Hechos, emociones y símbolos para el 28-F

Juan Marín y Juanma Moreno, antes de la reunión del Consejo de Gobiero celebrado en Coria. Juan Marín y Juanma Moreno, antes de la reunión del Consejo de Gobiero celebrado en Coria.

Juan Marín y Juanma Moreno, antes de la reunión del Consejo de Gobiero celebrado en Coria. / J. Muñoz / Efe

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El PSOE, que se ha convertido en un partido experto en los usos de la democracia sentimental, se enfrenta al 28-F apelando a las emociones con un vídeo de buena factura. Desaparece el logo de la Junta, no ya el actual sino también su logo ya histórico, y sólo aparece la marca PSOE, eso sí, PSOE en verde para hacer un poco de brand sense potenciando su marca a través de los sentidos. El mensaje es Andalucía=PSOE.

El imaginario sentimental que evoca el PSOE es el que va de 1977 a 1981, aquel momento mágico de las movilizaciones desde la calle a las urnas. The way we were… Felipe González ya dijo en cierta ocasión que "el socialismo es, sobre todo, un sentimiento" y el PSOE invita a "volver a soñar", sí, y a hacerlo "por lo que tanto costó construir". El problema, claro, es que entre aquel sueño y este aniversario hay cuarenta años de realidad gestionados por el propio PSOE. Claro que el PSOE es asombrosamente capaz de despachar el momento como si todo lo que va mal fuese herencia del franquismo y del Gobierno del Cambio, obviando ese pequeño paréntesis de casi cuatro décadas tan largo como el propio franquismo. Qué bárbaro.

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El Partido Popular parece haber asumido que ellos no pueden dar rienda suelta emociones andalucistas. Nadie creería si ahora exhiben orgasmos blanquiverdes; o no más que a Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally. La imagen de los líderes del PP cantando por Carlos Cano aquello de "La flor del pueblo, la flor de mayo, verde, blanca y verde, ay, qué bonica…". Inteligentemente han apostado por otra clase de andalucismo directo no al corazón sino a la cabeza. O al menos al bolsillo.

En víspera del 28-F, los mensajes del PP son "la Junta recaudó 16.208 millones en impuestos en 2019, un 3,5% más que el año anterior"; "adelanto de más de 800M€ de la PAC"; "las pernoctaciones hoteleras suben un 5,49% en enero hasta los 2,3 millones y el numero de viajeros se incrementa en un 9,4%"; "nuestra Comunidad ha dejado de ser un infierno fiscal"; … Lejos de cantar por Carlos Cano, han cantado por Cuenta Corriente.

En las últimas décadas abundan estudios en revistas como Nature Neuroscience sobre los aspectos neuronales del voto. Los estímulos son diferentes, aunque a veces uno pueda ignorarlos, como anota Martha Nussbaum. Los conservadores reaccionan bien al orden y la coherencia. Y en el PP se ve que conocen bien a su clientela con un andalucismo que no se mide en pelos de punta sino en euros.

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Entre Vox, que se borra del campeonato de andalucistas para liderar el ranking de antiandalucistas cuestionando el Estado de las Autonomías, y Adelante Andalucía, apelando a "volver a reivindicar una Andalucía de tod@s y para tod@s…" como si todo lo ocurrido desde entonces hubiera sido un error que pervirtiera el andalucismo de cuando entonces, a Ciudadanos se les ha ocurrido un gesto simbólico: convocar a la mayoría de presidentes de estas cuatro décadas, casi en su totalidad socialistas.

Marta Bosquet, a la que se le ha cuestionado a menudo que haya mimetizado algunos usos demasiados partidistas en la poltrona que ocupa, se apunta un tanto. En medio de la berrea andalucista, donde cada marca compite por exhibir sus méritos, esa imagen de continuidad institucional, en un proyecto que al final es siempre colectivo, supone un acierto, como la Medalla Clavero al primer presidente de la Junta, el socialista Rafael Escuredo. Mientras la izquierda reclama que el andalucismo es patrimonio de la izquierda, e incluso se lo disputan entre las propias izquierdas, esa imagen simbólica ha sido inteligente porque el andalucismo del siglo XXI no puede funcionar como un coto ideológico.

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