Zalamea, primera tarde de toros

  • Hoy sábado arranca una feria que pretende consolidarse en el tiempo presente de una afición que busca mantener el compromiso permanente con su plaza y ser ser futuro próspero para la Fiesta

Hoy sábado se alza el telón de una feria más en Zalamea. En realidad no es una feria más, sino el inicio de un estreno como flamante incorporación al circuito de cosos históricos conseguido durante este año.

En Zalamea ya se respira ambiente grande de toros y no es para menos porque bajo la importancia que dejaron el pasado año sobre el ruedo zalameño el excelente conjunto ganadero de Peñajara, se le une precisamente en esta feria la repetición de la divisa sevillana.

Quienes anduvieron el pasado año por los tendidos de la plaza zalameña seguro que no se han olvidado de cuanto ocurrió con los toros y con una terna que tiró para adelante con la corrida hasta lograrla como una de las más importantes citas taurinas de nuestra provincia.

Aquello ya es pura historia, pero es sin duda historia para recordar que surgió en manos de una nueva empresa, con el taurino Emilio Moreno al frente de la misma, y que a priori las perspectivas de que fuese Peñajara, una divisa que había renunciado a lidiar en la temporada grande española por motivos de fuerzas y enfermedad sobrevenida, la elegida para la ocasión levantó las lógicas suspicacias interesadas o no sobre su presencia en la feria.

Lo cierto es que hoy por hoy en esta feria que comienza esta tarde nadie discute esa presencia ganada sin duda en buena lid por el ganadero Rufino Martín y sus toros merced a la presencia y juego obtenidos sobre el ruedo zalameño el pasado año, máxime cuando en esta plaza gusta el toro con presencia de toro y juego de nobleza y bravura. No es fácil el equilibrio, pero desde luego esta plaza puede presumir de haber lidiado en su ruedo muchos de los más importantes encierros de las últimas temporadas.

Después están los toreros, y aunque todo depende de muchas circunstancias, está claro que el festejo con el que da comienzo la feria de este 2010 mantiene la impronta de un cartel de toreros que saben hacerlo bien y bonito para el aficionado pero también con la impronta de poder con toros que dan importancia al espectáculo.

De Curro Díaz tan solo se recuerda por esta tierra una actuación vestido de corto en un festival de Alosno hace ya varias temporadas.

El de Linares mantiene un cartel muy digno dentro del principal escalafón de profesionales. Guarda Curro un regusto muy especial para hacer el toreo y además ya sabe lo que es triunfar ante aficiones exigentes.

La última vez que tuvimos ocasión de presenciar una actuación de Oliva Soto en nuestra provincia fue con una excelente novillada de Villamarta en la plaza de toros de Zufre.

Vuelve ahora el sevillano, pero ya con la vitola de matador de toros y con una enorme expectación a su cargo merced a su triunfo en la Maestranza y a la aureola de torero novedoso que le ha concedido su actual presencia en los ruedos.

Y cerrando el cartel de esta primera de feria, un torero que anda haciéndose poco a poco pero con buenas formas. La tarjeta de visita del sevillano en la pasada feria frente al serio encierro de Peñajara no ofrece dudas de lo que Nazaré es capaz de aportar a una tarde donde sin duda hay ganas de irse a los toros.

No se supo, no se pudo o no interesó pero lo cierto es que desde hace ya bastantes años el cartel de rejoneadores dejó de tener sentido en la plaza Zalameña. Más que nada porque no despierta el interés de nadie, aburrió al tendido y desde luego el resultado profesional y artístico acabó por los suelos.

Por ello hay que saludar la iniciativa de recuperar para la feria una novillada sin picadores.

Por un lado porque se produce el hecho real de abrir dentro de las plazas de tercera el apoyo a las posibilidades toreras de quienes aspiran a tener no solo sueños sino realidades toreras. Segundo porque esta plaza se identifica con un rotundo gesto de apoyo a la Fiesta desde su más humilde base.

Dispuesto así, el interés del segundo festejo de feria lo llevan en sus nombres seis jóvenes aspirantes a los que anuncian con un hierro como el de Manolo González, que puede y debe darles facilidades para el triunfo.

Entre ellos, el nombre del Paco Hidalgo mantiene para los aficionados onubenses la impronta del paisanaje. Aunque no es lo único porque a Paco le hemos visto irse haciendo poco a poco con el oficio necesario para ilusionar a la gente de Huelva. Son pocos aun los pasos que ha dado en el mundo del toro, pero los tentaderos le han permitido avanzar hacia niveles que fundamentan esperanza para poder esperarlo.

En definitiva pues, la feria está ahí. Es una feria bonita e interesante y solo cabe desear que se haga realidad el compromiso del público con su feria y Zalamea prosiga en ese camino que aun a pesar de todas las dificultades, está dispuesta a marcar.

¡Que Dios reparta suerte!

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