Cultura

'El Café de Chinitas' de José Antonio Ruiz llega hoy por fin a Sevilla

  • El Ballet Nacional de España pone en pie el montaje en el Maestranza cuatro años después de su estreno en Peralada

"Me hubiera gustado estar antes, pero estoy encantado de estar ahora". Con soberana elegancia, José Antonio, director del Ballet Nacional de España (BNE), evita entrar de lleno en el lamentable episodio que en su día impidió el estreno en Sevilla de El Café de Chinitas, producción original del Centro Andaluz de Danza aupada "por los cuatro grandes festivales españoles: el de Granada, el de Peralada, el de Santander y la Quincena Musical Donostiarra".

"Para cuando la preproducción estuvo encaminada, hubo cambios políticos. Se quiso menospreciar la idea, pero los festivales se pusieron firmes. Era una coreografía mía y querían que la dirigiera yo", recuerda José Antonio, quien asegura que "aquello ya no me interesa".

En efecto, aquello, algo por momentos parecido a una caza de brujas, no impidió el estreno de tan ambiciosa producción en el Festival de Peralada en 2004. Para cuando llegó al de Granada, al año siguiente, José Antonio ya era director del BNE, compañía encargada desde entonces de poner en pie el montaje.

Ideado con motivo del centenario del nacimiento de Salvador Dalí, El Café de Chinitas es la reinterpretación del coreógrafo y bailarín madrileño -"aunque mi hogar es Sevilla"- de aquel otro montaje sobre canciones de Federico García Lorca, y con decorados del pintor catalán, estrenado por Antonia Mercé La Argentinita en Nueva York.

"Antes del estreno en Peralada los carteles de Dalí para La Argentinita nunca se habían visto en España", señala José Antonio, quien declara que tuvo "claro desde el principio con quién quería colaborar" en esta aventura. De la armonización de las ocho canciones se encarga el pianista gaditano Chano Domínguez; de ponerles voz, la cantaora sevillana Esperanza Fernández. "Chano no es sólo un gran pianista de jazz, sino también un gran conocedor del flamenco. Y Esperanza... Ella lleva el todo el peso de la obra y además de cantar da muestras de su dimensión como intérprete", dice.

Cruzan piropos. "Subir al escenario con Esperanza es garantía de que el espectáculo va a funcionar", apunta el pianista. "Hace cinco años, en la Plaza del Duque, José Antonio me invitó a un café y a que participara en este espectáculo. Para mí fue un shock", confiesa por su parte la cantaora, quien añade que "estar con los dos, con Chano y con José Antonio, me da mucha tranquilidad".

Dividido en tres bloques -"creatividad, sexo y muerte"- y con Ana Moya, Elena Algado y Miguel A. Corbacho como bailarines principales, El Café de Chinitas dista pues de ser uno de los muchos estrenos de la Bienal, aunque como comenta Domínguez, "aquí nació; es un reestreno".

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