Covirán Granada-Huesca | Crónica El Covirán Granada reacciona a tiempo para firmar una contundente victoria (89-75)

  • El equipo rojinegro se rehace tras un mal primer cuarto para lograr una vistosa victoria que se fragua en un gran tercer acto

David Iriarte se bate el cobre en la 'pintura' oscense. David Iriarte se bate el cobre en la 'pintura' oscense.

David Iriarte se bate el cobre en la 'pintura' oscense. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

El Covirán Granada comenzó con buen pie su participación en la que va a ser una atípica temporada marcada por el Covid-19 al imponerse por 89-75 a un Huesca incómodo.

El equipo de Pablo Pin volvió a jugarse los puntos en un encuentro de baloncesto más de siete meses después de que se produjera la abrupta suspensión de la pasada campaña allá por marzo. Y lo hizo con un lavado de cara y dejando buenas sensaciones sobre el parqué. Si hay una lógica progresión, hay que esperar mucho del equipo.

El partido no fue fácil, pues al Covirán le costó entrar en escena. El Huesca empezó con fuerza, lo que obligó a los granadinos a ponerse las pilas. Tras un primer tiempo igualado, el tercer cuarto fue determinante porque se vio a un Covirán demoledor que endosó un parcial de 32-16 que dejó a su rival sin respuesta a pesar de que los granadinos decidieron complicarse un poco la vida en el último acto.

Mala puesta en escena

Pin premió el trabajo del canterano Germán Martínez durante la pretemporada al ponerlo en el primer quinteto inicial de la temporada. El resto, todo caras nuevas respecto al pasado.

Alex Murphy, uno de los destacados en el Covirán. Alex Murphy, uno de los destacados en el Covirán.

Alex Murphy, uno de los destacados en el Covirán. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

Los primeros compases del choque fueron embarullados. Los locales  salieron aturullados en ataque y con problemas en defensa. El Huesca fue el primero que dio señales de vida con tapones atrás y triples en la pista delantera. Un parcial de 0-9 dio la primera ventaja significativa a los oscenses (4-11, 3’40’’).

Una antideportiva a Murphy y un triple de Vilá obligó a Pin a parar el choque por primera vez sobrepasado el ecuador del primera acto (8-19) porque los suyos no cogían el ritmo ni con un compás. A la vuelta a pista, Bropleh por fin soltó la mano, pero el Huesca devolvió la afrenta. La salida de Christian Díaz dio algo de aire a los granadinos, aunque no lo suficiente como para cambiar el rumbo que estaba cogiendo el choque.

La máquina empieza a engrasarse

Con 16-24 y un juego preocupante comenzó el segundo acto. Los de Pin metieron más presión en defensa y con Bropleh más incisivo, en dos minutos fue David Gómez el que pidió tiempo muerto (22-26).

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24-Fundacion CB Granada Levitec Huesca Foto-6095 / Antonio L. Juárez / Photographerssports

Pero el Covirán seguía sin fluidez en ataque y con problemas a la hora de cerrar el rebote. El Huesca jugaba más fácil, pero no tenía a Bropleh. Dos triples del estadounidense y otro de Pardina sirvieron para empatar la contienda en un par de minutos de inspiración (31-31, a 4’16’’ para el descanso).

La tercera personal de Bamba Fall complicó el panorama pero David Iriarte respondió. Al descanso llegó el Covirán metido en el partido: 38-40.

Otra cara tras la reanudación

Un parcial de 10-2 en menos de dos minutos puso sobre el parqué las intenciones con las que el Covirán iba a afrontar el choque tras la reanudación.

Además de más acierto en el tiro con un ataque más equilibrado, los de Pin pusieron más atención en los rechaces, lo que dio más efectividad a su trabajo defensivo. Carter, desde más allá de la línea de 6,75 mantuvo a los suyos, pero Murphy respondió desde la misma distancia para elevar la ventaja local hasta los diez puntos (59-49, 25’30’’).

Poco a poco, los rojinegros empezaron a coger velocidad de crucero ante un rival al que empezó a escocerle el juego de los anfitriones.

Los granadinos dominaron todo el tercer cuarto. No dejaron pensar a sus invitados, al que presionaron hasta desesperarles. A la conclusión del acto el partido quedó prácticamente sentenciado: 70-56.

Un triple de Pardina pudo ser letal para el Huesca (75-58, 32’30’’)), pero el Covirán entró en una dinámica en la que parecía que pensaba que los minutos iban a pasar por sí solos y encadenó pérdidas absurdas en ataque que dio esperanzas a sus rivales, sobre todo tras endosar un 0-11 que hizo mucho daño cuando faltaban cinco minutos (75-67).

Fue entonces cuando el Covirán espabiló. Un triple de Lluis Costa y un alley oop de Fall volvieron a poner las cosas en su sitio.

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