50 años de sentimiento en el toreo

  • Se cumplen las bodas de oro de la alternativa de Rafael de Paula · Fue en en Ronda, con Aparicio y Ordóñez

Dicen que quien iba a ser su suegro, el genial Bernardo Muñoz "Carnicerito de Málaga", lo vio claro: aquel chavalito del barrio de Santiago, hijo de un cochero que también era un genio en lo suyo, olía a torero.

Tal vez por eso aquella tarde de su alternativa en Ronda, en la corrida goyesca de tal día como hoy de 1960, Rafael de Paula le brindó el toro tras la ceremonia de su investidura, nada menos que con Julio Aparicio de Padrino y Antonio Ordóñez de testigo. No cabía más torería en la plaza y aquel gitano de Jerez, según las crónicas, toreó a placer sus toros de Atanasio Fernández.

Comenzaba una de las páginas más bellas de la historia del toreo, una carrera inefable, con faenas sublimes y también sus renglones torcidos, porque Rafael de Paula ha hecho del fracaso grandeza a la vez que nos enseñaba a soñar el toreo.

Tardes como la del 5 de octubre de 1974 en Vista Alegre, los toros que ha cuajado en su plaza de Jerez como aquel "Sedoso", el de Martínez Benavides en 1987 en Las Ventas, el 12 de octubre de ese mismo año en Sevilla... Y otros muchos. Recordando un toro de Santa Coloma en Jerez que era "listo" y le miraba la hombrera, dijo "ha habido veces, creo yo, que a lo mejor la gente no se ha dado cuenta pero he dominado al toro, no ha trascendido, pero me he quedado satisfecho", párrafos de esa página que muy pocos han sabido leer.

Sus primeros cincuenta años de matador, que ahora el maestro está en la cátedra y tiene mucho que decir y aportar a esta fiesta de hoy, tan diferente a la que se encontró Rafael de Paula en 1960 y a la que conmocionó con la pereza de su toreo.

"A mi se me ha tachado de torero medroso y lo que pasa es que he tenido mis limitaciones y no es que fuera miedoso, es que no hubiera querido estar tanto a merced del toro por lo de las rodillas".

¿Un torero medroso se hubiera anunciado con toros de todos los encastes como los albaserradas de Victorino, miuras, villamartas, santacolomas, guardiolas o aquel toro portugués de Oliveira que bordó en Gijón?

Sobre todo un torero consciente de su carrera y de esos renglones torcidos: "yo se lo que he sido y donde he llegado o he podido llegar y reconozco que he perdido tres trenes. Reconozco cuando se me fue y a mi se me fue un toro de Jandilla en Madrid", contaba en estas páginas el torero.

Pero ahí quedó ese sobrero "Corchero" de Martínez Benavides en Madrid y lo que se ha escrito de él: "Nunca el toreo fue tan bello" o "El quite que dio la vuelta al mundo"; Joaquín Vidal, José María Pemán, Cañabate o ese titular que le gusta tanto de Antonio Abad Ojuel, sobre aquel quite del día de su confirmación de alternativa en Madrid: "Ha nacido un partido".

Escribimos algo de aquel partido en estas páginas: "un partido de soñadores, buscadores del toreo caro, de amantes de la eterna fugacidad de un lance, un quite, un gesto".

Rafael de Paula debutó en público el 9 de mayo de 1957 en Roda y con caballos el 2 de mayo del siguiente año en Jerez. Ese mismo año de 1958 se presentó en Las Ventas, un 6 de septiembre, con novillos de Antonio Pérez de San Fernando alternando con Curro Puya y Juan Vázquez, en 1960 torea veinte novilladas antes de aquella goyesca. Son los antecedentes de una alternativa que no confirmó hasta 1974, un 28 de mayo, con toros de Osborne, Galloso como padrino y Julio Robles como testigo.

Una carrera de luces -de negro y azabache, como muy bien titula su hijo Jesús- que terminó con el siglo en la plaza de Jerez el 18 de mayo de 2000, de burdeos y azabache. Curro Romero cortó tres orejas y un rabo; Rafael de Paula se dejó dos toros vivos y se cortó la coleta después de hacernos soñar el toreo; Finito de Córdoba -sustituto del lesionado Morante- cortó una oreja en cada toro.

Y aquel partido que nació de un quite sigue activo: a Rafael se le distinguió la medalla de oro de las Bellas Artes que le impuso el Rey, el toreo vino a Jerez a rendirle un homenaje, y la plaza Madrid se puso en pie en 2006, su último paseíllo en Las Ventas, en el festival de su homenaje, rota ante tanta torería. Puro sentimiento, pensamiento en conmoción.

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