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Alaphilippe se consagra

  • El francés, al que se le escapó la victoria en el Muro de Bretaña, se impone en solitario en la décima etapa

  • Van Avermaet sale reforzado como líder tras la primera jornada montañosa

Julian Alaphilippe celebra la victoria conseguida en la décima etapa de la 105ª edición del Tour de Francia. Julian Alaphilippe celebra la victoria conseguida en la décima etapa de la 105ª edición del Tour de Francia.

Julian Alaphilippe celebra la victoria conseguida en la décima etapa de la 105ª edición del Tour de Francia. / KIM LUDBROOK / efe

Ambición, fuerza y clase fueron las armas para la exhibición de Julian Alaphilippe (Quick Step), ganador en solitario de la décima etapa del Tour de Francia 2018, disputada entre Annecy y Le Grand-Bornand y de 158,5 kilómetros de recorrido. En esta primera cita de los Alpes salió reforzado el líder, Greg van Avermaet (BMC).

Alaphilippe estrenó su palmarés en el Tour a lo grande: se metió en la fuga buena, atacó en el penúltimo puerto y vivió la fiesta en solitario con tiempo para el jolgorio.

Hubo un pacto de no agresión entre los favoritos y sólo Urán se dejó tiempo en meta

El ciclista de Saint Amand Montrond, nuevo líder de la montaña, firmó su victoria número 50 de la temporada con 1.34 minutos de ventaja sobre Jon Izagirre (Bahrain) y, 1.40 respecto a Rein Taaramae (Direct Energie). Detrás llegó Van Avermaet, bravo en la defensa del liderato.

Los favoritos cumplieron el trámite sin problemas. Pacto de no agresión con el cuerpo molido por los adoquines de Roubaix y juntos en meta a 3.23. Eso sí, Rigoberto Urán (EF) sufrió su calvario particular dejándose 5.59 en meta.

La entrada en los Alpes, tan esperada por los aspirantes, ofrecía cinco puertos, un tramo de tierra y la última cima a 14 de meta con un descenso para poner a prueba a los valientes. Desde Annecy, donde Alberto Contador ganó la crono de 2009, hasta Le Grand Bornand, el escenario era propicio para la batalla.

La escapada del día no fue ninguna broma. Ya no se trataba de anónimos de equipos invitados en busca de cámara. Se metieron 21 corredores, incluido el líder, además de Peter Sagan (Bora), Alaphilipe e Izagirre.

El Sky dejo claro que la persecución la iba a dirigir el grupo de Chris Froome y dejó hacer. Alaphilippe coronó en cabeza la Cota de Bluffy y Molard la Croix Fry (Primera Categoría y 11,3 kilómetros al 7%). El grupo de cabeza, que iba perdiendo y recuperando unidades, afrontó el inédito Plateau des Glières (Especial y de 6 kilómetros al 11,2%) manteniendo las diferencias respecto a un grupo de favoritos en el que nadie tomaba cartas en el asunto.

Más de 30 años después, el Tour pasaba por un tramo de tierra, donde se exhibió Alaphilipe. Un paraje casi inédito, escenario de la II Guerra Mundial y utilizado por la resistencia francesa para el contrabando de armas.

Alaphilippe quería que fuese su gran día y así se lo planteó. En el Col de Romme se marchó faltando 500 metros. Las diferencias ya eran significativas. El grupo del líder perseguía a dos minutos subiendo el último escollo, el Col de la Colombiere (Primera Categoría), y el grupo de élite de la mano a casi seis minutos.

Última cima. Alaphilippe cruzó con 1.26 sobre Izagirre, y a volar 14 kilómetros cuesta abajo. Sin novedad entre los gallos. Ningún ataque, todos en buena armonía. Una calma que sólo rompió Daniel Martin (UAE Emirates) con un ataque autorizado.

La bajada fue triunfal para Alaphilippe, valiente y convencido de que era su momento. Nadie pudo impedir su bautizo en el Tour. Se le escapó la etapa del Muro de Brataña y ayer no perdonó.

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