Irene Villa, una historia ejemplar de autoestima

  • La escritora y periodista deleitó con sus mensajes de ayuda y lucha personal a un auditorio lleno que no paró de aplaudir

Cada paso recorrido con esfuerzo y superación deja una huella más en el camino y una muralla menos que salvar. Con este espíritu arranca el I Congreso Nacional sobre Superación y Motivación que se celebra en el Hotel Abades Nevada Palace de Granada desde ayer y hasta hoy. A través de varias jornadas y charlas se invita a acudir a todos aquellos interesados que deseen conocer de primera mano más sobre la lucha y el trabajo de las personas que cada día van superando obstáculos y dejando huella con su trabajo y persistencia.

El congreso contó en su inauguración con la escritora, periodista y psicóloga Irene Villa que, en 1991, sufrió en su propia piel las fatídicas consecuencias de un atentado terrorista, hecho que cambió su vida para siempre.

En su conferencia Saber que se puede, Irene habló sobre cómo el ataque les afectó a ella y a su familia, acompañando su discurso con diapositivas cargadas de mensajes con valores y vídeos en los que se apreciaron trozos de su vida desde que estaba hospitalizada hasta la actualidad.

"Mamá, he nacido sin piernas" es la frase con la que Irene comenta que empezó a aceptar lo sucedido en su vida y a plantearse luchar, perdonando y olvidando aquello que pudiera hacerle daño. Así, uno de los pasos que considera fundamental y más recalcó en la charla es el de aprender a aceptarse a uno mismo: "la autoestima es el motor fundamental para que tu vida vaya bien. Lo primero es aceptarte, conocer tus límites e ir más allá". Con estas palabras Irene asienta lo que son para ella los pilares fundamentales para seguir luchando: el amor, la autoestima, la esperanza y el optimismo, recalcando que una sonrisa se convierte en un valor seguro de felicidad.

También habló de la "fórmula ADP" como mensaje esencial en su discurso, consistente en: autoestima, amistad y actividad por un lado; deseo, decisión y disciplina por otro; y paciencia, prudencia y perseverancia.

Sus palabras de motivación lograron calar entre los asistentes, metiéndose en el bolsillo a un auditorio que se emocionó con el ejemplo de esta luchadora.

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