Bienal

‘De la mar al fuego’, un desplazamiento por los sonidos de Cádiz y Sevilla

  • El montaje, coproducción de la Bienal y el Festival de Mont-de-Marsan, llega al Maestranza con las entradas agotadas

Un viaje iniciático por demarcaciones “altamente significativas del arte flamenco”, que se sirve de algunos de los intérpretes más destacados de cada zona, llevará hoy al espectador de Cádiz a Sevilla, con paradas en Jerez, Lebrija y Utrera. De la mar al fuego, una coproducción entre el Festival Arte Flamenco de Mont-de-Marsan, la Bienal y la Diputación de Sevilla, se ideó para celebrar los veinte años de vida del festival francés, por donde pasó en mayo, y visita ahora el Maestranza con todas las localidades agotadas.

En el espectáculo, Cádiz vendrá de la mano del cante por tanguillos y el baile por alegrías de El Junco. Del mar, el público se trasladará a Jerez, donde sonará al cante por seguirillas de Luis el Zambo y tomará las formas de unas soleás por bulerías, interpretadas por Andrés Peña. Inés Bacán, por tientos tangos, y Concha Vargas, baile por romances, representarán la esencia de Lebrija. Utrera estará encarnada en la voz de Pepa de Benito y el cuerpo de Carmen Ledesma. Las tonás de José de la Tomasa y la entrega de Milagros Mengíbar, finalmente, encenderán el fuego del título, el de las fraguas de Triana y de Sevilla. Y entre todos estará Tomasito,  cuya labor será la de unir las diferentes actuaciones de sus compañeros y que, como viene siendo habitual en él, promete aportar dosis de humor al conjunto.

En un principio, estaba prevista la participación de El Lebrijano en el montaje, pero sus problemas de salud y el reposo que los médicos han recomendado al cantaor han impedido su actuación.

El director de la propuesta, Javier Puga, reconocía ayer las dificultades de ensamblar una estructura como la que maneja De la mar al fuego. “Es un espectáculo coral, una nebulosa de colores y sonidos, flamenco en estado bruto pero con un sentido de la organización. Y hay muchos cabos que atar cuando cuentas con 31 artistas, 10 de ellos al menos cabezas de cartel, y cada uno de su padre y de su madre. Pero la verdad es que al final tengo que agradecer la generosidad que han tenido todos, que se han ceñido a un guión muy estricto”, aseguró ayer el responsable del espectáculo.

Además de este espectáculo, ayer se presentó en la Bienal el último libro del periodista y fotógrafo Paco Sánchez, Retratos del flamenco, donde el creador arroja su particular visión de diferentes intérpretes. Las imágenes de Sánchez se adentran en la intimidad de los artistas y fomentan la naturalidad, ya que están hechas “como en un aquí te pillo, aquí te mato”, según afirmó su autor. Farruco, Manolo Sanlúcar, Arturo Pavón, El Cabrero o Rafael Amargo son algunos de los protagonistas de esta obra.

El director del Centro Andaluz de la Fotografía, Pablo Juliá, alabó el trabajo de Sánchez y lamentó que la representación gráfica del flamenco en Andalucía “deje mucho que desear porque es mala y poco oportuna”. Domingo González, por su parte, destacó del autor que es un trabajador “incansable y no deja nada de lo que se mueve en el mundo del flamenco”. Sánchez es el autor de los libros Flamenco en escena, Nueva savia del Flamenco, Retratos de la autonomía andaluza y El color del baile flamenco.

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