Más próxima a la hojalata que al valioso metal

  • La pésima novillada de Toros de la Plata, decisiva en un festejo sin trofeos · Destacan el camero Esaú Fernández y el madrileño Alberto López Simón, que debutaba

GANADERÍA: Seis novillos de Toros de la Plata y un sobrero del mismo hierro, como sexto bis, de desiguales hechuras; desentonando el sexto bis por chico. En conjunto, descastados, mansos y de pésimo juego. TOREROS: Luis Martín Núñez, de lila y oro. Pinchazo, estocada y dos descabellos (silencio). En el cuarto, pinchazo y estocada (saludos tras aviso). Esaú Fernández, de azul y oro. Estocada (saludos). En el quinto, casi entera (saludos). Alberto López Simón, que debutaba, de stosa y oro. Estocada (saludos). En el sexto, casi entera arriba (saludos tras aviso). Incidencias: Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Viernes 24 de septiembre. Más de media entrada en tarde calurosa. El novillero Martín Núñez sufrió en el primer novillo una herida "en cara externa de muslo izquierdo, que solo interesa a piel y celular subcutáneo y herida incisa en la palma de la mano izquierda; y en el cuarto, "varetazo corrido en pala iliaca izquierda sobre lesión anterior". Ambos percances de carácter leve. Duración: más de dos horas y media.

La novillada de Toros de la Plata, de desiguales hechuras, se aproximó más a la hojalata, por su pésimo juego, que al valioso metal. Encierro de escasa casta, con muchas arrobas de mansedumbre y de mal juego. Como sería la cosa, que Pedro Trapote, su propietario y buen aficionado, se marchó tras caer el quinto novillo. Se ahorró el sexto, su devolución, y un sobrero de su hierro, que chico y con escaso motor, al menos resultó manejable.

El sevillano Luis Martín Núñez, que abrió plaza, se mostró voluntarioso en su lote, sufriendo un par de percances leves. Esaú Fernández, que el pasado domingo triunfó en la Maestranza y al que bautizamos como El halcón de Camas, por su capacidad de merendarse un lote noble de Los Azores, que más bien parecieron palomas blandengues por su flojedad, volvió a demostrar que es un buen pájaro a tener en cuenta en el complicado mundo del toreo. Ayer voló sobre la arena maestrante con valor, técnica y entrega, entre otras muchas cualidades. En estos momentos, el espigado camero, con aires jesulinistas, depende únicamente de sus alas para volar alto. Y el madrileño Alberto López Simón despuntó en su debut en la plaza del Arenal. Torero con aires talavantistas, impresionó con un valor de artificiero ante el peligroso tercero y manejo muy bien la muleta ante el sexto. Además, estoqueó a ley.

Luis Martín Núñez se esforzó ante el manso primero, al que le faltó clase. En su labor, que brindó al doctor Ramón Vila, sufrió un puntazo fue cogido en el muslo izquierdo, cuando citaba para un pase de pecho, fuera de cacho. Afortunadamente, todo quedó en un susto. No anduvo bien con los aceros. Con este novillo, Curro Robles cosechó una ovación de órdago por un par de banderillas arriesgadísimo, en el que el astado le llegó a poner los pitones en la pechera. Martín Núñez se esforzó nuevamente ante el manso cuarto. Trasteo largo, con el fruto amargo de otro susto, en este caso un varetazo en la misma zona.

Esaú Fernández se impuso al manso y peligroso segundo. Se la jugó a portagayola, de rodillas, con un astado que salió parado y midiendo. Verónicas, con el remate mirando al tendido. De largo, insistió lo indecible para un pase cambiado por la espalda, en el que novillo le arrancó la taleguilla por el glúteo. Y entre tornillazos y hachazos se metió entre los pitones del novillo, que acabó rajado en tablas. Estocada al hilo de las tablas, Muy atento a todo lo que sucedía en el ruedo, Fernández realizó un oportunísimo quite al banderillero César del Puerto, en el tercer novillo.

El halcón de Camas, con unos vaqueros que sustituyeron a su ajada taleguilla, volvió a demostrar su seguridad ante el quinto, un animal que se quedaba debajo. De nuevo, portagayola y faena porfiona entre los pitones. También evidenció seguridad con la espada en su lote.

El debutante Alberto López Simón, al que le sobra afectación a la hora de desenvolverse delante de las reses, derrochó valor a raudales con el descastado y peligroso tercero. Zapatillas atornilladas. Muleta cogida por el centro del estaquillador para arrancar una estimable serie con la diestra. La estocada, de libro, fue un auténtico volapié, con el novillo esperando. El sexto, tras claudicar, fue sustituido por un sobrero del mismo hierro. El comienzo de faena fue poco prometedor. Novillero y novillo, de rodillas. Luego, recuperado el astado, el madrileño, con impresionante quietud, tiró bien del animal en muletazos muy expresivos, especialmente en un ramillete de naturales de calidad suprema. Cerró con unas bernadinas y demostró, una vez más, que con la espada es un cañón.

En el festejo, de excesiva duración, destacaron Esaú Fernández y López Simón, con un material, Toros de la Plata, que por su juego se aproximó más a la hojalata que al reconocido y valioso metal.

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