Covirán Granada | A aro pasado

El Covirán Granada deja saldada la cuenta que había dejado en Almansa

  • El equipo de Pablo Pin, que ha comenzado la temporada con buenas sensaciones, se desquita de la paliza sufrida hace un año

Pablo Pin tenía una espina clavada desde hace un año. Pablo Pin tenía una espina clavada desde hace un año.

Pablo Pin tenía una espina clavada desde hace un año. / CB Almansa (Almansa)

No es que hubiera sed de venganza porque el deporte es otra historia, pero hace casi un año el Covirán Granada dubitativo de la pasada temporada sufrió un duro correctivo en la cancha del Almansa, un rival ante el que, por nombre, no debería haber hecho el ridículo los por entonces hombres de Pin.

Buena parte de los que el pasado sábado representaron al conjunto granadino en la localidad manchega no vivieron la humillación (deportiva) de por aquel entonces, pero había una buena representación a la que aún le escocía la herida, el técnico incluido.

Sin dar opciones

Esta vez la historia fue otra, quizá la más lógica en la mente de los aficionados nazaríes que entiende casi como una cuestión de fe que el poderío de su equipo debe ser superior al de una población algo más de diez veces inferior a la de Granada.

Pero en el deporte, aunque todo es posible, también la lógica tiene su hueco. Pero el partido tenía que ganarse sobre el parqué y ahí el conjunto rojinegro apenas dio esperanzas a su anfitrión. Quizá sólo fueron unos minutos, los iniciales. Luego, solventó la deuda pendiente y dejó a los locales con la impresión de que por un lugar de La Mancha había pasado un trolebús.

Lluis Costa, uno de los destacados en Almansa Lluis Costa, uno de los destacados en Almansa

Lluis Costa, uno de los destacados en Almansa / CB Almansa (Almansa)

Fuego a discreción

Para un técnico ‘encaprichado’ con la defensa como es Pablo Pin tiene que dejar buen sabor de boca lo realizado por sus jugadores en la retaguardia.

Pero si algo llama la atención de lo que se ha visto hasta entonces en el Covirán de la temporada 2020 es su capacidad anotadora desde la larga distancia. En román paladino, la de triples que lleva este equipo nuestro en los dos partidos que lleva de temporada. Ya dio señales en pretemporada con un festival de tiros de tres ante Melilla, sobre todo en el primer tiempo, en los que todo, salvo una canasta de toda la vida (las de dos), todo fueron triples.

En Almansa hubo otro festival ante el que el rival sólo pudo contar como pasaba el balón por su aro una y otra vez desde más allá de la línea de 6,75. Está claro ya que el triple será un arma ofensiva de primer nivel siempre que las muñecas estén bien engrasadas. El mejor dato al respecto es que son varios los jugadores los que amenazan desde tal distancia. Además de los puntos, si hay acierto las defensas rivales tendrán que abrirse y... en la ‘pintura’ esperan los 215 centímetros de altura de Bamba Fall. En dos partidos el Covirán lleva 29 triples con un porcentaje de acierto cercano al 50 por ciento. Pues que siga la fiesta.

Paso a paso

En los tiempos de bonanza deportiva al entrenador del Covirán le gustaba plantearse los objetivos en paquetes de cuatro partidos.

La pasada temporada, Pablo Pin tuvo que cambiar el chip porque las cosas se torcieron muy pronto y su equipo tuvo que remar a contracorriente casi desde el principio. Entonces se pasó a lo de ir partido a partido. Esta consigna se mantiene esta temporada. De momento, dos partidos, dos triunfos, pero ya toca pensar en el próximo envite, en el que toca viajar a Lérida.

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