Los granadinos mantienen su fervor por Fray Leopoldo

  • Miles de devotos siguen visitando la cripta del beato de Alpandeire más de medio siglo después de su muerte

Cientos de personas hacen cola sin que el frío les intimide lo más mínimo. Provienen de todos los puntos de la geografía nacional y de países como Italia, Alemania y Portugal. No esperan por un concierto de rock, ni por un partido de fútbol de primera, sino que se proponen visitar la cripta del beato Fray Leopoldo que, tras ocho años de su beatificación, continúa ganando devotos que le homenajean en el aniversario de su muerte.

La imagen no difiere de otros aniversarios en los que la basílica de lo Capuchino se convierte en el templo más visitado de la ciudad. Todos los días 9 de cada mes es normal el incremento de visitas, pero es en febrero cuando se pueden ver estas colas que muestran la vigencia de la devoción por el beato de Alpandeire.

Francisco Tomás Sánchez Márquez, conocido como el fraile limosnero, nació en la localidad malagueña de Alpandeire en 1864 y tomó el hábito capuchino en el convento de Sevilla en 1899, momento en el que cambió su nombre por el de Leopoldo por el que es conocido .

Su relación con Granada comenzó en 1904 con su llegada a la ciudad, donde se quedó de forma definitiva y se labró una gran popularidad por su oficio de fraile limosnero, el cual mantuvo hasta su muerte a los 92 años el 9 de febrero de 1956.

En el aniversario de su muerte, la jornada comenzó en la cripta con una eucaristía a las 8:00 horas, presidida por fray Alfonso Ramírez, vicepostulador de la causa de beatificación de Fray Leopoldo, después de una víspera en la que, este pasado jueves, se celebró un triduo con el rezo del santo rosario, seguido de misas con la presencia de los hermanos capuchinos.

Fray Damián, fraile capuchino que además fue enfermero del beato, confiesa que se ha emocionado por las muestras de cariño reiteradas durante toda la jornada. En sus propias palabras la afluencia de seguidores este año ha sido una enormidad, algo inusitado.

Cualquiera que se acerque a la cripta del beato, convertida ya en uno de los lugares más visitados de la ciudad, se dará cuenta de que su figura sigue más vigente que nunca y su popularidad crece día a día.

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