La fiesta de la vida y la gloria

Ganadería: Dos toros de Luis Albarrán, para rejones, reglamentariamente despuntados, mal presentados y con juego desigual; y cuatro para lidia ordinaria de Julio de la Puerta, bien presentados y destacó el tercer toro que fue indultado. TOREROS: Diego Ventura (rejoneador). Oreja y oreja. Manuel Díaz 'El Cordobés'. Oreja y oreja. Juan José Padilla. Dos orejas y rabo simbólicos y dos orejas. INCIDENCIAS: Plaza de toros de Lucena. Corrida mixta con motivo del X Aniversario de la inauguración de la plaza, con carácter benéfico para la Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. El tercer toro, Petrolero 68, fue indultado. Tres cuartos entrada en tarde calurosa. Se guardó un minuto de silencio en memoria del torero fallecido Víctor Barrio.

Se dice, que los populismos surgen motivados por el descontento de la gente. Es un movimiento global, el cual tiene como objetivo el atraer a las clases más populares. Se toma como modelo básico, la conquista de los intereses generales de los colectivos más desfavorecidos. Definiciones políticas a parte, a día de hoy, en la fiesta de los toros también ha surgido un movimiento, que pudiéramos llamar, o calificar, de esta forma. Lo que antes eran simples y puntuales carteles con unas combinaciones, que tradicionalmente tuvieron su público especifico, y que se calificaron como mediáticas, hoy se repiten en plazas de cualquier categoría, incluso en ferias de prestigio, para contento de un público fácil, poco entendido, y que solo busca pasar un buen rato en el tendido. Van dirigidos a un público descontento, hastiado de pagar altos precios por sus localidades, y cansado de los caprichos de las primeras figuras. Un público al que no importa un ápice la más mínima integridad, así como el desarrollo del espectáculo dentro de unas normas tradicionales y ortodoxas.

Estos carteles generalmente están compuestos por toreros conocidos, más por su actividad extra taurina, o bien, por su facilidad para conectar, a través de la heterodoxia, con un público desconocedor de la realidad de la tauromaquia. En muchos casos, son espadas con años de alternativa, curtidos en mil batallas, que jamás tuvieron el reconocimiento de la afición más purista. Toreros que aparecen por igual en las revistas de papel couché, o en programas televisivos de tinte rosa o amarillo, mas por sus avatares fuera de las plazas, que por sus honores en el redondel. Para poner la guinda al pastel, en estos carteles también han encontrado un hueco otras vertientes de la fiesta, como puede ser la inclusión de un rejoneador, o integrantes del escalafón novilleril, o incluso, como se puede ver en plazas menores, cuadrillas amateurs de recortadores o incluso forcados del país vecino.

Hoy este tipo de cartel está plenamente instituido en el panorama taurino nacional, no tanto en Francia. Un cartel que garantiza que el público, fundamentalmente el menos aficionado, que es a quien va principalmente dirigido, acuda a los tendidos, garantizando que la taquilla sea rentable, o al menos que cause el menor perjuicio posible.

Lucena conmemoró el décimo aniversario de la inauguración del coso de Los Donceles, con un cartel de corte popular. Un cartel que conformaba la principal figura del rejoneo actual, caso de Diego Ventura, y dos espadas veteranos que viven un momento dulce amparados en este tipo de combinaciones, como son El Cordobés y Padilla, este último alcanzando el sueño de traspasar la Puerta del Príncipe maestrante en la presente temporada. El público, como era lo esperado, no falló y Los Donceles cumplió años rememorando aquel 16 de julio de 2006, cuando Pablo Hermoso de Mendoza, a caballo, Enrique Ponce, Finito de Córdoba y El Cordobés pisaron su arena por primera vez.

Diego Ventura pasa por el mejor momento de su carrera. Primerísima figura del rejoneo, puesto éste, a base de trabajo y constancia. Ventura ha dejado de ser una novedad, un rejoneador eléctrico y de carácter popular, para convertirse en una realidad que le lleva a ser, a fecha de hoy, todo un referente en el escalafón de rejoneadores. Además de su buen momento y madurez, hay que resaltar que posee una cuadra realmente espectacular, con caballos que brillan por sí solos, pero que son sabiamente manejados por la mano izquierda del caballero luso-sevillano. Lució sobremanera en la tarde de ayer a lomos de Roneo y fundamentalmente Milagro, con quien formó un auténtico alboroto en el cuarto. Lástima que fallase con los aceros, pues lo que iba camino de un triunfo importante quedó diluido desgraciadamente. No obstante Ventura demostró que el lugar que ocupa no es fruto de la casualidad.

Manuel Díaz El Cordobés de nuestro tiempo goza con la simpatía del gran público. Siempre fue, y lo sigue siendo, un torero alegre y extrovertido que conecta rápidamente con los tendidos. Luego su principal aval es su honradez y profesionalidad. Manuel Díaz no engaña a nadie. También hace lo que sabe, que no es poco. Plantea sus labores de forma más o menos ortodoxa, para pasar, en el momento que tiene oportunidad, a su repertorio más popular, contentando así a sus seguidores. Su actuación fue similar en sus dos toros. Entrega y fácil conexión con los tendidos. Se fajó con el complicado primero y disfrutó e hizo disfrutar con el quinto.

Juan José Padilla es un torero curtido en mil batallas. Un torero al que nadie regaló nada, pero que a raíz del accidente de Zaragoza, que le pudo costar la vida y le marco su rostro para siempre, vive una etapa feliz. Desde entonces viene toreando en carteles alejados de aquellos de la épica y la tragedia. Está en todas las ferias, cuenta con el calor del público e incluso está viviendo sueños como por ejemplo abrir la puerta del Príncipe de la Maestranza. Su toreo tendrá las carencias que quieran verle, que las tiene y no son pocas, pero mientras la gente acuda a verle y él esté dispuesto a continuar en la brecha, adelante. En la tarde de ayer, el jerezano cuajó una faena que difícilmente olvidará, pues se conjuntó un toro bravo con un torero enrazado y entregado. Faena de gran altura que estuvo a la altura de un animal que se ganó la vida con su bravura. En el sexto volvió a estar de forma rotunda, volviendo a cuajar un trasteo que gustó a la concurrencia.

Diez años ya. Parece que fue ayer. Tras unos inicios prometedores todo se vino abajo. Lucena es una plaza, como muchas de nuestra provincia, a recuperar. Solo cabe trabajar en su puesta en marcha. Por ahora todo tendrá que ser, muy a pesar, de cara al gran público. Seguramente la fiesta clásica y plena tardará todavía en volver. Todo se andará. La primera piedra ya está puesta.

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