Crítica de Cine

El polvorín centenario

De la trinchera de En tierra de nadie (2001) al gran hotel donde se desarrolla íntegramente este Hotel Europa, Danis Tanovic (Triage, La mujer del chatarrero) sigue representando y ahondando en el sinsentido fratricida de los Balcanes y sus pueblos en espacios acotados que funcionan como escenarios simbólicos de una contienda tan vieja como vigente.

Gran Premio del Jurado en el último Festival de Berlín, su nueva película adapta un texto de polémico Bernard Henri-Levi para trenzar en paralelo varias tramas y personajes en un hotel de Sarajevo que hospeda a los invitados de la conmemoración oficial del centenario del atentado contra Franz Ferdinand de Austria que hizo estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, al tiempo en que vive una crisis laboral interna en plena quiebra, sirve de plató para un acalorado programa de debate televisivo y da cobijo en su trastienda al juego clandestino y la prostitución consentidos por un director explotador, corrupto y sin escrúpulos.

Metáfora condensada (a veces manera demasiado explícita, otras con un exceso de retórica e información no asimilable fuera de aquel contexto geopolítico) de toda una situación histórica, certificación pesimista del ocaso del ideal de un continente próspero, democrático y solidario, el Hotel Europa despliega en sus largos pasillos recorridos en travellings, en sus ascensores, escaleras, habitaciones y despachos, un juego secuencial alternado y en tiempo real que ha de leerse como retrato de un fracaso colectivo y parábola de las muchas heridas abiertas, contradicciones, renuncias y rencillas de un polvorín sin visos de apagarse en el epicentro mismo de Occidente.

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