• Por mucho que creamos conocerla, la provincia de Cádiz siempre tiene algún secreto que descubrir, algún punto de vista desde el que mirar de una forma diferente a esta tierra de contraste

Rutas recomendadas por Diputación de Cádiz

Tres rutas de otoño para conocer Cádiz

Tres rutas de otoño para conocer Cádiz Tres rutas de otoño para conocer Cádiz

Tres rutas de otoño para conocer Cádiz

Sabores, texturas, olores… Cádiz es un placer para los sentidos todo el año, pero en otoño todo se vuelve más intenso, más especial. Más tranquilo y cercano. 

Rural y urbanita, serrana y costera, clásica, moderna, flamenca… Incluso en la propia casa se esconde a veces una sorpresa, y esta es una muy buena ocasión para encontrarla en tres rutas singulares en las que se ocultan detalles que asombrarán al más avezado.

La Ruta del vino: de Jerez a Chiclana

Interior de una bodega en Jerez Interior de una bodega en Jerez

Interior de una bodega en Jerez

Cádiz es tierra de vinos. De buenos vinos. Así que una buena propuesta para disfrutar este otoño de la provincia puede ser recorrer las localidades con mayor tradición vitivinícola de la provincia, y por supuesto este viaje hay que empezarlo en Jerez.

Los vinos de Jerez, afamados en todo el mundo. Los vinos de Jerez, afamados en todo el mundo.

Los vinos de Jerez, afamados en todo el mundo.

Jerez, el epicentro de esta ruta, destaca por su antiquísima tradición bodeguera, que constituye una auténtica forma de vida e impregna toda la ciudad. Una visita a algunas de las bodegas más relevantes, en las que incluso se pueden realizar interesantes catas, es inexcusable, como lo es un paseo por el Alcázar y algunas de las construcciones religiosas de la ciudad, empezando por la Catedral. Si se va con niños, el zoobotánico les hará disfrutar seguro. Jerez es también una ciudad a la que debe ir cualquier amante de los caballos y, por supuesto, del flamenco.

A solo 20 kilómetros, Trebujena se presenta ante el turista enológico como la capital del mosto, y junto con Chipiona y Rota constituyen el triángulo del vino de la costa noroeste gaditana. Los chipioneros presumen de su moscatel, mientras que en Rota se produce la peculiar tintilla, una joya gastronómica elaborada con uvas maduras.

Uvas moscatel en Chipiona. Uvas moscatel en Chipiona.

Uvas moscatel en Chipiona.

También en la costa brilla en esta ruta Sanlúcar de Barrameda, una localidad famosa -entre otras otras cosas- por su manzanilla y por sus principales bodegas, La Guita y Barbadillo, donde además puede visitarse su Museo de la Manzanilla, un espacio en el que se muestra al visitante todo el proceso de la crianza de estos populares vinos, su embotellado y su comercialización, además de hacer un repaso a la historia de la manzanilla desde que los Barbadillo realizaron su primer embotellado en 1821 hasta nuestros tiempos.

 

Osborne es una seña de identidad de El Puerto. Osborne es una seña de identidad de El Puerto.

Osborne es una seña de identidad de El Puerto.

El Puerto de Santa María, otra de las tierras señeras de la vitivinicultura gaditana, acoge algunas de las más prestigiosas bodegas de la provincia: Caballero, Terry y, por supuesto, Osborne, que también cuentan con la posibilidad de realizar visitas en las que se explica (y se cata) todo el proceso de elaboración de sus caldos. Chiclana y sus moscateles cierran este viaje apto para los amantes del vino y para todos los públicos.

 

Ruta de los pueblos blancos: de Arcos a Setenil

 

La Sierra de Cádiz, una explosión de naturaleza. La Sierra de Cádiz, una explosión de naturaleza.

La Sierra de Cádiz, una explosión de naturaleza.

Casi una veintena de localidades conforman los pueblos blancos de Cádiz. Una sierra única y espectacular en la que el viajero disfrutará de bosques frondosos, ríos y arroyos, deportes de aventura, una rica gastronomía y unos preciosos pueblos en los que su gente es su mayor patrimonio.

Uno de los miradores de Arcos de la Frontera Uno de los miradores de Arcos de la Frontera

Uno de los miradores de Arcos de la Frontera

Arcos de la Frontera es sin duda el lugar en el que comenzar esta ruta. Se trata de uno de los pueblos blancos más poblados y bellos, dotado de un rico patrimonio que, complementado con su belleza paisajística, lo han convertido en uno de los más visitados de la comarca. Para prendarse de Arcos basta con pasear por su casco histórico o su barrio judío. Para que atrape irremediablemente solo hay que añadir un vistazo al entorno desde alguno de sus balcones naturales: El mirador de Abades o el de San Agustín.

 

Vista panorámica de Grazalema. Vista panorámica de Grazalema.

Vista panorámica de Grazalema.

El corazón de la Sierra es además la joya de la corona de los pueblos blancos. Grazalema es una localidad pequeña, tranquila y acogedora que rebosa belleza en cada rincón. Se puede visitar al completo en una mañana o una tarde, a ser posible partiendo desde el mirador de Asomaderos (hay un parking). El recorrido nos llevará a la Plaza de España, un espacio acogedor en el que descansar y tomar algo antes de seguir hasta la Iglesia de San Juan, una singular construcción religiosa construida en el siglo XVII sobre, se cree, los restos de una mezquita. La Iglesia de San José, el mirador de Los Peñascos o la calle Las Piedras también dejarán al visitante con la boca abierta.

 

Zahara de la Sierra vista desde el embalse. Zahara de la Sierra vista desde el embalse.

Zahara de la Sierra vista desde el embalse.

Zahara de la Sierra está considerado uno de los pueblos más bonitos de Andalucía. No es casualidad. En la ladera de una montaña y dominada por los restos de un castillo del que aún queda en pie, imponente, la Torre del Homenaje, solo faltaba un enorme y asombroso embalse (el de Zahara de la Sierra) para cuadrar el círculo de la perfección hecha pueblo. Sus miradores, sus calles estrechas empedradas (y en ocasiones coloridas) hacen de Zahara una de las joyas de Cádiz.

 

Setenil de las Bodegas. Setenil de las Bodegas.

Setenil de las Bodegas.

La última parada de esta ruta, en la que caben decenas de variantes, es en Setenil de las Bodegas. Posiblemente uno de los pueblos más populares de Cádiz (y de Andalucía) por su original trazado urbano. En este municipio serrano buena parte de las viviendas se encuentran construidas dentro de la montaña, bajo los salientes de las enormes rocas de su increíble paisaje. La Calle Cuevas del Sol es imprescindible para hacerse una foto que a buen seguro triunfará en redes sociales. De paso no hay que desaprovechar la ocasión de tomar una tapa o comer en cualquiera de los muchos bares y restaurantes de este pueblo curioso y bonito.

 

Ruta del atún: de Conil a Tarifa

El atún, un tesoro del mar para muchos municipios gaditanos. El atún, un tesoro del mar para muchos municipios gaditanos.

El atún, un tesoro del mar para muchos municipios gaditanos.

 

Es el mayor tesoro de nuestros mares y una de las señas de identidad de la costa gaditana. Del atún, como del cerdo, se aprovechan hasta los andares (los nadares, en este caso). Pero el oro rojo de Cádiz es mucho más que gastronomía. Es tradición, historia, cultura y patrimonio. Por eso una ruta por las tierras del atún va más allá de una guía de tapas o restaurantes. Va sobre sus pueblos.

 

Torre de Guzmán, en Conil. Torre de Guzmán, en Conil.

Torre de Guzmán, en Conil.

La primera parada de este viaje por el mundo del atún rojo es Conil. A sus maravillosas playas de arena fina y blanca y su indudable atractivo turístico se suma un patrimonio de curioso origen atunero. El Duque de Guzmán, que tenía el derecho de explotación de almadrabas, construyó una gran torre a finales del siglo XIII desde la que parte el casco histórico de la localidad, y que sigue por el castillo, la Chanca (en la que ahora se ubica el Centro de Interpretación del Mar y la Almadraba) y la iglesia de Santa Catalina. Recorrer el barrio de los pescadores es otra cita obligada, y si hay tiempo y posibilidades, nada mejor para rematar el viaje que un almuerzo en la casa de la chef Petri Benítez, la Venta Melchor.

 

El espectacular Faro de Trafalgar, en Barbate. El espectacular Faro de Trafalgar, en Barbate.

El espectacular Faro de Trafalgar, en Barbate.

La mojama de Barbate, posiblemente (objetivamente) la mejor del mundo, sirve de embajadora de esta simpática localidad costera que tampoco es pobre en patrimonio. Sus torres vigía, sus faros, el Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate con su ruta de los Acantilados, su salvaje playa de la Yerbabuena… La belleza de Barbate es natural y también gastronómica. Además de por el Museo del Atún o por la posibilidad de visitar alguna de las conserveras de la zona, la visita a la localidad debe pasar por la degustación de algunos platos que tienen a este gran pez como protagonista, que no son pocos y que allí tratan como nadie.

 

Playa de Bolonia. Playa de Bolonia.

Playa de Bolonia.

Tarifa es turismo, surf, playas y… atún, por supuesto. La historia de la localidad está íntimamente ligada a la de los Guzmanes, y posteriormente de los Medina Sidonia, que hicieron de la almadraba una de sus principales actividades industriales. Un simple paseo por sus calles, a ser posible contemplando el castillo de Santa Catalina, es todo un descubrimiento para quien visita Tarifa tiene en su hostelería uno de sus más importantes atractivos, en el atún su producto estrella y en la maravillosa playa de Bolonia su mejor postal.