Andalucía

El esqueleto provincial de la Junta queda al 50% con seis delegados

  • IU quiere tener dos representantes y se lo trasladará hoy a su socio en el primer Consejo de Gobierno · Griñán intenta calmar a las provincias sin consejero llamando a la "unidad " y a desterrar el discurso del "agravio"

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El presidente andaluz, José Antonio Griñán, ya quiso hace tres años reducir la estructura periférica de la Junta al 50% y no lo consiguió. Ahora sí, de la mano de IU, y forzado por la crisis, se contraerá de los doce delegados provinciales que había hasta ahora -uno por consejería, menos Presidencia- a sólo seis. El recorte traerá consecuencias en cadena en el PSOE, porque si Griñán ha roto la disciplina del reparto territorial de las ocho consejerías que le correspondían -las otras tres son de IU- y eso ha generado malestar en las cuatro provincias que se han quedado fuera del organigrama -Almería, Cádiz, Granada y Huelva-, ahora tocará ajustar aún más los equilibrios de poder en ese segundo nivel, porque se pasará de 96 a 66 delegados.

Pero la cuota en realidad es menor todavía. Porque 16 deberán estar bajo las siglas de IU, que aspira a tener, al menos, dos delegados. Tras tomar posesión como vicepresidente y consejero de Administración Local, Diego Valderas, confirmó ayer que esa es la representación provincial que quieren, y así se lo trasladará hoy a Griñán en el primer Consejo de Gobierno. El coordinador regional de IU quiere que uno de ellos quede bajo el paraguas de la Vicepresidencia de Valderas. Lo que no se sabe es cómo encajaría esa figura, ya que no parece fácil que la política de fomento y vivienda y de turismo -las otras consejerías asumidas por la coalición de izquierdas- desaparezcan de este nuevo esqueleto, aunque habrá que ver cómo al final se acaban reagrupando las competencias.

Sobre la Consejería de la Presidencia e Igualdad recaerá en exclusiva la designación de los delegados del Gobierno, que vienen a ser el delegado de delegados, y que están incluidos en ese cómputo de seis delegados por territorio, tal y como explicó la titular de este departamento y secretaria de Organización del PSOE-A, Susana Díaz.

Con esta distribución, por tanto, recaería sobre Valderas y Díaz la responsabilidad de la sincronización de las políticas que se acuerden en Sevilla, es decir, la tan repetida transversalidad, e irradiarlas a las provincias a través de esos delegados del Gobierno y esos delegados o coordinadores vinculados a la Vicepresidencia. Este segundo armazón, en el que también entran en juego viceconsejerías y direcciones generales, se irá perfilando en los próximos consejos de Gobierno, pero no tardará en concretarse ya que ambos socios quieren hacer visible cuando antes que el Gobierno de coalición ya está operativo.

 Consciente de que la decisión de no responder a criterios territoriales ha levantado ampollas en las cuatro provincias sin consejero, en el acto de toma de posesión de su Ejecutivo, Griñán se vio obligado a iniciar su discurso recordando que su diseño se ha perfilado bajo un sólo principio: "la unidad". Con esta declaración, invitó a aparcar las teorías del "agravio" y del "enfrentamiento"  recordando que las decisiones serán para ocho provincias y ocho millones de andaluces, y que ahí no cabe esa pelea que debilita y devalúa la imagen de Andalucía, dentro y fuera de la frontera nacional. Un toque de atención que bien podría ir dirigido sólo al PP, que ya públicamente ha despotricado del reparto y viendo territorios de primera y de segunda. El problema es que en el PSOE también hay voces críticas, pero por ahora de puertas  para adentro.

El mensaje de unidad no se que quedó en  esta cota superficial de la lucha de territorios, sino que también fue al gobierno compartido con IU. Griñán pidió a este Ejecutivo que tome decisiones al unísono "sin dogmas, ni diferencias" en la lucha por la igualdad de oportunidades y la creación de empleo. Por eso, quiso tener un guiño hacia quien será su partenaire los próximos cuatro años, y ensalzó a Valderas por su "profundo sentido institucional" demostrado en toda su trayectoria política, pero también parafraseando sus ideas, como ese  "gobierno de coalición con la sociedad" que viene formulando desde el debate de investidura.

Con esta definición señaló a uno de los pilares de este mandato y también, aunque sin dar nombres, a sus hombres y mujeres fuertes. Señaló a Díaz, por tener esa competencia transversal de la igualdad, que combinará con la Consejería de la Presidencia, a Antonio Ávila -consejero de Economía, Innovación y Empleo- porque "toda la política económica va a estar orientada a la creación de empleo". Y la última sería Mar Moreno, como titular de Educación, porque asume en ese área la Formación Profesional, fruto de una estrategia para conectar el sistema educativo con el mercado laboral, pero que tuvo su lectura de partido, porque algunos han visto en la concesión de esta cartera un cierto castigo.

El PP, del que no asistió ni un sólo cargo orgánico al acto de toma de posesión de los Consejeros, advirtió que una vez que se ha conformado el Gobierno andaluz ya se puede concluir que a IU "le han robado la llave y le han vendido la moto averiada", ya que la vicepresidencia y las tres consejerías que gestionará esta formación han sido "vaciadas" de competencias. El secretario general del PP andaluz, Antonio Sanz, aconsejó a la coalición de izquierdas "empezar a tomar nota de cómo se las gastan" desde el PSOE, ya que empezó renunciando a la Presidencia del Parlamento y ha terminado "aceptando" consejerías "sin contenidos".

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