Covirán Granada | A aro pasado

Despistes, los justos y necesarios en el Covirán Granada

  • En una competición tan corta como es la primera fase de la LEB Oro el cuadro nazarí apenas tiene margen para los errores

Pablo Pin, en un necesario tiempo muerto ante el Real Murcia. Pablo Pin, en un necesario tiempo muerto ante el Real Murcia.

Pablo Pin, en un necesario tiempo muerto ante el Real Murcia. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

En esta extraña liga, la de esta temporada, prácticamente hay que esprintar desde el pistoletazo de salida. La división en dos grupos de la LEB Oro provoca una primera fase relativamente corta en la puede depender de algún detalle lograr el objetivo de meterse entre los cinco primeros para competir entre los ‘grandes’ en una segunda fase ‘tranquila’ en la que sólo habría que mirar hacia arriba (cuanto más alto mejor) y jugar sin ninguna presión de lo que ocurra por debajo.

En otras palabras, que apenas hay margen para los despistes y cuantos menos haya, mejor. Un par de traspiés no previstos puede dar al traste con el primer objetivo que tiene sobre la mesa el Covirán Granada este año.

Buen comienzo

Tras las cuatro primeras jornadas de competición, el balance que presenta el conjunto rojinegro –tres victorias y una derrota– tiene que considerarse como positivo. La prueba del algodón sobre los números no admite discusión.

Bamba Fall hizo mucho daño en la 'pintura' al Murcia. Bamba Fall hizo mucho daño en la 'pintura' al Murcia.

Bamba Fall hizo mucho daño en la 'pintura' al Murcia. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

Lástima el ‘despiste’ en Lérida porque era un partido que se podría haber ganado aunque nunca hay que olvidar que el rival también juega. Si no fuera por ello, el Covirán estaría en lo más alto de clasificación junto a un Alicante que en este mes de competición ya ha dado señales más que evidentes de que es un claro aspirante al ascenso.

Ante Murcia

Lo ocurrido en los cuatro partidos disputados puede resumirse en lo que se vivió en el último de ellos. El equipo entrenado por Pablo Pin fue un ciclón en los primeros cinco minutos, templó y mandó hasta el 35’ y estuvo a punto de pinchar en hueso a la hora de entrar a matar.

Los nazaríes se despistaron en el tramo final y dejó a su rival que pensase que podría dar la vuelta a la tortilla cuando poco antes seguro que a los pimentoneros ni se les pasaba por la cabeza. Si el despiste hubiera sido mayúsculo podría haber ocurrido lo peor, pero se supo mantener el tipo y recuperar la concentración para que el balance del choque sea como el del mes de competición que ya nos contempla: positivo.

Se selló la victoria y éstas son lo que contarán el día en el que el ‘juicio final’ de la primera fase determinará quienes van al ‘cielo’.

No hay quinto malo

Esta semana es de las que Pin denomina cortas, pues el próximo compromiso del Covirán Granada es el viernes. Toda de nuevo coger el autobús, aunque no será de esos viajes ‘transnacionales’ porque hay que ir hasta Madrid.

Ahí espera el Real Canoe, un equipo al que siempre se califica de complicado, al igual que la pista en la que se juega. No obstante, el cuadro granadino es superior y claro favorito. Por todo lo dicho, el enfrentamiento del viernes es de ésos en los que no cabe despistarse.

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