"Salvar vidas es un deber humano, no es un crimen"

  • Concentración en la Fuente de las Batallas para denunciar la persecución de los trabajadores humanitarios en el extranjero

Más de doscientas personas se reunieron ayer en la Fuente de las Batallas para denunciar la persecución que sufren los trabajadores y humanitarias. La concentración ha sido convocada por la Redgra (Red granadina por el Refugio y la Acogida), una plataforma que reúne a más de cuarenta organizaciones que defienden los derechos de las personas migrantes y refugiadas.

En la concentración recordaron a Helena Maleno, juzgada en Tánger hace un mes; a los bomberos sevillanos de Proem-Aid, que serán juzgados en Grecia el 6 de mayo; y al buque Proactiva Open Arms, retenido en costas italianas. "¿Sus delitos? Salvar las vidas de personas que huyen de la violencia y buscan seguridad", explican desde la asociación. Los Estados serían los responsables del rescate de estas personas, pero no toman medida alguna, denuncian además. Son los agentes humanitarios los que asumen la tarea, muchas veces arriesgando su propia vida.

"Personas y organizaciones humanitarias están sufriendo una triste realidad: quienes más se implican salvando vidas, más sufren el acoso de los gobiernos", es otra de las reivindicaciones y continúan explicando que se "está criminalizando la solidaridad". Esto, añaden, empaña la imagen de quienes ejercen la solidaridad, "deslegitima su labor y desanima a otros a colaborar con ellos".

"La situación desesperada que viven las personas en zona de conflicto, les obliga a huir en busca de lugares más seguros para sus familias. El escenario no va a mejorar el reciente bombardeo de EEUU y sus aliados europeos a ciudades sirias".

Informan además de que en lo que va de año han muerto en el Mediterráneo más de 500 personas y no se conoce ni una sola medida de la Unión Europea ni del Gobierno Español para paliar esta situación. El objetivo de los gobiernos es el control de fronteras, y "a esto supeditan la seguridad de las personas que huyen de la muerte".

La concentración exigió a la Unión Europea un cambio de las políticas migratorias y de asilo y así evitar que el Mediterráneo siga siendo la mayor fosa común del mundo. Además pidieron al gobierno de España que apoye y defienda a sus ciudadanos en las distintas causas judiciales abiertas contra ellos. "Salvar vidas es un deber de todo ser humano. Salvar vidas no es un crimen".

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