prendió los rehiletes y a la hora de juguetear en la salida de cada suerte, especialmente cuando corrió hacia atrás tras un par al violín y le dejó al toro, sobre su testuz, un sombrero que le había arrojado un espectador. Con Humildoso, primer toro que pisó la nueva plaza de toros de Utrera, y que embistió con humilde nobleza, aunque con excesiva flojedad, El Fandi realizó una labor de enfermero con algunos muletazos estimables por el pitón derecho. Mató de estocada para ganar las dos primeras orejas concedidas en este coso. Con el quinto, con buen son, aunque se apagó tras el segundo tercio, el granadino se extendió en un trasteo que llegó a la galería.

Luis Vilches se gustó en las verónicas de saludo en su primer toro. Con la franela brilló al natural. Pero Vilches compitió en diplomacia con su oponente, Embajador, al que le costó matarlo. Tras dos pinchazos y una estocada, el premio se quedó en una oreja en una tarde de espléndida generosidad por parte de la parroquia. En su segundo volvió a exhibir su gran zurda, con naturales muy bellos.

José María Manzanares sufrió el percance cuando toreaba al séptimo toro, un astado con genio. Parte del público solicitó un indulto para el astado, que en modo alguno merecía por su juego. Manzanares le fue domeñando en una faena larga, en la que tras recibir un aviso se fue a por el estoque. En un muletazo para igualar al astado, Gavilán le lanzó un hachazo a la mano izquierda y el torero sufrió un corte en el pulgar. Pasó a la enfermería y El Fandi despachó el toro. El alicantino se había lucido ante su primer oponente en un faena en la que prevaleció la estética, con una serie en redondo de altura y con bellos remates.

Daniel Luque se metió al público en el bolsillo con una apuesta en el toreo de cercanías que hizo vibrar al personal. El inicio de faena a su primero tuvo sello propio, con muletazos a pies juntos, codilleando. Destacó al natural, en una labor salpicada en sus inicios por varios enganchones. Con el que cerró plaza, muy deslucido, no pudo alcanzar grandes cotas.

El festejo resultó entretenido, con un público amable que se entregó en la puesta de largo de la nueva plaza de toros de Utrera, en el día grande de la ciudad, el de la Virgen de la Consolación.

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