Boxeo magistral

  • El colegio de Ugíjar acoge sesiones de este deporte de contacto para trabajar con los alumnos conflictivos

  • Ya ha demostrado su capacidad transformadora

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Boxeo magistral / granada hy

Flota como una mariposa, pica como una abeja. La archiconocida sentencia -que demuestra, además, la extraordinaria habilidad de Muhammad Alí no sólo con los puños, también con las palabras- puede tomarse como un lema vital, una declaración de principios, una forma de ver la vida. Y también puede pervertirse en aquellos casos en los que, en lugar de ágiles púgiles y esforzados atletas, se tiene delante lo que se conoce en términos políticamente correctos como alumnado con comportamiento disruptivo. Carne de cañón que usa sus puños de una manera mucho menos noble que un púgil. Chavales que no encuentran otra salida a los problemas que la violencia y se empecinan en ella de la misma manera terca que los moscardones golpean, una y otra vez, el cristal. Para reconducir esas conductas disruptivas, para dar una oportunidad, el Colegio Público Rural Sánchez Velayos de Ugíjar acoge sesiones de boxeo. Las aulas dejan de ser así un ring en el que los docentes de las ven -y se las desean- con estos chicos conflictivos.

Los protagonistas de esta iniciativa son chavales, una veintena, de entre 12 y 16 años. Todos ellos con problemas de convivencia que han traspasado, en ocasiones, los muros del centro. "Utilizamos el boxeo como terapia", indica el coordinador del Área de Compensación de Desigualdades en Educación de la Delegación territorial, Miguel Ángel Caballero. Ya llevan dos sesiones, y los resultados demuestran que, por ahora, la idea funciona.

"Hacemos la actividad una vez al mes, y para participar los chicos tienen que tener una actitud adecuada. Eso no falla", indica Caballero, que señala que existen precedentes documentados sobre la capacidad del boxeo para educar. "En El ring de la vida se explica una experiencia similar que funcionó", indica Caballero, que también señala que países como China o Estados Unidos utilizan deportes de contacto -boxeo y también las artes marciales- como recurso educativo.

Las sesiones se extienden a lo largo de todo el día y se realizan en el gimnasio del propio centro educativo. El aliciente, la meta, es conseguir participar en la siguiente sesión. Entre una y otra, los chicos siguen preparándose, entrenando... "Asumen un compromiso", relata el promotor de la idea, que destaca la implicación no sólo de los alumnos, también la de los profesores para llevar a cabo este trabajo.

El boxeo les aporta "preparación, meditación... es desestresante", enumera Caballero, que destaca que "cuando conocen el tema, los chavales se animan". Algunos vienen derivados de Servicios Sociales, otros acumulan "incidencias" en el centro. Del análisis de los problemas que se daban en el Sánchez Velayos se determinó que existía falta de cohesión entre los grupos, problemas interpersonales, falta de liderazgo, problemas de conducta y falta de motivación. Todo ello propició la intervención del Área de Compensación de Desigualdades. Además de la actividad de boxeo se creado el Centro Juvenil VE, que ya ha organizado dos sesiones de trabajo creativo -la primera titulada El hacha de guerra y la segunda ¡Qué pedazo de feria!- y que prepara una tercera que se denominará 20.000 leguas. En las sesiones, dentro del propio colegio, que funciona como espacio de referencia, se trabajarán las "emociones, sentimientos y el entrenamiento de conductas asertivas", la motivación necesaria para dar una vuelta al modelo educativo.

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