Andalucía

La fotovoltaica, punta de lanza de la nueva Andalucía

  • El autor, director general de Esasolar, defiende la capacidad andaluza en el sector de la energía solar

La fotovoltaica, punta de lanza de la nueva Andalucía. La fotovoltaica, punta de lanza de la nueva Andalucía.

La fotovoltaica, punta de lanza de la nueva Andalucía. / EFE

Ha pasado mucho tiempo desde que Sevilla fuera la capital de facto del Imperio español. Durante el siglo XVI y la primera mitad del XVII fue el motor económico y cultural del país, del mismo modo que, a lo largo del siglo XVIII, Cádiz fue la ciudad más pujante y próspera de España.

En el siglo XIX, la irrupción de la Revolución Industrial dejó a España descolgada del tren del progreso. La potencia agraria y el liderazgo comercial con el Nuevo Mundo que habían situado a Andalucía en el epicentro de la economía del país ya no eran los factores que marcaban la diferencia, lo eran las máquinas. Andalucía pasó a ocupar un lugar secundario en la economía española.

La sensación fatalista que se instaló desde entonces en el ánimo de los andaluces es que Andalucía había quedado atrás de forma irreversible. La única posibilidad de retomar posiciones a la vanguardia del desarrollo sería la llegada de una nueva era que impusiera un modelo económico radicalmente distinto.

Muchos sabemos que ese momento ha llegado. El nuevo paradigma económico se basa en la eficiencia energética, el desarrollo sostenible, la economía circular, la innovación y la lucha contra el cambio climático.

Antes de que se popularizaran estos términos y otros como sostenibilidad, objetivos de desarrollo sostenible o resiliencia, la gran esperanza de un nuevo modelo energético eficiente, respetuoso con el planeta y sin riesgos se llamaba energía solar. Hablamos de los años ochenta del siglo pasado. Cuatro décadas después la energía solar se ha convertido en una realidad. En el camino hasta hoy se han ido sumando otras tecnologías y energías renovables, pero la energía solar se ha mantenido como el núcleo de este modelo, y entre los varios tipos de energía solar, la reina es, sin duda, la fotovoltaica.

Estamos en el camino correcto, aunque no debemos caer en la autocomplacencia; muy al contrario, debemos aprovecharlas lecciones aprendidas para continuar, todavía con más fuerza, en los años venideros. En este escenario, el sector empresarial y las instituciones andaluzas tienen un papel crucial pues de ellos dependerá, en gran medida, aprovechar esta oportunidad histórica.

Como muestra, dos datos: en 2019 fuimos, solo por detrás de Aragón, la autonomía que más incrementó su potencia instalada en energías renovables y la primera comunidad en capacidad instalada en energía fotovoltaica, duplicando la existente en 2018 y representando la quinta parte del total nacional.

Andalucía no solo está capacitada para destacar por su clima y orografía. Podemos y debemos ofrecer más que terrenos idóneos para los parques solares por contar con más horas de sol que nadie. Aprovechar únicamente estos factores geográficos nos permitiría contar con un sector fotovoltaico muy interesante, pero no dejaría de ser un sector pasivo. Andalucía está capacitada parac onvertir su industria fotovoltaica en el polo de crecimiento capaz de contagiar y arrastrar a otros sectores, con el objetivo final de situar a la región en su conjunto en la senda de la prosperidad sostenible que todos queremos. En definitiva, Andalucía puede y debe ser un actor destacado en el desarrollo y liderazgo de la Agenda Verde a nivel Europeo y mundial.

La potencia instalada es un dato muy importante, cierto, pero más allá de eso necesitamos empresas que aporten avances tecnológicos en todos los componentes de una instalación fotovoltaica.

Lo que debemos impulsar es el valor añadido que ya aportamos a través de nuestros ingenieros, diseñadores, programadores y técnicos; del capital humano que ya cuenta con experiencia y conocimientos de primer nivel pero que tiene aún un enorme potencial por desarrollar. La fuerza de las empresas andaluzas radica en la investigación, la tecnología propia y nuestra capacidad de mantener un esfuerzo innovador constante para estar en la vanguardia nacional y mundial de forma permanente.

Aunque algunos se sorprendan, estamos preparados para afrontar ese desafío en el que radica realmente la clave del futuro. Poniéndonos como ejemplo, nuestros seguidores (trackers) bifaciales, que hemos desarrollado en nuestra planta de investigación de La Roda de Andalucía, en Sevilla, están ganando adjudicaciones de contratos e instalándose en proyectos en distintos continentes. Están presentes, además de en España, en el Reino Unido, Francia, Italia, Grecia, Colombia, México o Chile, entre otros países.

La clave de nuestra presencia internacional es hacer las cosas mejor y de forma diferente, empleando la innovación como impulso constante y diferenciador. Nuestra situación actual y nuestras perspectivas de crecimiento se deben a que no nos limitamos a ofrecer un producto estandarizado. Cada proyecto solar es una aventura nueva. Se trata de encajar como un guante en la mentalidad de quien nos contrata, de anticiparnos a sus problemas y resolverlos antes de que se presenten.

La expansión en otros países es extraordinariamente gratificante. Pero lo que nos causa mayor satisfacción es participar en proyectos nacionales, como los de Endesa en Carmona, colaborando con una gran firma energética, en nuestra propia tierra. Abrimos nuestra visión al resto del mundo, pero no olvidamos nuestros orígenes. Justo al contrario: de Andalucía para el mundo.

(*) José Antonio Maldonado es director general de Esasolar

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