Crítica de Cine

Frank y Jesse James actualizados

Jeff Bridges y Gil Birmingham destacan dentro del reparto de 'Comanchería', de David Mackenzie. Jeff Bridges y Gil Birmingham destacan dentro del reparto de 'Comanchería', de David Mackenzie.

Jeff Bridges y Gil Birmingham destacan dentro del reparto de 'Comanchería', de David Mackenzie. / D. s.

Se afirma que lo importante en la ficción no es lo que se cuenta, sino la forma en que se hace. Es cierto… Siempre que la forma sea tan poderosa que se convierta en un discurso en sí misma, logrando contar (más bien sugerir) a través de su aparato formal otras muchas historias. Hitchcock sería el caso más conocido de utilización de lo que se cuenta (argumento) en pretexto para crear un universo de sugestiones a través de un estilo deslumbrantemente preciso a la vez que perturbadoramente abierto a una serie inagotable de lecturas e interpretaciones que van superponiendo otras historias a la que le sirvió de punto de partida. Pero si en una película con aspiraciones de ser gran cine las imágenes (la forma en que algo se cuenta) no tienen la creatividad y la fuerza necesarias, y se descuida la consistencia del argumento, se producen desequilibrios indeseables.

Es lo que sucede en esta buena, y a ratos muy buena, pero también desequilibrada, propuesta de un director que, como su propia película, tiene una filmografía interesante pero irregular (Obsesión, Perfect Sense, Convicto). Lo que cuenta ha sido contado tantas veces en tantas películas que su brillante estilo no es lo suficientemente creativo como para explorar en ello nuevas posibilidades. Se trata de una versión actualizada de los forajidos del viejo Oeste que, como los hermanos Jesse y Frank James, roban por desesperación tras verse acorralados por los intereses económicos del capitalismo depredador y los efectos de una crisis. En el caso de los hermanos James el detonante fue el acoso a los granjeros en un Missouri devastado y empobrecido por la Guerra de Secesión. En el caso de los hermanos asaltantes de bancos que protagonizan esta película se trata de la América profunda asolada por la crisis y estrujada por la avaricia de los bancos. Los James fueron perseguidos por la Agencia Pinkerton y estos otros forajidos modernos lo son por un ranger a punto de jubilarse (hasta en esto caen en tópicos: ¿cuántos polis al borde de la jubilación llevamos ya?) y su ayudante indio. Por si alguien -lo que es difícil- no capta esta intención de reescritura de los westerns otoñales se incluye un hermoso plano muy Monte Walsh (el espléndido western de Lee Marvin y Jack Palance) de desganados vaqueros conduciendo su ganado hacia un problemático destino. Y hasta se recrea literalmente el fallido asalto de los hermanos James al pueblo de Northfield, donde fueron repelidos por los habitantes armados.

Pese a su belleza formal, a sus muy buenas interpretaciones (sobre todo las de la pareja de rangers formada por Jeff Bridges y Gil Birmingham, actor de ascendencia comanche) y a estar bien contada, aunque con baches de desesperante lentitud (como si ver crecer la hierba fuera una marca del cine de autor), esta historia archisabida no encuentra la potencia estilística que permita añadir algo nuevo a lo tantas veces contado. Lástima, porque hay rastros de talento y de creatividad en ella. Y una buena banda sonora de Nick Cave.

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