reforma de la administración local

No sin mi sueldo

  • Uno de cada cuatro alcaldes andaluces se quedará sin retribución si avanza el proyecto del Gobierno Regidores del PP de pueblos de menos de mil habitantes discrepan de la norma.

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¿Debe ser el desempeño de la política un servicio gratuito, vocacional? De esta manera lo entiende el polémico anteproyecto sobre la reforma de la Administración Local que ha aprobado el Gobierno de Mariano Rajoy, y que reduce a cero las retribuciones para los alcaldes de los municipios de menos de mil habitantes. El restó sí seguirá cobrando.

En Andalucía un total de 211 municipios cuentan con poblaciones inferiores a ese límite, el 27% de las 771 localidades. El 56% están gobernados por el PSOE, el 26,5% por el PP y el resto por IU, PA e independientes.

Y algunos alcaldes afectados no están para nada de acuerdo en que sean ellos, y sus vecinos, las víctimas de esta reforma. También entre los regidores del PP. Subrayan que ellos son el contacto más próximo con los ciudadanos, que tanto derecho tienen como los municipios grandes y medianos y que, si no recibieran un sueldo, les sería imposible dedicarle al ayuntamiento jornadas maratonianas, de plena dedicación al cargo. Todo esto, con nóminas que apenas alcanzan los mil euros mensuales.

Éste es el caso de Juan María Mangana, alcalde de Benaocaz, pueblo blanco de la sierra de Cádiz con 740 habitantes. "Pienso que no tener sueldo no sería lógico, porque la responsabilidad sigue estando ahí". Juan María comparte su retribución con una teniente de alcalde. Entre los dos, 1.200 euros. Otro concejal, el de Urbanismo, tiene el sueldo de un oficial de primera, porque dirige las obras de escasa cualificación.

Juan María es ganadero y se considera un aficionado a la política, no un profesional. El día antes de la conversación terminó su jornada a las diez de la noche, comenta. "Para cualquier problema en un ayuntamiento pequeño se viene a ver al alcalde y hay días que desde que entro estoy recibiendo a gente. En los pueblos pequeños el trato es personal, y luego están las reuniones, los desplazamientos, otras tareas que necesitan de un alcalde", subraya.

Así que este cargo público, del PP, no está de acuerdo en trabajar gratis. "Cuando entramos en política no es por el dinero, tienes una inquietud y quieres hacer cosas por el pueblo, porque aquí vives tú y tu familia y buscas lo mejor para ellos. Entras de esa manera y cuando te das cuenta eres el alcalde. Pero con la reforma sólo podrían ser alcaldes los jubilados, por ejemplo, que tengan tiempo, y no se cobraría por esa responsabilidad, porque teniendo que tomar decisiones, un pueblo pequeño o grande es lo mismo", expone.

Tampoco comprende esta parte Jorge Martín, alcalde del municipio malagueño de Canillas de Albaida, 964 habitantes según el padrón a 1 de enero. "Yo no podría. Lo digo por mí. No sé cómo se podría trabajar en una empresa, porque sería incompatible, o cogiendo días libres. El alcalde debería cobrar algo, porque hace un trabajo", señala este regidor, también popular, que añade: "No creo que el PP deje a los pueblos pequeños abandonados".

El anteproyecto aprobado por el Consejo de Ministros es un texto delicado, que le daría la vuelta a la arquitectura local como a un calcetín. Y los más afectados son los municipios de menos de 5.000 habitantes, que tendrán que demostrar la eficacia de los servicios que prestan porque, de lo contrario, serán fácilmente intervenidos.

En todos los municipios se tiene que facilitar el alumbrado público, cementerio, recogida de residuos, limpieza viaria, abastecimiento domiciliario de agua potable, alcantarillado, acceso a los núcleos de población y pavimentación de las vías públicas. Y si una auditoría revela que no lo prestan bien (no se sabe quién la hará o con qué criterios) las diputaciones llegarán al rescate. Esto implica, según denuncia el PSOE, "la minoración y desaparición fáctica de ayuntamientos, cogiendo su espacio las comunidades y las diputaciones. Se trataría del 70% de los municipios andaluces".

El PP replica que muchos de estos ayuntamientos acometen con sus escasos recursos competencias que le son impropias. Ahora se consigue ordenar qué tiene que hacer cada uno y, además, se ahorran por el camino hasta 7.000 millones de euros.

El alcalde de Benaocaz por ejemplo comenta las dificultades de mantenimiento del centro educativo. Una derrama de 8.000 euros para el sistema de calefacción ha puesto cuesta arriba las cuentas del ayuntamiento. "No íbamos a dejar a los niños sin caldera", señala el alcalde.

En Busquístar, Granada, llevan seis años esperando una depuradora, y otros muchos un colegio nuevo, señala la alcaldesa, Elizabeth Lizana, que accedió a la Alcaldía con 27 años en 2007.

El mayor reto del Ayuntamiento, dice, es el de dar servicio a sus 292 vecinos y conservar el patrimonio de este pueblo enclavado en la Alpujarra, "y eso que carecemos de muchas cosas, porque al ser un pueblo pequeño, estamos en la cola". Para defenderse, necesitan un alcalde. Su día a día comienza una vez deja a los niños en el colegio. De ahí, hasta la noche. Gana 1.122 euros brutos, que se le quedan en 937,99, en doce pagas. Fue el sueldo que se puso en 2008. ¿Merece la pena?

"No. Pero si lo quitan, qué le vamos a hacer, porque creo que es muy vocacional. Por eso estamos prácticamente 12 o 14 horas al día, y a veces son las once de la noche cuando acabas de varias reuniones, o vuelves de la capital y se hace tarde. Yo soy joven y voy a seguir igual", afirma.

¿Pero está de acuerdo con la decisión de su partido? Elizabeth contesta tranquila: "¿Y qué le vamos a hacer? Si hay que ahorrar, todos pondremos nuestro granito de arena. Siempre será mejor que quedarnos sin ayuntamiento, como se decía hace unos meses". Aunque plantea una alternativa: "Ya que somos alcaldes de mil habitantes, por lo menos que seamos mileuristas ¿no?", bromea.

Hay muchos alcaldes que no tienen problemas inmediatos porque han conseguido un puesto en diputaciones provinciales. Y otros, como es el caso del alcalde de Villanueva de las Cruces, Alonso Limón (PP), porque tienen un negocio propio, un pequeño supermercado. "Es un pueblo pequeño que no necesita de grandes cosas".

En este pueblo onubense habitan sobre todo mayores de 60 años. Cobra 120 euros al mes, por un par de horas al día, y es el único concejal retribuido. La asistencia a los plenos, bimensuales, se recompensa con una dieta de 10 euros para cada uno de los siete concejales.

"Yo estoy de acuerdo en que los alcaldes no estén liberados, siempre que no haya triquiñuelas y se cobren dietas y otras cosas. Siempre que no se hagan trampas, lo veo perfecto", señala Alonso.

¿Y se hacen muchas trampas? "Por la política de arriba, sí. Veo normalísimo que los ciudadanos estén enfadados, porque hay muchísima corrupción. Es que yo también me enfado, soy un ciudadano que trabajo para el pueblo", concluye. Y lo harán sin ganar un euro.

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