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Aumenta la incertidumbre

  • Mal comienzo El Club Baloncesto Granada recibe un repaso en la cancha del Power Eletronics en el primer partido de la temporada Debilidad El cuadro de Poch, una perita en dulce en la retaguardia

El Club Baloncesto Granada no dio en Valencia ni un argumento para ofrecer optimismo a sus seguidores en el inicio de la campaña 2010-11. Evidentemente, es muy pronto, pero tras el primer partido oficial continúan las incertidumbres generadas en la pretemporada, en la que la entidad ha afrontado una profunda reconversión en la plantilla.

El rival, el Power Electronics, es sin duda una exigente piedra de toque para calibrar los poderes nazaríes, pero éstos, si existen, no traslucieron en ningún momento sobre el parqué de la Fuente de San Luis. El CB Granada sufrió un auténtico martirio en Valencia, donde se mostró inferior a su rival en todas las facetas. Como los magos de postín, nada por dentro, nada por fuera. Y poco en ataque y demasiadas facilidades en defensa.

Los pupilos de Trifón Poch sólo aguantaron los primeros minutos, en los que se permitieron el lujo de estar por delante en el marcador hasta en tres ocasiones. Pero la ilusión se rompió en un momento, cuando el Power Electronics se dio cuenta de que enfrente tenía un contrincante demasiado débil. Apenas habían transcurrido tres minutos desde que uno de los árbitros lanzó el balón al aire.

Decidió Poch prescindir de salida de Paulo Prestes y forjar su juego interior con Kurz, ayudado por Ingles y Korolev. Pero el técnico tuvo que cambiar rápidamente sus planes cuando el ruso cometió su segunda falta personal y tuvo que dejar su sitio al brasileño. Tras un inicial cambio de canastas (4-6), un parcial de 12-0 para los locales obligó al preparador de la escuadra granadina a parar el partido. Apenas habían transcurrido cuatro minutos y medio y su equipo ya estaba diez puntos abajo (16-6) ante un rival que jugaba, por momentos, con demasiada comodidad.

Kurz, primero, y Gianella, después, pararon la sangría de la que era objeto el CB Granada. El estadounidense cogió las riendas del equipo en el juego interior y la desventaja se redujo a cinco puntos (20-15). En ese momento, segundo gran contratiempo para los granadinos . Gianella se tuvo que ir al banquillo tras cometer su segunda personal. Poch optó por el recién llegado Coby Karl para asumir la dirección del equipo.

Aguantó el tipo el cuadro de Poch a pesar de sus problemas interiores aderezados con la falta de puntería desde el extrarradio. Con demasiados puntos para ambos contendientes finalizó el primer acto con un 28-22 que dejaba el resultado abierto.

En el siguiente acto siguieron los problemas en defensa para los visitantes. Rafa Martínez se puso el disfraz de martillo pilón y a los valencianos no les costó demasiado esfuerzo ponerse con una cómoda renta de 15 puntos (40-25, a 6'52'' para el descanso). Para colmo de males, Gianella volvió a la pista y tardó un suspiro en cometer la tercera personal. Prestes no aportaba nada en el interior y Kurz era insuficiente para llevar el peso del equipo.

Poch empezó a probar con todo lo que tenía en el banquillo, pero el CB Granada comenzó a dar síntomas de disolverse en el partido cual azucarillo en agua caliente. A tres minutos para el descanso, el técnico catalán tuvo que volver a utilizar un tiempo muerto cuando su equipo se puso 18 puntos abajo (47-29). Falta de concentración y escaso acierto en las dos pistas eran un caldo de cultivo para que los levantinos carecieran de demasiada presión.

Una ligera y engañosa mejoría en los guarismos (47-33) dio paso a un nuevo estirón local. El Power Electronics prácticamente jugaba a placer y le bastó rozar el acelerador para sobrepasar la barrera de los 20 puntos antes de llegar al intermedio. El marcador, en ese momento, no dejaba más interpretación que un abrumador dominio de la escuadra taronja: 54-37.

En la reanudación fue un mal síntoma que Poch cambiara a dos jugadores con respecto al quinteto inicial. Si por algo se ha caracterizado el técnico catalán durante su estancia en Granada es por repetir equipo en los inicios del primer y del tercer actos.

Y sintomáticos fueron las dos primeras jugadas del tercer cuarto. Mientras el CB Granada no atinaba desde más allá de la línea de 6,75, el Power Electronics anotaba por mediación de Víctor Claver y Rafa Martínez, una auténtica pesadilla para Stefansson, un par de canastas más con valor de tres puntos (63-40, 32'). Y es que una de las claves del enfrentamiento estuvo en la nueva distancia de los tiros triples: mientras los locales demostraron haberla asimilado con demasiada facilidad, los granadinos estuvieron fallones hasta el aburrimiento.

Samb optó por dejarse ver en la pintura che y por momentos pudo dejarse fotografiar en la zona rival. Kurz continuaba prácticamente como único protagonista del juego granadino. Por el contrario, Gianella no ejerció su condición de líder y no tardó en cometer una nueva falta -la cuarta-, con la que, evidentemente, evitó continuar de 'cuerpo presente' en el desastre en el que desenvolvía la contienda.

Pocos partidos tan placenteros va a tener el Power Electronics, absoluto dominador en defensa y en ataque, por dentro y por fuera... Las diferencias continuaron en aumento y a la conclusión del tercer cuarto los números no dejaban opción a los de Poch, salvo la de un increíble milagro: 82-57.

Por el juego mostrado en los 30 primeros minutos el CB Granada se hizo acreedor a diez más de duro castigo. Como no podía ser de otra manera, el acto final comenzó con un nuevo triple de los pupilos de Manuel Hussein, que utilizaron escasos segundos más en instalarse en la treintena de puntos a su favor. A partir de ahí, el tiempo fue el protagonista. Tanto unos como otros querían oír el bocinazo final.

Tras la conclusión se abre en el seno del CB Granada la reflexión necesaria para corregir errores, coordinar juego y esfuerzo, involucrar al personal y dar un paso adelante. Va a hacer falta.

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