Corpus

Las sillas y mesas en la puerta y con manguerazos a ritmo de discoteca

  • Cuarenta y dos grados a la sombra obligaron a los caseteros a salirse de la lona y en la zona joven, estaba prevista una pelea de pistolas de agua que terminó como una guerra de guerrillas

"Llevamos desde 1967 con la caseta, somos socios fundadores y lo de este año no es normal. En cuarenta años que llevamos subiendo al ferial, este calor sólo lo habremos vivido en cuatro o cinco ocasiones y hace mucho tiempo de eso", nos explicaban Curro Taboada y José María Robles, de la caseta La Ruiseñora. Acompañados por sus dos señoras se sacaron su mesas, sus cervezas y refrescos con sus cuatro sillas al albero de la calle de la Zambra, principal artería del Real.

"Dentro no se podía estar y hemos tenido que salirnos. Se ha roto el refrigerador. En los primeros años de la caseta teníamos una turbina muy grande, como un ventilador gigante, pero sólo daba aire en una dirección", nos explicaron los señeros socios de esta peña, que es la tercera más antigua del Corpus granadino, después de La Pepa y La Alegría.

Lo de improvisar una terraza a la puerta de la caseta ayer se convirtió en tendencia por mor de los 42 grados que asolaban Almanjáyar. En la caseta de Los 17, después de su tradicional concurso de paellas, tuvieron que sacarse dos mesas a la puerta cobijados en parte por las pingües sombras de los árboles.

Varios golpes de calor mantuvieron muy ocupados a los servicios de Cruz Roja del ferial ayer al mediodía. Según nos comentó Juan de Dios del Pino, coordinador de emergencias, "desde las 13 del mediodía hasta primera hora de la tarde hemos tenido más de treinta intervenciones, con varias lipotimias de señoras mayores". El sol no perdona.

"Si beben, comen poco, hace mucho calor... Es normal que se desmayen", nos explicó Del Pino que precisó que el día anterior habían tenido más de 70 intervenciones. Es muy importante tener lleno el estomago antes de lanzarse a por el líquido para que empape. En la calle Maimones, donde están todas las casetas disco, ayer se imponía el menú gratis de papas a lo pobre que son ideales para cimentar cualquier melopea. En la caseta Camborio tenían dentro un puesto de shawarma , que con la cerveza de rigor costaba 3,5 euros. Hoy tienen paella en El Desván y jamón con tomate en la Zona Rociera para que nadie se quede sin menear el bigote. Aunque ayer el verdadero bien escaso era el agua para luchar contra la flama. Si en las casetas tradicionales se guardaba más la compostura en la zona más joven, las altas temperaturas se combatían frontalmente, sin contemplaciones y con la manguera en la mano o lo que fuera. Cualquier cosa era buena para refrescarse. Cubiteras llenas hasta arriba o botellines de agua mineral con un agujerito servían como improvisadas pistolas para darle un baño imprevisto al personal. En la caseta D'Cuadros estaba prevista una batalla de pistolas de agua que prometía mucho pero al encargado se le olvidó el arsenal de revólveres de plástico en su casa.

"Cuando esté a tope la caseta", nos comentó el olvidadizo responsable que iba a todos los sitios a mil por hora, "repartiremos entre todo el mundo muchas botellas de agua para que se las echen unos a otros". Siempre es más divertido apretar un gatillo para que salga el chorro que quitarle el tapón y que caiga en tromba pero en cualquier caso, el espontáneo diluvio del D'Cuadros seguramente fue antológico porque no nos podíamos quedar allí esperando.

En la caseta Urban de Caja Rural, sin embargo, no había nada previsto en materia de batallas de agua pero el calor, la humedad y el ambiente de fiesta provocó unos espontáneos momentos de expansión y chorreo.

El encargado de poner la música en la caseta Urban, DJ Edu Happy, haciendo bueno su nombre artístico, estaba decidido a animar la pista de baile como fuera. "Todo ha empezado porque me han mojado a mi primero con la tubería del friegaplatos y entonces, me he ido derecho a por la manguera que tenemos detrás de la caseta y he dejado puesto el automático en la música", nos comentaba entre risas. Un grupo de jóvenes, calados de arriba a abajo, bailaban con entusiasmo. Al preguntarles si podíamos fotografiarles, una de las chicas dijo: "Cuando me vea mi madre en el periódico, a ver cómo le digo que estoy estudiando mucho para los exámenes con esta pinta". Desde luego, su camiseta mojada evidenciaba que la chica no venía precisamente de la biblioteca.

Y es que puestos a suspender, vamos a por el muy deficiente y ya que uno sube a la feria en plenos exámenes pues si tiene que mojarse entero, se moja. Hay que atreverse, como con el torito mecánico de la caseta El Tentadero, todo muy bien enlazado en cuanto a conceptos como pueden comprobar. Sobre todo fueron las chicas las que se atrevieron a coger el toro por los cuernos o por la cuerda. Subidas por pareja para compartir el ridículo, más de una chica estuvo a punto de ofrecer un agitado top less al respetable por un culpa de un sujetador sin tiras pero la cosa no llegó a mayores. No había limitación de edad. Lo mismo de rápido iban a la lona mayores y adolescentes. Está claro que en la feria hay que mojarse y arrimarse, al toro aunque sea mecánico o a quien se deje.

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