Costa Tropical

Un familia de Salobreña se ve “en la calle” por culpa de unos ‘okupas’

  • Tuvieron que mudarse por motivos de salud, alquilaron su casa y los inquilinos llevan siete meses sin pagar

  • Uno de los hijos tiene un 99% de discapacidad, la madre está enferma y el padre está en desempleo

Paco y Cristina portan carteles frente a la vivienda, junto a varios vecinos. Paco y Cristina portan carteles frente a la vivienda, junto a varios vecinos.

Paco y Cristina portan carteles frente a la vivienda, junto a varios vecinos. / G. H.

Raúl Alabarce tiene 15 años y es de Salobreña. Él tiene síndrome West y síndrome Lemox, dos de las llamadas 'enfermedades raras' que le suponen una incapacidad del 99%. Está en silla de ruedas y siempre iba acompañado de su madre, Puri, o de alguno de sus hermanos, Cristina o José Ángel. Hace dos años Puri sufrió un ictus que le afectó a la movilidad y que hacía que cada vez que tenía que salir o entrar en casa fuese un reto ya que apenas podía subir las escaleras de acceso a la vivienda.

Ante ello, Puri y su marido, Paco, decidieron mudarse a un piso con ascensor y, para hacer frente a la mensualidad, decidieron poner su casa en alquiler. Sin embargo, los inquilinos no han abonado ninguna mensualidad, el contrato en el piso en el que ahora viven vence en junio y esta familia de Salobreña se ve en la tesitura de que en apenas dos meses puede verse en la calle.

"Mi padre está en paro y sólo tiene trabajos esporádicos. Mi hermano y yo estamos sin trabajo y mi madre después del ictus, si no puede ni subir las escaleras, aún menos trabajar", explica Cristina Alabarce, mientras se concentra frente a su vivienda con un cartel en el que reza: Es mi casa, no la vuestra. Luchamos por algo que nos pertenece.

"Les alquilamos la casa hace siete meses, sólo nos dieron 300 euros de entrada. Nos dijeron que en dos o tres días nos pagarían el resto y firmamos el contrato de alquiler, pero desde entonces no han pagado nada, ni un mes, ni ningún recibo", afirma Cristina, que insiste en que estos inquilinos son conscientes de la situación de su familia.

"En mi casa sólo entran unos 800 euros al mes, que salen de la ayuda al desempleo de mi padre y de lo que nos dan por la dependencia de mi hermano. De ahí tenemos que vivir los cinco y pagar el alquiler del piso en el que estamos, algo que estamos haciendo con mucho esfuerzo y casi sin poder", relata Cristina, que además explica que en junio les vence el contrato y no saben si podrán seguir en ese piso.

Tal y como explica Cristina, "hemos intentado hablar con los inquilinos y no hay manera. Hemos denunciado la situación y nos dicen que, de momento, no se puede hacer nada, que la justicia es lenta. Lo único que queremos es recuperar nuestra casa, ya el dinero nos da igual, pero queremos recuperarla y venderla para poder mudarnos a otro sitio más accesible".

Ante ello, "lo único que les queda", según afirma esta familia, es concentrarse cada día, a las cuatro de la tarde, frente a la vivienda 'ocupada' con el fin de poder recuperar su casa lo antes posible.

De momento, sólo han conseguido como respuesta "insultos" por parte de los ocupantes de la vivienda, pero confían en que puedan tener una solución "antes de quedarnos en la calle".

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