• En tiempos de epidemias y de exámenes nos acordamos de los santos

  • Las estampitas ingeridas por vía oral servían para aprobar

  • Pero para sacar las oposiciones, hacen falta más Quiñones

Ayer y hoy

Los santicos de papel en Granada

La Virgen de las Angustias y San Juan de Dios La Virgen de las Angustias y San Juan de Dios

La Virgen de las Angustias y San Juan de Dios

José Luis Delgado

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José Luis Delgado

Se entiende que es la devoción a los santos, las vírgenes y los mártires uno de los caminos que los fieles utilizan como acercamiento a Dios. Para todo se busca enchufe.

El pueblo cristiano se deja llevar por los ejemplos de vida sacrificada o por la realización milagrosa de sus santos preferidos y acuden a ellos con rezos y promesas para procurar su favor, curar su enfermedad, encontrar trabajo o aprobar el examen. Visitan iglesias y oratorios o viajan en peregrinación y romería a los lugares en los que a sus santos queridos se les rinde veneración.

Los santicos de papel Los santicos de papel

Los santicos de papel / José Luis Delgado

Una de las formas de ahorrase el viaje a la ermita o al santuario es acercar lo más posible el santo, el Cristo o la Virgen al pueblo, por lo que se multiplican las imágenes en estatuas o se reproducen en estampas para poderlas llevar cómodamente encima a modo de amuleto milagroso, en el bolso, en la cartera, sobre el pecho o la escápula (escapulario), en el capote del torero y hasta en la cartuchera del cazador; así vemos reproducciones en los lugares más insólitos: en cocinas, en el tenderete del turronero, en la cafetería o en la cabina del camionero. Ver a san Pancracio en el bar del barrio junto a la cartela que anuncia los platos combinados es normal, aunque al santico, allí subido junto a los huevos con patatas, se le haga poco caso.

Fue costumbre la reproducción de estampicas con las imágenes de los santos, sobre todo a partir del siglo XIII cuando el dominico Jacobo de la Vorágine publicó su Leyenda Aúrea (1290) en donde se recogen vidas y milagros. Fueran o no ciertas todas las santas virtudes, el caso es que el pueblo encontró allí fuente de consuelo. En los siglos posteriores el libro fue ilustrado con grabados de santos, vírgenes y escenas de la vida de Cristo. A partir de ahí se multiplican los editores de estampas, que eran los mismos que editaban las barajas de naipes para venderlas en los mercadillos. Estampas de papel que se convierten en “medicina santa” para prevenir enfermedades, proteger cosechas, evitar terremotos o luchar contra epidemias.

En Granada, a partir de la llegada de la imprenta en 1496 gracias a fray Hernando de Talavera, se multiplican las reproducciones de estampas con la intención de repartirlas entre los moriscos a los que había que acercar como fuera al Cristianismo. Eran más frecuentes las referidas a la vida de Cristo y la Virgen María, salidas de la mano de Andrés de Burgos, el principal grabador e impresor de principios del siglo XVI.

Nuestra Señora de la Salud Nuestra Señora de la Salud

Nuestra Señora de la Salud / José Luis Delgado

Siguieron luego ilustres grabadores como la familia del belga Francisco Heylan cuando empieza la difusión de la llamada estampa devota, a la que tanto se aficionó el pueblo creyendo en sus milagrosas curaciones.

Así se mantuvieron durante los siglos XVII y XVIII. Abundan desde entonces las tiradas de estos santicos de papel que poco a poco se hacen independientes de los devocionarios, sermones y todo tipo de publicaciones religiosas y dan origen a la estampa devota suelta, cristos, dolorosas, inmaculadas, sanantonios, etc. 

San Pancracio y el Perptuo Socorro San Pancracio y el Perptuo Socorro

San Pancracio y el Perptuo Socorro / José Luis Delgado

Así llegan hasta el siglo XX en el que ciertas parroquias, cofradías, hermandades, conventos etc. hacen sus particulares tiradas de los santos patronos en pliegos baratos en papel biblia que venden o reparten entre los fieles. Seguro que alguien se acuerda de aquellos papelillos finos que reproducían a la virgen del Perpetuo Socorro; algunos pensaban que la cantidad de estampitas ingeridas por vía oral era proporcional a la nota obtenida en el examen; por eso los estudiantes compraban pliegos de a 24 con la esperanza de sacar Matrícula de Honor. Luego me entero de que algunos los han empleado hasta en las oposiciones a notarías.

Rezar a los santos a través de las estampicas no está mal; pero para aprobar las oposiciones, como para asaltar torreones, hacen falta más Quiñones.

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