Covirán Granada-Marín | La crónica El Covirán cocina al Marín a fuego lento (83-56)

  • El conjunto granadino impone su defensa para doblegar a un Marín que sólo aguanta el primer cuarto

Josep Pérez volvió a recuperar su mejor versión Josep Pérez volvió a recuperar su mejor versión

Josep Pérez volvió a recuperar su mejor versión / Álex Cámara (Álex Cámara)

Los partidos hay que ganarlos en la cancha por mucho que a priori haya mucha diferencia entre dos contendientes. El Covirán Granada hizo valer su condición de favorito en un encuentro que se espesó por momentos pero que al final la lógica se hizo valer.

El conjunto granadino, que no estuvo fino en ataque en no pocas fases del choque, hizo valer su buen trabajo de defensa para desgastar a un Marín que sólo aguantó el primer cuarto y, aunque dio algunos coletazos, se diluyó en el último acto hasta caer con estrépito por 83-56.

No fue un partido bonito. Sólo el mismo Covirán podría ser el gran enemigo de su favoritismo. Había que ponerse el mono de trabajo y mantener la concentración para evitar cualquier desagradable contratiempo. Y si falta fluidez en ataque, los de Pablo Pin tiran de una defensa que ya es una marca registrada. Los gallegos se vieron oscurecidos en la pista delantera y realmente no pusieron en peligro el triunfo de los locales.

Diego Kapelan, con problemas al entrar a canasta Diego Kapelan, con problemas al entrar a canasta

Diego Kapelan, con problemas al entrar a canasta / Álex Cámara (Granada)

Inicio igualado

Un triple de Kapelan fue la feliz puesta en escena de un Covirán que salió depuesto a lavar la imagen dejada en Huesca. Pero el canadiense no estuvo atinado en sus siguientes intentos (tardó mucho el volver a ver aro). Los gallegos, por su parte, se encomendaron en los primeros compases al poderío físico de Doorson para mantenerse a rebufo de los locales.

Mediado el cuarto, sólo Watson veía canasta y los gallegos incrementaron la velocidad de sus transiciones para voltear la situación (12-15, 7’). En estos casos, ya se sabe, Pablo Pin suele mirar a su banquillo para ordenar a Corts que salga a la palestra para cambiar los biorritmos del equipo. Poco después, ya no quedaba en pista ningún jugador del quinteto inicial nazarí.

Earl Watson, el más destacado en las filas del Covirán Earl Watson, el más destacado en las filas del Covirán

Earl Watson, el más destacado en las filas del Covirán / Álex Cámara (Granada)

El movimiento dio resultado, porque los del banquillo endosaron a los gallegos un parcial de 9-0 que obligó al técnico visitante, Javier Llorente, a parar la avalancha a falta de 44 segundos para la conclusión del primer acto (21-15). En el tiempo restante Badmus, el jugador con la muñeca más engrasada, firmó un triple y un 2+1 con el que dejó el marcador igualado a 21.

Una marcha más

Con más intensidad volvieron los granadinos a la pista. Y también con más concentración en defensa. Olmos, que provocó la segunda y tercera personales de Doorson, y Josep Pérez, ejerciendo de Kapelan desde más allá de la línea de triples, fueron los guías de un parcial de 9-0 en menos de dos minutos con el que se volvió a abrir el marcador (30-21). A la vuelta del lógico tiempo muerto visitante, Corts puso el parcial en dos dígitos.

Los del noroeste de España ya no se movían con tanta facilidad en las inmediaciones del aro local, pero el cuadro granadino no lo aprovechó para asestar un golpe mortal. Aún así, su ventaja se fue incrementando poco a poco (40-25, a 3’29’’ para el descanso).

Bastó un 0-4 a favor de los visitantes para que Pin pusiera orden. Los últimos minutos transcurrieron entre cierta anarquía entre ambos contendientes entre la que pescó más el Marín porque al Covirán se le cerró el aro, incluso a los tiros libres. Al intermedio, la ventaja local se quedó en siete puntos: 44-37.

Reanudación

Con los ataques almidonados se reanudó el choque. A los tres minutos, el parcial era de lo más 'futbolero': 2-0. En ese tiempo, se produjeron más personales –más cargados los visitantes– que puntos. No varió el panorama en las siguientes jugadas.

A falta de acierto, los granadinos buscaron las personales para ir a la línea de tiros libres. Desde ahí Kapelán volvió a poner la ventaja del Covirán por encima de los diez puntos (50-39).

El conjunto nazarí salió con fuerza tras el descanso y apenas dejó pensar a su rival

El partido siguió sin ritmo. El marcador se movió a empellones. El balón parecía maltratado por todos hasta que Sergio Olmos se hizo fuerte en el poste bajo. Seis puntos consecutivos del pívot estiraron la diferencia hasta los 14 puntos (56-42, 26’30’’). Fueron momentos en los que los de Pin solventaron con una buena defensa su falta de fluidez a la hora de mirar la canasta gallega.

Bortolussi, otro de los jugadores que rindió a un gran nivel Bortolussi, otro de los jugadores que rindió a un gran nivel

Bortolussi, otro de los jugadores que rindió a un gran nivel / Álex Cámara (Granada)

El último acto, de trámite

Con 60-46 el Covirán afrontó los últimos diez minutos con una ventaja que tenía que ser suficiente. Con triple de Mazaira nada más ponerse el balón en juego, el Marín mostró su disposición a morir matando. Poco le duró el acierto a los visitantes. Tras un inicial intercambio de canastas, el Covirán volvió a ajustar su retaguardia para que los gallegos perdieran definitivamente la fe en cualquier milagro.

Así, mientras el conjunto visitante de diluía, el Covirán pudo disfrutar y recrearse. De hecho, se dio un homenaje en los últimos minutos para poder poner el calificativo de escandaloso al marcador final.

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