El impávido valor de Roca Rey

  • El diestro limeño, que corta dos orejas, abre por segunda vez en estos Sanfermines la puerta grande Castella consigue un trofeo y Perera, de vacío tras fallar con los aceros

novena de pamplona Ganadería: Corrida de Núñez del Cuvillo, de dispares hechuras y juego. TOREROS: Sebastián Castella, de sangre de toro y oro. Media y descabello (silencio). Pinchazo hondo y descabello (oreja tras aviso). Miguel Ángel Perera, de verde y oro. Pinchazo, pinchazo hondo y dos descabellos (saludos tras ovación con aviso). Pinchazo y estocada (saludos tras ovación). Roca Rey, de azul y oro. Espadazo (dos orejas tras aviso). Pinchazo hondo y dos descabellos (silencio). INCIDENCIAS: Plaza de Pamplona. Lleno. Roca Rey, a hombros. La terna brindó faenas a Víctor Barrio.

Andrés Roca Rey retornaba a Pamplona tras su debut el pasado 7 de julio en esta plaza, donde concretó una actuación meritísima tras la que salió a hombros y en la que cayó herido. Con los puntos todavía sin retirar, el limeño se volvió a jugar la vida con un valor sereno e impresionante y volvió a abrir la puerta grande en una corrida de Núñez de Cuvillo de dispares hechuras y juego.

Roca Rey salió ayer a por todas e impactó por su impávido valor. Ante el tercero, muy ofensivo, con movilidad y sin franqueza, asustó literalmente al público en varias suertes. Ya con el capote, fue arrollado de fea manera cuando iniciaba una tafallera. Con la izquierda dio un pase cambiado en el que esperó una eternidad para cambiar el viaje del toro y poner al público en pie. Con la diestra fue cogido nuevamente, afortudamente sin ser calado. Dibujó naturales de buen trazo e intercaló un pase por la espalda en una serie que puso de nuevo al público de pie. Como remate, manoletinas de pie... y de rodillas. La plaza era un manicomio. Se tiró a matar a ley y propinó una estocada para cobrar dos orejas.

El sexto no dio opción alguna al lucimiento. Muy ofensivo, lanzaba tornillazos. Roca Rey, porfión, intentó faena en un trasteo que en esta ocasión no caló en el público.

Castella logró su único trofeo ante el cuarto, un toro bajo, que embestía bien por el pitón derecho y por el que el diestro logró buenos muletazos en una faena que comenzó de manera escalofriante en los medios con dos mulezos por la espalda. Con el que abrió plaza, fuerte y sin apenas cuello, sin clase y que rebrincaba, realizó un trasteo voluntarioso.

Perera lidió en primer lugar un astado manejable, al que muleteó en una importante labor de dominio sobre ambos pitones, recibiendo una voltereta seca de la que se repuso para continuar muleteando con la diestra. Apuntaba a premio, pero falló con los aceros. Ante el quinto, hondo y sin clase, faena porfiona en la que brilló especialmente en una serie al natural abrochada con un gran pase de pecho.

Roca Rey, dos tardes en Pamplona con dos salidas a hombros gracias a un valor impávido y conocimientos innatos que le están situando en los primeros puestos del escalafón.

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