¿Quien ha ganado el debate electoral? Juan Marín cambia de guante

  • El candidato de Ciudadanos sube el tono para separarse del triple empate de la oposición

Juan Marín habla con Díaz antes del debate. Juan Marín habla con Díaz antes del debate.

Juan Marín habla con Díaz antes del debate. / EP

El Juan Marín del Parlamento andaluz ha desaparecido en el segundo debate electoral de la campaña. Fernando de Páramo, el experto en debates de Albert Rivera, le ha quitado el guante de seda al candidato de Ciudadanos y le ha puesto unos de boxeo.

No hay ni rastro del portavoz naranja que se ha pasado tres años y medio disparando con balas de fogueo en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas cuando se tenía que hacerle oposición a su socia, Susana Díaz.

La candidata a la reelección ha salido viva de los ganchos del púgil Marín, que subió el tono respecto al primer debate. Eso ya es una victoria para la socialista. Quien va delante en las encuestas siempre tiene más que perder que los demás. Díaz, que está a punto de ser presidenta en funciones, ha basado sus intervenciones en sus consignas de campaña: propuestas y positividad. No ha querido entrar en el fango pese a la dureza de los ataques de Juan Marín y Juanma Moreno.

Díaz se ha encargado de vender que el debate iba a ser un tres contra uno. Ha acertado en parte, pero el tres contra uno se nota más en las encuestas, que han condicionado las estrategias de la oposición en el debate ante las cámaras de RTVE. Juanma Moreno, Juan Marín y Teresa Rodríguez pelean por ser segundos y esa pugna la ha empezado ganando el naranja, que fue el único que ha modificado sustancialmente sus técnicas.

Con constantes llamadas a la participación, convencido de que le beneficiará el 2 de diciembre, Marín ha prescindido en esta ocasión de papeleo, salvo cuando sacó dos rollos llenos de casos de corrupción, tanto del PSOE, como del PP.

El candidato naranja ha comenzado empeñado en dejar claro a lo espectadores de que su contrincante es Susana Díaz y no Juanma Moreno. Pero poco a poco se ha ido desinflando para caer de nuevo en la disputa con Juanma Moreno. El líder popular lanzó el fin de semana un símil canino el cambio de actitud de los naranjas que desembocó en la ruptura del pacto entre el PSOE y Ciudadanos.

“Juan Marín ha pasado de perro de compañía a perro de presa”, dijo Moreno en Granada el sábado. El candidato de Ciudadanos ha explotado con creces la comparación perruna. Le ha exigido disculpas a su compañero de bancada por el “insulto” y, de esta manera, ha logrado hacer reaparecer en el debate la pelea entre PP y Ciudadanos por los votantes del centroderecha.

Susana Díaz no ha dejado escapar la oportunidad. “Marín y Moreno no se aguantan y se ponen de acuerdo para ir contra el PSOE”, ha espetado la dirigente socialista, que ha sido la única que ha mentado la bicha de Vox. Los líderes de PP y Ciudadanos, que ven cómo las encuestas incluyen al partido de Santiago Abascal en las proyecciones del hemiciclo, ignoran en sus discursos a la ultraderecha. Díaz les ha preguntado hasta tres veces si, en caso de que Vox logre entrar en la Cámara, piensan pactar con ellos para logar esa mayoría capaz de desalojar al PSOE de San Telmo.

Ha sido Marín quien le ha preguntado a Díaz si piensa cambiar de socio preferente, después de tres años como muleta naranja. Díaz le contestó con la letanía de la mayoría suficiente y por su intención de gobernar en solitario, algo que sabe imposible. Teresa Rodríguez, la principal aludida en esta disyuntiva sobre los socios del PSOE, no ha querido hablar de pactos hasta que se vio obligada.

La candidata de Adelante Andalucía ha huido del enfrentamiento, salvo en un rifirrafe con Susana Díaz a cuenta de la corrupción y su clásico enfado cuando Juan Marín coge la bandera catalana. El resto del tiempo ha sido la candidata propositiva que había anunciado antes del debate. Quiere dejar atrás a esa opositora beligerante, papel que ahora se reparten Moreno y Marín. Esa fórmula es útil si quiere aparecer como presidenciable, pero en los dos debates Teresa Rodríguez ha quedado desdibujada.

Lo de esta noche ha tenido más de intercambio de golpes que de lectura de programas. Y eso que Juanma Moreno se ha llevado el suyo, de casi 500 páginas, dos tomos con las noticias sobre la corrupción relacionada con el PSOE que han aparecido en prensa en los últimos años y un par de gráficos sobre el paro.

Moreno, que, como Rodríguez, ha repetido estrategia –con BMI incluido– ha sido el candidato con menos ganancias. Ha dejado el papel de duro para Marín y el de alternativa para Rodríguez. ¿Con qué se queda a sólo cinco días de que se coloquen las urnas?

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