Cultura

Los palos olvidados del flamenco

  • Farruquito recupera en 'Puro' la soleá tradicional, la mejor herencia de su abuelo

Juan Manuel Fernández Montoya, Farruquito, irrumpe esta noche en la Bienal con el espectáculo que le ha devuelto a los escenarios, Puro. Un montaje en el que el bailaor se enfrentará completamente solo a un elenco de artistas compuesto por siete personas al cante, tres al toque, violín, percusión y piano, unos músicos con los que "tenía muchas ganas de compartir el escenario", afirma.

Después de cinco meses de intenso trabajo, Puro se consolida como una visión muy personal de Farruquito, porque expresa lo que él tiene "de puro, de verdadero, dice lo que me gusta escuchar cuando bailo". Y es que el flamenco reconoce que disfruta mucho el cante, "casi más que el baile. Me gusta bailarle al cante, porque es lo que me alimenta".

El espectáculo tiene letra y música del propio Farruquito, a partir de sus escritos más personales, de sus diarios, que "siempre son canciones", afirma, y de las melodías que esbozó poco a poco con la guitarra y el piano, aunque son sus músicos quienes dieron la forma definitiva a la parte instrumental.

Puro recorre, a lo largo de 85 minutos sin descanso, los distintos palos del flamenco, deteniéndose más en los cantes que son menos habituales en la actualidad. Sin duda, la estrella del espectáculo es Herencia, una soleá que el bailaor dedica a su abuelo porque "esa es la mejor herencia que me ha dejado", asegura. "Si yo tengo una mínima parte del reflejo de su grandeza de bailaor, es en la soleá", aunque reconoce que es muy difícil recuperar los sentimientos de entonces.

Durante la preparación el espectáculo, un equipo de cámaras grabó todo aquello que lo rodeaba, con la intención de elaborar un documental. Algunas de estas imágenes se proyectan durante la actuación en tres pantallas gigantes, intentando expresar "la grandeza, la sencillez y la humildad de un artista", según el productor de Puro, Óscar Martos. "Este documental es necesario, porque el público piensa que bailar es ponerse las botas y subir al escenario", opina el bailaor, "esto lleva mucho esfuerzo, aunque para quien le gusta no hay nunca cansancio ni sacrificio".

El espectáculo de esta noche no es el original, sino que, preservando la línea argumental basada en la visión personal de Farruquito, va mutando día a día. Una de las pantallas, que en las primeras representaciones tenía seis metros de ancho, ahora alcanzará los 16. Todo para que el cante, el baile y los audiovisuales se fusionen en una actuación que el equipo quiere dedicar esta noche a su "amiga" Rocío Jurado.

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