Cultura

Pepa Montes y Ricardo Miño recuperan la historia del flamenco

  • El músico y la bailaora presentan esta noche en el Teatro Lope de Vega su singular montaje 'Flamenco Universal'

A pesar del gran problema de la Bienal, que para Ricardo Miño es "que te pasas todo el verano trabajando", ni él ni Pepa Montes han querido perderse la edición de este año, y tan sólo han faltado en dos o tres ocasiones desde que comenzó el certamen. Esta noche estrenan en el Lope de Vega Flamenco Universal, un espectáculo en el que ahondan en la historia del género.

"El flamenco ha pasado por muchas etapas y hoy, gracias a Dios, es admirado en todo el mundo -explica Pepa Montes-, pero antes daba hasta vergüenza decir delante de otros artistas que te dedicabas a esto". A lo largo de una hora y media, la música de Ricardo acompañará a Pepa al baile, en ocasiones, como en Paso a tres, también a otros dos bailaores de la compañía.

Pero entre las guitarras y percusiones hay un intrumento extraño, un violín que es, en realidad, el hilo argumental del concierto. "El duende lo es todo, pero surgió el problema de cómo representarlo -comenta Ricardo- al final lo hicimos con un violinista que aparece entre obra y obra". Este duende caprichoso, interpretado por Bruno Axel, comienza tocando a Bach, algo que no se adapta al estilo de la bailaora. Poco a poco, violín y flamenco se van integrando, se acercan. "Le toco al duende por bulerías para convencerlo", bromea Ricardo.

La deriva del cante y el baile, siempre dirigidos e interrumpidos por el violín, avanza hasta Taconeando, un garrotín de estilo añejo, que llama la atención por lo poco habitual que es actualmente este palo en los recitales flamencos. Pero esta pieza tiene también, para Ricardo, "un gusto muy sabroso, porque el violín se integra en la música, la canta como si fuera un cantaor".

"No hay nada más importante en la vida que hacer lo que te gusta", afirma Pepa Montes. Para la bailaora el flamenco forma parte de lo que es, y así lo expresa en la primera de las piezas, Nacimiento, donde el taconeo concuerda con los propios latidos del corazón de la madre. Así lo entiende también el director de la Bienal, Domingo González, que considera a Pepa como una bailaora imprescindible por haber sido capaz de manetener un estilo estético uniforme sin perder su propia esencia. "Ha absorbido las influencias sin desviarse del camino -asegura-, destilando en cada espectáculo la escuela sevillana, sus conocimientos del baile español, con una técnica cada vez más depurada".

Flamenco universal se estrena esta noche a las 21:00 en el Teatro Lope de Vega. El precio de las entradas varía entre los seis euros del paraíso lateral y las 26 de la butaca de patio. Ellos ya han encontrado el duende, pero, como dice Ricardo, "ahora sólo falta que el duende venga a nosotros".

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