Oasis "por todo lo alto"

  • Los 'borreguiles', situados a partir de los 2.000 metros, resaltan como islas verdes en el 'desierto' de la alta montaña

  • Tienen una extraordinaria flora, con algunas especies exclusivas de Sierra Nevada

Una de las imágenes más asombrosas de nuestra alta montaña, de las que más impresionan a los visitantes, la constituyen los conocidos como 'borreguiles', unas comunidades vegetales que se forman por encima de los 2.000 metros de altitud en torno a lagunas y arroyos con presencia permanente de agua procedente de la retirada de la nieve. Se trata de unos ecosistemas típicos que se corresponden fisionómicamente con un pastizal húmedo en verano pero cubierto por nieve una parte del año. En sentido amplio se llaman así a todas las comunidades propias de arroyos, fuentes, turberas y aguas nacientes de las partes altas de la Sierra y a todos los prados de montaña que presentan un aspecto similar.

Los borreguiles son unos elementos del paisaje claramente diferenciados, que contrastan fuertemente con el resto del paisaje de la alta montaña, siendo los más típicos y extensos los que se forman en los restos de los antiguos 'aparatos' glaciales. Los podemos encontrar en fondo de los valles glaciares, con su típica forma en 'U' con superficies poco inclinadas en las que el agua se remansa o se estanca o en las propias lagunas de origen glaciar.

En Sierra Nevada hay numerosos borreguiles. Entre los más grandes o importantes podemos destacar los de los Lavaderos de la Reina, los que forman la cabecera del río San Juan y los del Guarnón, (en la ladera noroeste del Veleta), los conocidos como Lagunillos de la Virgen y otros de la cabecera del Río Dílar, o los de Siete Lagunas y los de Aguas Verdes, ya en la vertiente sur.

La paleo-biogeografía explica bien la presencia de estos hábitats-refugio que ofrece la alta montaña de Sierra Nevada para muchas especies de origen boreoalpino. Pero su formación también se debe al hombre, que aprendió a conjugar su utilización como pastos con su conservación, a través del manejo cultural de las aguas del deshielo y el empleo de ganados con especies y con número de cabezas bien ajustadas al medio.

multifuncionales

Estas interesantísimas y originales comunidades vegetales tienen un gran atractivo por su variado colorido y su contraste con las rocas que les rodean por lo que constituyen un bien de tipo cultural y espiritual de primera magnitud según la terminología que se utiliza en la actualidad para definir los servicios que proporcionan los ecosistemas.

Además de la gran importancia a nivel paisajístico, suponen la principal fuente de pastos para la ganadería extensiva trasterminante, especialmente de ganado bovino, que sube a aprovechar estos pastos en verano.

Por otro lado atesoran una extraordinaria biodiversidad con una gran importancia tanto cuantitativa, por el número de especies representadas, como cualitativa, ya que más de un tercio de las especies que habitan estas zonas son especies endémicas exclusivas (no se encuentran en ningún otro lugar del mundo) y, muchas de ellas han tardado millones de años en adaptarse y evolucionar para sobrevivir en unas condiciones tan difíciles y singulares como las de la alta montaña mediterránea

Indicadores del cambio climático

Los borreguiles son ecosistemas muy sensibles a los cambios en la disponibilidad hídrica y la temperatura por lo que constituyen unas comunidades muy adecuadas para el estudio del cambio climático. Por ello desde el Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada se incluyeron entre los indicadores de este fenómeno y se viene realizando un seguimiento de la evolución de las poblaciones de flora de los pastizales de los borreguiles nevadenses, con inventarios anuales de diferentes parcelas de estudio, a diferentes cotas. La monitorización de estas parcelas nos permitirá comparar las poblaciones actuales con los estudios realizados a final de los años 80 por investigadores de la Universidad de Granada.

multicolores y multifamiliares

A pesar de la aparente uniformidad de aspecto de las plantas de los borreguiles sus componentes pertenecen a muchas familias de origen diverso y tienen flores de todos los colores. Se han catalogado unos 70 taxones de flora que pertenecen a 26 familias muy diferentes pero que han evolucionado de manera similar con respuestas adaptativas a este hábitat tan peculiar. Comparados con otros muchos ecosistemas, la biodiversidad en los borreguiles es impresionante. Se ha confirmado la presencia de una media de 15 a 20 especies distintas en pequeñas parcelas de muestreo, cifra que puede incluso superarse en algunos lugares.

Las comunidades vegetales se disponen a modo de bandas concéntricas en relación con la mayor o menor humedad, desde las zonas más encharcadas, hasta las menos húmedas y alejadas de las masas de agua. En ese sentido tendríamos desde turberas incipientes (ricas en plantas de la familia de las ciperáceas como varias del género Carex, Festuca frigida o Juncus alpinoarticulatus) a pastizales densos (integrados por especies como el cervuno y Leontodon microcephalus, Luzula hispanica, Ranunculus demissus y Campanula herminii) y borreguiles 'secos' (en los que abundan especies como Armeria splendens, Potentilla nevadensis, la estrella de las nieves (Plantago nivalis) y la piel de león o cojín (Arenaria tetraquetra subsp. amabilis).

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