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Andalucía

Juanma Moreno ensalza el valor del Estatuto en plena pugna por los valores andalucistas

  • El presidente de la Junta defiende que la norma autonómica de mayor rango será un “instrumento” para mejorar la situación de la región

Juanma Moreno y su consejero de Hacienda, Juan Bravo, hace unos meses. Juanma Moreno y su consejero de Hacienda, Juan Bravo, hace unos meses.

Juanma Moreno y su consejero de Hacienda, Juan Bravo, hace unos meses. / Julio Muñoz/EFE

El extinto PA no apoyó la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía en 2007, entre otras razones, porque lo encontraba poco ambicioso. En el otro lado de aquella disputa estaba el PP andaluz, con Javier Arenas al frente. Durante el trámite de la norma de mayor rango de la arquitectura jurídica andaluza, Juanma Moreno era diputado en el Congreso, por lo que participó en la votación para aprobar el texto que se envió desde el Parlamento andaluz. Casi tres lustros después, Moreno considera que ese Estatuto es un “instrumento poderoso” que permitirá a Andalucía “montarse en el tren para competir entrelos grandes”

El presidente de la Junta, en una entrevista concedida a Efe, no ha especificado cómo puede utilizar la norma para que Andalucía deje de perder esos “trenes”. “Me da pena cuando veo cómo se han desperdiciado tantas oportunidades en nuestra tierra”, añade el también presidente de la Junta, que ha asegurado en su conversación con Efe que se siente representando tanto por la bandera andaluza como por la española. “Después de darle cientos de vueltas a Andalucía como en los últimos seis años puedo decir que hay cohesión en un sentimiento de pertenencia a una comunidad”, defiende el jefe del Ejecutivo andaluz.

Los halagos al Estatuto coinciden con la previa al 28 de febrero, Día de Andalucía, cuando se cumplen 40 años del referéndum que permitió la aprobación del primer Estatuto. El andalucismo de Moreno –aunque lo rechaza durante la entrevista en cierta forma– ha provocado no pocos comentarios entre la oposición, que lo acusa de oportunista, mientras que los partidos del Gobierno hacen lo contrario. Consideran los populares –ayer lo dijo José Ramón Carmona, vicesecretario del PP-A– que el PSOE andaluz ha abandonado la defensa de Andalucía por contentar a Pedro Sánchez.

La disputa por los valores del andalucismo ha centrado gran parte del debate entre los partidos del arco parlamentario andaluz, excluyendo a Vox por su carácter antiautonomista. A la pugna que mantienen populares y socialistas, hay que sumar el estallido a la izquierda del PSOE. Teresa Rodríguez ha abandonado Podemos porque, asegura, no ha logrado impulsar en el seno de la formación morada un sujeto netamente andaluz. Ahora quiere convertir a Adelante Andalucía en una partido nacionalista con posibilidades de dar batalla en las urnas.

La política gaditana aseguró que en su nueva aventura se inspira, en cierto modo, en los inicios de IU y Convocatoria por Andalucía. De nuevo, una vuelta a los años 80, efervescencia de un andalucismo que no ha tenido después una expresión en las urnas tan potente como cabría esperar. Fue en esa transición entre los 70 y los 80 cuando el PSOE logró vestir su imagen de andalucismo, sobre todo, en el proceso que llevó al referéndum del 28-F.

La pugna, cuatro décadas después, llega incluso hasta las conmemoraciones. El pasado miércoles se debatió en el Parlamento una proposición de ley de Adelante que defendía dar más lustre a las celebraciones en recuerdo de las movilizaciones autonomistas del 4 de diciembre de 1977. Casi medio siglo después, la izquierda sigue enfrascada en una discusión sobre si fue más importante el 4-D o el 28-F, aunque todos reconocen la importancia de las dos fechas.

El Gobierno de PP y Cs también ha querido meter baza en la batalla de los símbolos. El próximo viernes, en el Teatro de la Maestranza se entregará por primera vez una medalla de Andalucía con el nombre de Manuel Clavero Arévalo, ministro para las regiones con Adolfo Suárez que abandonó el gabinete por la gestión que la UCD hizo de las reclamaciones autonomistas de Andalucía. La insignia que lleva el nombre del ex ministro, es la más política de cuantas se concederán el 28-F. De hecho, es la única que no se elige a propuesta de la ciudadanía, sino que parte del Gobierno mismo.

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