Caso Laura Luelmo

Instituciones Penitenciarias traslada a Bernardo Montoya a la prisión Sevilla II

  • La decisión se basa en la dificultad de la cárcel de Huelva para garantizar su seguridad 

  • El autor confeso de la muerte de Laura está recluido en aislamiento con yihadistas y etarras

Instituciones Penitenciarias trasladó en la tarde de ayer al autor confeso de la muerte violenta de Laura Luelmo, Bernardo Montoya, a la prisión Sevilla II, en Morón de la Frontera. La decisión ha estado motivada, según las fuentes consultadas por Huelva Información, principalmente por el riesgo que existía para su seguridad en la celda que ocupaba en la galería de la Enfermería del centro penitenciario onubense.

Hay que tener en cuenta que la Enfermería del penal de La Ribera se ha convertido en un lugar "de paso", por el que transcurre a diario una media de 120 internos. Esto está directamente relacionado con "la falta alarmante de personal sanitario tras el intento de envenenamiento" con metadona de seis enfermeros a mediados de noviembre, según denunció ayer el sindicato de prisiones Acaip. "Más de la mitad de la plantilla del servicio sanitario está en situación de incapacidad laboral", añade, circunstancia que ha mermado la asistencia médica en las celdas y que obliga a los reclusos a asistir directamente a la Enfermería.

Hasta ayer no solo Bernardo Montoya estaba en la galería para infecciosos del área sanitaria, ubicada en la planta superior del edificio, sino también "el interno que agredió de forma brutal a un trabajador el pasado viernes", lo que ha convertido el módulo "en un verdadero polvorín de consecuencias imprevisibles", enfatiza Acaip.

Además de la peligrosidad de la Enfermería, hay que tener en cuenta que la titular de Juzgado de Instrucción 1 de Valverde no precisa tener cerca Montoya, pues por el momento no hay más diligencias previstas en las que él tenga que intervenir, lo que ha impulsado también su traslado al penal Sevilla II cuando todavía no se había cumplido la primera semana de reclusión preventiva del autor confeso de la muerte de Laura.

Este individuo partió de La Ribera en un furgón de la Guardia Civil a las 16:15. A las 17:55 llegó a su destino: una celda de aislamiento del centro penitenciario de Morón de la Frontera.

A Montoya se le ha aplicado el artículo 10 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, que funciona con los presos preventivos "extremadamente peligrosos o manifiestamente inadaptados al régimen ordinario" para dejarlos en una situación idéntica a la de los que están en primer grado.

Compartirá módulo con reclusos con una manifiesta inadaptación a los regímenes carcelarios comunes, como yihadistas o etarras. Entre ellos figura el arrestado en Barcelona por prestar su furgoneta para que se llevara a efecto el atentado de Las Ramblas.

Se le ha retirado el protocolo antisuicidios, por lo que ya no gozará de la compañía de un preso-sombra. Pero podrá tener cuatro horas al día de vida comunitaria que podrán ser aumentadas hasta tres horas más para la realización de actividades previamente programadas. Las fuentes consultadas por este rotativo, no obstante, estiman que se extremarán las precauciones cada vez que salga al patio para que no corra riesgo su integridad.

Los forenses alzan la voz para defenderse

La Sociedad Española de Medicina Legal y Forense (Semlyf) defendió ayer la actuación del Instituto de Medicina Legal (IML) de Huelva en el caso Laura Luelmo, puesta en tela de juicio por la Guardia Civil, que mantiene que la joven zamorana falleció en la noche del miércoles 12 de diciembre (el mismo día en que fue raptada) y no entre el viernes 14 y el sábado 15 de diciembre, como mantienen los facultativos.

El organismo afirma que los datos "más fiables" tras una muerte son los que proceden del levantamiento del cadáver, de datos paramédicos y de los recogidos en la autopsia.

Asimismo, la Semlyf advierte de que las referencias a la "autopsia preliminar" realizadas por la Benemérita son inadecuadas, ya que se trata de un informe inicial sobre el examen del cuerpo sin vida de Laura. "En el momento actual se está a la espera de los resultados de los análisis complementarios solicitados para completar la información obtenida en la necropsia a través del examen del cadáver, no ante una segunda actuación necrópsica", detallaron los médicos forenses.

En el supuesto caso de que a raíz de los mismos se realizara una nueva necropsia, se trataría de una "segunda autopsia", por lo que la realizada el día 18 de diciembre a Laura Luelmo sería considerada en este supuesto como "primera autopsia", no como una actuación preliminar a otra.

Establecer con precisión la data de la muerte es uno de los retos "más difíciles" al que se enfrenta la Medicina Legal, recalcan. "Esta tarea será tanto más compleja a medida que nos alejamos del momento de la muerte, pudiendo aparecer interferencias importantes a lo largo de los días transcurridos. La data establecida por el equipo médico-forense se ha determinado de forma científica a partir de la información disponible", aseveran.

En el caso de Laura cobrarán especial relevancia el estado evolutivo de las heridas y lesiones ocasionadas en el momento del ataque y en fases posteriores. "Al producirse la muerte se detiene el proceso de la evolución cromática de las equimosis, así como los procesos histoquímicos de la inflamación, por lo que se podrá establecer con relativa precisión el momento en que aquellas fueron inferidas".

Por otra parte, y dado que la evolución de los fenómenos cadavéricos depende, fundamentalmente, de factores extrínsecos –condiciones ambientales, de manera muy especial la temperatura, pero también la humedad, la velocidad del aire, posibles fenómenos atmosféricos–, la Semlyf indica que la determinación científica de la data de la muerte tendrá que tomar en consideración estos factores a la hora de aplicar cualquier fórmula u algoritmo.

"Las conclusiones obtenidas no deben ponerse en duda por las posibles interferencias de estos factores ambientales, puesto que su consideración forma parte del estudio", sentencia, a la vez que evidencia que los análisis complementarios "no suelen corregir de modo sustancial las primeras predicciones, raramente supondrán una rectificación importante a las conclusiones obtenidas a partir del examen del cadáver".

La Benemérita mantiene la hipótesis del 12-D

La Guardia Civil insiste por su parte en que la hipótesis más probable, según los indicios obtenidos, es que Luelmo muriera unas horas después de desaparecer en el lugar donde se encontró su cuerpo, pero acatará y secundará las conclusiones del informe preliminar y del definitivo de la autopsia. En este sentido, reiteran que los indicios obtenidos hacen pensar en que la muerte se produjo en la noche del día 12 y que no pretenden ninguna confrontación con los profesionales de la medicina forense.

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