Covirán Granada-Alicante | IV Memorial José Enrique de la Cruz El Covirán toma nota a una semana de comenzar la competición

  • El equipo de Pablo Pin paga un pésimo tercer cuarto para caer derrotado ante Alicante por 66-71 en su presentación en el Palacio de Deportes

Bortolussi se dispone a iniciar el asalto a la canasta alicantina Bortolussi se dispone a iniciar el asalto a la canasta alicantina

Bortolussi se dispone a iniciar el asalto a la canasta alicantina / Álex Cámara (Granada)

La pretemporada está para sacar conclusiones y sin duda el entrenador del Covirán Granada, Pablo Pin, habrá tomado nota de lo que se vio en el Palacio de Deportes. Su equipo demostró que aún tiene que encajar sus piezas y afinar sus instrumentos antes de que comience la función.

En un encuentro propio de preparación, los granadinos cayeron ante el Alicante, que supo aprovechar el mal tercer cuarto de los locales para sumar un triunfo por sólo cinco puntos después de haber llegado a tener 18 mediado del mentado acto de la reanudación: 66-71.

El partido no sólo sirvió para que los aficionados nazaríes tomaran contacto con el Covirán temporada 2019/20, sino también para ver por primera vez en acción a Earl Watson y Diego Kaperlan, que al igual que sus compañeros demostraron que tiene que dar un paso al frente. Todos tienen una semana antes de que el equipo inicie su aventura liguera el próximo sábado también en el Palacio ante el GBC Delteco.

Balón al aire

Precisamente, con las nuevas incorporaciones en el quinteto inicial, el conjunto granadino inició su presentación ante sus incondicionales con algunos problemas a la hora de hacer pasar el balón por el aro desde la media y la larga distancia, con lo que fue con balones interiores con los que se comenzó a hacer daño al cuadro levantino, que, con ventajas entre dos y cuatro puntos, mandó en el electrónico durante los primeros seis minutos.

Watson machaca el aro rival Watson machaca el aro rival

Watson machaca el aro rival / Álex Cámara

Cuando la defensa empezó a mostrar su faz, el Covirán pudo meter una marcha más a su ataque y ponerse por primera vez por delante gracias a un semigancho de Kapelan (11-10, 6’07’’). A partir de ahí, ambos conjuntos se alternaron en el marcador hasta que concluyeron los primeros diez minutos del encuentro con mínima ventaja local: 16-15.

La falta de acierto en el tiro exterior marcó los primeros minutos del siguiente acto. Todo lo contrario en el conjunto alicantino, que con dos lanzamientos desde más allá de la línea de 6,75 dieron la vuelta a los guarismos después de que los locales llegaran a acumular cuatro puntos de ventaja en los primeros compases (21-23, a 7’16’’ para el descanso).

Tras casi dos minutos y medio sin ver aro, Pablo Pin se vio obligado a parar el encuentro poco después (21-25). La falta de puntería siguió lastrando a los granadinos, que evitaron males mayores gracias a su buen hacer en el rebote ofensivo. Dos tiros libres firmados por Guille Rubio rompieron la sequía anotadora del Covirán (23-27, 15’08’’). Y un minuto después, Kapelan rompió el mal fario exterior con su primer triple (28-29).

Pero nuevamente se estiró la goma tras dos malas decisiones locales a ambos lados de la pista que aprovecharon los de Pedro Rivero (28-33). El canadiense, con la muñeca más caliente, no pudo evitar una 'caraja' final que se tradujo en una desventaja de siete puntos en el intermedio: 31-38.

Descompuesto

La vuelta a la pista no cambió en nada el decorado previo al descanso. Incluso fue a peor. Con el aro empequeñecido y la mente obturada en el bando local, un parcial de 0-11, con tres triples –dos de Pitts y uno de Ortega– puso muy cuesta arriba el encuentro para las huestes de Pablo Pin, que evidentemente tuvo que parar el encuentro con los suyos 18 puntos abajo (31-49, 27’34’’).

El cuadro local tardó casi nueve minutos en anotar su primera canasta en juego tras la reanudación

Las consignas del técnico cayeron en saco roto, pues cuando el balón volvió a botar los locales mostraron su falta de concentración en su primer ataque y de atención a la hora de cerrar el rebote cuando fueron sus invitados los que cruzaron la línea divisoria. Y las prisas comenzaron a ser malas consejeras.

Los siguientes ataques tampoco hicieron que los granadinos inauguraran su marcador en el segundo tiempo. Tuvieron que esperar a que el Alicante entrara en bonus para que Josep Pérez fuera a la línea de tiros libres y desde ahí cortar unos cinco minutos y medio patéticos en la faceta ofensiva. Y menos mal que los visitantes no acertaron en incrementar aún más su ventaja. Ocasiones tuvieron para ello.

Cuando el técnico visitante pidió tiempo muerto a falta de dos minutos para la conclusión del tercer cuarto, el Covirán aún no había sido capaz de hilvanar una jugada que culminara con una canasta, pues sus ocho puntos hasta entonces habían sido desde la línea de tiros libres (39-51). Y no fue hasta más de medio minuto después cuando, ¡por fin!, Guille Rubio enfiló el aro rival. Luego fue Bortolussi. Sólo dos canastas en juego en diez minutos para olvidar. Tras lo visto, que el Covirán estuviera sólo 14 puntos abajo fue casi un milagro: 43-57.

Reacción insuficiente

Lo que son las cosas. Treinta segundos tardó el Covirán en anotar su primera canasta en el último cuarto. Y fue con un triple salido de la muñeca de Josep Pérez.

La madre y la hermana de José Enrique de la Cruz recibieron un ramo de flores La madre y la hermana de José Enrique de la Cruz recibieron un ramo de flores

La madre y la hermana de José Enrique de la Cruz recibieron un ramo de flores / Álex Cámara (Granada)

Además, los de Pin empezaron a mostrar otra actitud en defensa. Cuando Olmos puso a los suyos diez abajo (47-57), Alicante respondió con un 0-5 que volvió a complicar la existencia a los que querían prometérselas felices.

Las evidentes ganas de los granadinos se toparon con el reloj y la realidad que suponía el lastre del tercer cuarto. Aún así, se intentó. Una canasta de Corts volvió a colocar al Covirán a diez puntos de sus invitados a algo más de cuatro minutos para el final (53-63).

Tras el tiempo muerto de Pedro Rivero, el Covirán se creció y, con un parcial de 1-6 puso pimienta a los tres últimos minutos del encuentro (59-64). Un triple de Carlos Corts y un tiro libre de Rubio comprimieron más los guarismos (63-66). Pero sólo quedaba algo más de un minuto. Y los alicantinos lo supieron administrar.

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