Zufre, bravura mal administrada

  • Dos orejas para Andrés Romero, otras dos para Emilio Huertas y tres para Alejandro Pavón frente a un buen encierro de Millares en el que destacó el quinto novillo, un sexto bueno y la vuelta al ruedo al cuarto

Ganadería: Se lidiaron dos novillos para rejones con el hierro de Couto de Fornilhos, muy parado y reservón el primero, y complicado y poco colaborador el segundo. En lidia ordinaria, se lidiaron dos utreros y dos erales con el hierro de Manuel Ángel Millares de los cuales destacó por encima de todos un extraordinario utrero y el sexto, un eral bravo y de buen juego. Al cuarto le dieron la vuelta al ruedo. TOREROS: Andrés Romero, a caballo. Saludos. En el tercero, dos orejas. Emilio Huertas, de corinto y oro. Oreja. En el quinto, oreja. Alejandro Pavón, de azul celeste y oro. Dos orejas. En el sexto, oreja. Incidencias. Plaza de toros de Zufre. Tres cuartos de entrada. Tarde de calor . Andrés Romero se ausentó con permiso presidencial tras finalizar la lidia del tercero de la tarde por tener que actuar ayer noche en la localidad extremeña de Monterrubio de la Serena.

¡Ojú que calor! Le dieron la vuelta al cuarto que fue el peor del encierro de Millares y por detrás se quedó un extraordinario utrero lidiado en quinto lugar, bravo y repetidor en la muleta de Huertas, y con algo de menos son, pero también bravo en su lidia, el eral que cerró plaza. Respeto las decisiones, pero no comparto la presidencial de ayer, porque si hay que hablar de bravura y son del bueno, acompañado de nobleza, ritmo, casta y una embestida larga, todo eso lo tuvo ese utrero que hizo quinto en el festejo, que pertenece a esas nuevas reatas de los últimos sementales de Jandilla que van dejando simiente buena y grata en la dehesa de los Millares.

Particularmente me gustó también el sexto, aunque en eral y todavía, por tanto, sin definir. Un niño que embistió con temple y largura...pero un niño.

Los de Couto le complicaron la vida a Andrés Romero. Muy parado el primero, áspero y con arreones y sin ritmo, el segundo. Añadan el diámetro de un ruedo pequeño y multipliquen por cien y entonces hallarán la cifra exacta del esfuerzo que el de Escacena tuvo que poner en juego para no torcer la enrachada lista de triunfos de los últimos tiempos. No ha la ocasión para hablar de brillantez y pasajes de prolongado aplauso, porque Romero bastante tuvo con estar en torero, hacer llegar a los caballos hasta unos terrenos complicados para salir indemne de ellos y, además, no fracasar. En torero, con oficio, con destreza, con ganas, con inmensas ganas, y muy por encima de un lote que puso muy difícil el ultimo tercio, Romero le arrancó dos orejas de mucha garra al bichillo portugués que cerró su actuación.

Lote potable tuvo Huertas para emplearse en ese toreo que le ha llevado a triunfos notables en plazas de mucha responsabilidad.

Estuvo pulcro y aseado frente al noble pero soso utrero que hizo segundo en la lidia. De ahí no pasó una faena que, desde luego, si alcanzó algo notable fue en algunos pasajes con la diestra. Deseando ser prudentes, repartamos a la mitad el mérito de una faena sosita y sin argumento.

Frente al bravo quinto, Huertas no terminó de ahormar una faena en la que faltaron muchas cosas con las que dar respuesta merecida a una embestida que tuvo mucha calidad por ambos pitones.

Terno de Maestranza en Alejandro Pavón. Público de Zufre en el tendido. Dos erales. Uno, el primero, complicado por el izquierdo, sin ritmo y por donde se desfondó una faena que, a pesar de la ligereza, había comenzado con buenos argumentos toreros por el pitón diestro. Tiró Pavón, con prisas, sometido a la querencia de llegar cuanto antes hacia ese público que conoce de sobra. Pero así no funcionan las cosas. Siempre se ha dicho que el toreo es despacio, y así debe ser...cuando se puede.

Mejor son tuvo su labor frente al castaño que cerró plaza. Un animal encastado, que embistió largo y noble, y con el que Alejandro Pavón cuajó lo más interesante de su tarde torera. Pasajes agradables de toreo por ambos pitones, rubricando con torería en los de pecho, que enseñaron algo de ese Pavón en el que creo firmemente como torero en franca progresión. Por lo demás, seis volteretas son muchas en una tarde. Suerte en Ronda.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios