Alberto Montejo. Director del Conjunto Arqueológico Medina Azahara

"La declaración de la Unesco no puede ser un cambio de rumbo ni volvernos locos"

  • Defiende que la candidatura del yacimiento a patrimonio mundial "es muy sólida", pero que "una vez hecho el trabajo, la decisión final tiene que ver más con la diplomacia"

Alberto Montejo, con piezas de arte califal. Alberto Montejo, con piezas de arte califal.

Alberto Montejo, con piezas de arte califal. / reportaje gráfico: jordi vidal

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Lleva apenas 13 meses al frente de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo, pero la ilusión sigue siendo la misma que el primer día. Está pegado al día a día de Medina Azahara, aunque el objetivo en su etapa ha sido el de darle un impulso -técnico y mediático- a lo que es la candidatura de la ciudad califal para que en unos días pueda entrar en la Lista Mundial del Patrimonio de la Unesco. Admite que ahora se abre una etapa ilusionante, en la que "no quedará más remedio que trabajar más y con más medios".

-¿En qué momento estamos ahora mismo?

-Estamos en capilla, deseando que empiece la cumbre de Manama, que se termine de decidir y se incluya Medina Azahara en la Lista de Patrimonio Mundial. Hay un listado con 22 aspirantes como bienes culturales, de los que sólo ocho tienen el informe favorable de Icomos. El resto tiene una evaluación negativa y sobre otros se ha pospuesto la decisión. Estamos muy bien posicionados, pero después de la experiencia que tuvimos ya con la Capitalidad Cultural 2016 siempre tenemos que mantener algunas reservas. Es verdad que esto no es lo mismo, ya que no hay un único finalista y no hay eliminatorias. Desde el punto de vista de los profesionales del patrimonio, que son el Icomos, el informe es favorable, ahora toca Manama, este Comité de Patrimonio que es más político y diplomático, pero yo confío en que no haya ningún problema, porque sería algo extrañísimo.

-¿No genera ciertos nervios el hecho de que, como usted apunta, se trate de una decisión más política que otra cosa?

-No, porque la candidatura de Medina Azahara es muy sólida. Los deberes que nos han puesto son lo que ya había en la documentación técnica, como es el asunto de las parcelaciones o el tema de recoger ese ataurique que tenemos en el yacimiento, con entre 500.000 y un millón de fragmentos. Piense que desde 1911 que se empezó a excavar todo lo que ha salido se ha ido quedando allí, hasta casi convertir el yacimiento en un almacén. Pero ese trabajo hay que hacerlo de manera sistemática y metódica para saber de dónde viene cada pieza. Y eso habrá que hacerlo poco a poco.

-Sinceramente, ¿cuáles son las fortalezas y debilidades de la candidatura?

-La fortaleza es que estamos en un yacimiento único. Es la única ciudad califal que se puede recuperar en todo lo que ha sido el área islámica. Medina Azahara es la única que nos permite conocer la arquitectura o el urbanismo de aquella época de una manera integral. Y las debilidades, pues ya se las he dicho antes, el ataurique y las parcelaciones, que están paralizadas desde hace tiempo y están controladas. Tenemos deberes que vamos a ir haciendo poco a poco. Son soluciones que van a durar mucho tiempo. Piense por ejemplo que plantar un árbol y esperar a que sirva de pantalla lleva lo suyo; no vamos a recoger todo el ataurique en un plazo corto. La Unesco tampoco quiere prisas, lo que quiere es que nos pongamos a trabajar y que cumplamos las recomendaciones que, repito, son las que ya hemos aportado nosotros en el documento.

"Entre mis prioridades está abrir el Salón Rico, que lleva en obra nueve años y aún continúa cerrado"

-Pero el proceso va a ser continuo, supongo.

-Está claro. Ahora estamos volcados con la candidatura, publicitando Medina Azahara y queremos aprovechar este momento para darla a conocer a nivel mundial, que sea más visible y el yacimiento atraiga a muchos visitantes. Luego, tras el verano, nos pondremos a trabajar de manera más intensa y a reflexionar para que esas actuaciones pendientes sean lo más sostenibles posible.

-Usted cuenta con el respaldo de la Consejería de Cultura, pero eso se tiene que traducir en más apoyo presupuestario.

-En ello estamos porque hay muchos frentes y hay que hacerlo de forma sopesada. Lo que es cierto es que hay un compromiso por parte de la Consejería para cumplir con esas recomendaciones, que insisto, se han propuesto en el documento.

-En cuanto a la accesibilidad al yacimiento, ¿también se acometerán actuaciones?

-Eso también se va a abordar. Irá aparejado con la protección de los pavimentos originales, con la idea de que se puedan visitar por personas con alguna discapacidad. De todas formas, hay que tener en cuenta que se trata de un yacimiento que tiene mil años, que tiene un paisaje determinado con terrazas y cuestas, por lo que habrá que estudiar con detenimiento las soluciones, porque lo que se haga tendrá que ejecutarse para mucho tiempo. Estamos trabajando ya en el proyecto y tenemos que pararnos a pensar la mejor de las posibilidades, porque no queremos equivocarnos.

-Se habló en su día de un plan director para Medina Azahara. ¿Qué ocurrió con eso?

-Eso está en borrador y lo acometeremos a la vuelta del verano, porque nos hace falta. Incluye las medidas de las que hemos hablado y otras de investigación y difusión, todo ello a medio o largo plazo.

-¿Y la posibilidad de más excavaciones?

-Pues se está excavando, tenemos un proyecto de investigación en la plaza de armas, que tiene más de 17.000 metros cuadrados, con la idea de que en un futuro la visita desde el museo se pueda hacer peatonal. Vamos a hacer varias campañas en algunas zonas. Y en el futuro habrá que seguir excavando porque queremos recuperar la vivienda de la alberca o el camino de servicios, así como distintos elementos que hay que excavar de nuevo.

-¿Qué supone para Medina Azahara el interés de expertos internacionales por conocerla?

-Es muy interesante a nivel internacional por lo que aporta al conocimiento. Eso es indudable. Demuestra que estamos ante un lugar que es una referencia para muchos investigadores, que se interesan por el yacimiento.

-¿Y a usted, personalmente, qué le gustaría hacer?

-[Sonríe] A mi me gustaría hacer de todo, pero reconozco que hay que marcar prioridades. Y entre esas prioridades está la de terminar el Salón Rico. Va ya para nueve años que se iniciaron las obras y continúa cerrado. Hay un problema administrativo con la empresa y se está solucionando, de manera que se rescinda el contrato con la empresa y licitar de nuevo lo que queda, que es poco. Este tema no está judicializado, hay un único adjudicatario y muchas garantías administrativas en todo el proceso de rescisión del acuerdo.

-Si damos por hecho la consecución del reconocimiento, supongo que también necesitará más dotación de personal.

-Y también económico. Si abrimos más zonas al público, lógicamente hacen falta más trabajadores, no sólo de vigilancia, sino en cuestiones técnicas para seguir investigando. Ahora tenemos unas 50 personas en plantilla y la ampliación de ese personal irá a demanda, en función de lo que vayamos haciendo para ampliar la oferta del yacimiento.

-¿Satisfecho de las visitas que reciben?

-La verdad es que sí, con el condicionante que le he expuesto antes, como es que Medina Azahara no está en el centro de Córdoba. Estamos en la media de otros espacios parecidos y subiremos en visitas a partir de ahora. Eso es seguro. Yo defiendo que no por tener más visitantes somos mejores, sino que lo que tenemos que hacer es proponer visitas de calidad.

-En ese proceso de captación de visitantes que puede suponer la declaración hay que tener en cuenta que Medina Azahara está donde está, a siete kilómetros de la ciudad. ¿Qué más hay que hacer?

-Ahí está también el papel del Ayuntamiento a través del servicio público de transporte de Aucorsa. Lo ideal es que la línea que viene hasta El Higuerón y Villarrubia entre hasta aquí y tenga una parada, que ahora está en la misma rotonda de la A-431, por lo menos los días de apertura al público. Que haya un servicio de transporte público de calidad, cercano y económico, porque el transporte que hay ahora mismo es costoso. Necesitamos un sistema que te permita acceder aquí.

-¿Y cómo van esas negociaciones con Aucorsa?

-Pues el Ayuntamiento nos dice que están haciendo sus cuentas para ver si es rentable. Yo creo que sí, porque el hecho de entrar en la Lista Mundial del Patrimonio hará que subamos de visitantes, seguro, y confío en que esas cuentas le salgan. Se trata de un planteamiento que se hizo hace tiempo, pero todavía no se ha concretado.

-El acceso por carretera desde la A-431 también es otro asunto pendiente.

-Se trata de una carretera que es de la Diputación y sé que se ha elaborado un proyecto que contempla un carril peatonal y otro para bicicletas. Sería acondicionar las dos cunetas en una distancia corta, de apenas 500 metros. Creo que a la vuelta de verano estará listo ya el proyecto para la licitación. Con esto vuelvo a la idea de que Medina Azahara es un compromiso de todos, de la Consejería de Cultura y del Ayuntamiento de Córdoba en materia de transporte y de la Diputación en cuanto a ese acceso por carretera.

-Usted lleva ya más de un año al frente del conjunto arqueológico, con la candidatura a la Unesco como gran objetivo. ¿Qué balance hace de este periodo de gestión?

-Pues muy interesantes e intenso en el plano profesional. Yo soy optimista por naturaleza y creo que Medina Azahara tiene valores más que suficientes como para tener ese reconocimiento mundial de estar en la Lista del Patrimonio. Sólo nos queda esperar y seguir trabajando a través de la investigación, que es lo que nos va a permitir la consolidación del sitio y su exposición, de manera que el visitante sea consciente de la importancia histórica y cultural de este lugar. Tenemos 115 hectáreas de yacimiento que mantener y el camino está marcado. Lo que tengo claro es que la declaración de la Unesco no puede ser un cambio de rumbo y que nos volvamos locos. Lo que viene a reconocer la Unesco es el trabajo bien hecho durante estos 107 años de recuperación.

-Pero es importante estar ahí.

-Este es un sello honorífico, que nos debe llevar a trabajar más y a no descuidarnos, porque estar en esa lista no quiere decir que no te saquen en el futuro. Es un honor, pero un compromiso muy importante para mantener ese nivel de calidad en el yacimiento.

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