Balonmano | Bielorrusia-España Semifinalista por la puerta grande (28-37)

  • España se impone con rotundidad a Bielorrusia después de un primer periodo igualado

Álex Dujshebaev lanza por encima de la defensa de Gayduchenko. Álex Dujshebaev lanza por encima de la defensa de Gayduchenko.

Álex Dujshebaev lanza por encima de la defensa de Gayduchenko. / VALDRIN XHEMAJ / efe

La selección española de balonmano no falló y disputará por quinta ocasión consecutiva las semifinales del Campeonato de Europa, tras sellar ayer su pase a la lucha por las medallas del Europeo de Suecia, Austria y Noruega al imponerse a Bielorrusia.

Un encuentro que premio la madurez de un conjunto español que no pierde nunca la fe, por muy complicadas que se pongan las cosas, en su estilo y plan de juego, sabedores de que más tarde o más temprano lo rivales acaban sucumbiendo a su propuesta. Y eso que al conjunto español, pese a su enorme experiencia, la cercanía del objetivo, nada más y nada menos que unas semifinales, pareció lastrar los brazos y piernas de los jugadores españoles.

Si en ataque los de Jordi Ribera se empeñaron en estrellarse con el portero Saldatsenka, en defensa el 6-0 por el que apostó de inicio el equipo español no sirvió para contener al cañonero Kulesh. Precisamente un gol de Kulesh a los seis minutos encendió todas las alarmas en el conjunto español, tras ver como Bielorrusia se colocaba con una más que inquietante ventaja de tres goles (5-2).

Pero si en algo han podido confiar siempre los Hispanos en este campeonato es en la portería, con independencia de si el ocupante es Rodrigo Corrales o, como ocurrió ayer, Gonzalo Pérez de Vargas. Y es que el guardameta toledano se encargó de mantener a flote al conjunto español con sus intervenciones en el arranque.

Paradas que dieron tiempo a España a ajustar poco a poco sus mecanismos, hasta acabar de engrasar definitivamente la maquinaria con el paso a una defensa 5-1. Un cambio que no pudo sentarle mejor al conjunto español, que logró revertir la situación con un contundente parcial de 1-5 en los siguientes siete minutos, que permitió a la selección situarse por primera vez en el partido por delante en el marcador (6-7).

Aunque si alguien pensaba que con esto se iba a acabar la resistencia del conjunto bielorruso, al que sólo le valía la victoria para seguir vivo en la competición, se equivocaba, como no tardó en comprobarse. Bielorrusia convirtió desde entonces el partido en un frenético constante ir y venir de un área a otra, al que pareció apuntarse gustosamente el conjunto español, convencido de que los de Iouri Chevtsov acabarían pagando el esfuerzo en la segunda parte.

Sin posibilidad de dotar la más mínima solidez a las defensas ante la rapidez de los ataques, el encuentro se convirtió en una mera cuestión de acierto, una faceta en la que pocos pueden competir con Ferrán Solé, que cerró el primer tiempo con siete dianas. Pero si Solé fue el encargado de finalizar los ataques españoles, Bielorrusia encontró en el también extremo Vailupau un caudal inagotable.

Condenando a ambos conjuntos a una eterna igualada, que sólo fue capaz de romper Gonzalo Pérez de Vargas, que con sus intervenciones permitió a España marcharse al descanso, aunque fuera por la mínima, por delante (16-17) en el tanteador.

Una renta que fue creciendo a favor de los de Jordi Ribera a medida de que los bielorrusos fueron quedándose poco a poco sin fuelle en las piernas. El equipo bielorruso sufrió, como le ocurrió a todos rivales anteriores, los rigores de la defensa española. Nueve arriba al final, espera Croacia y a las semifinales por la puerta grande.

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