ciclismo tour de francia

Groenewegen canta victoria

  • El holandés sorprende a Gaviria y Sagan al sprint en la etapa más larga

  • Van Avermaet conserva el liderato

Dylan Groenewegen celebra su victoria en la séptima etapa. Dylan Groenewegen celebra su victoria en la séptima etapa.

Dylan Groenewegen celebra su victoria en la séptima etapa. / KIM LUDBROOK / efe

Dylan Groenewegen (Lotto Jumbo) superó a todos los favoritos del sprint con una rotunda victoria en la séptima etapa del Tour de Francia, disputada entre Fougères y Chartres, las más larga de la presente edición con un recorrido de 231 kilómetros, y en la que el Greg van Avermaet (BMC) conservó el maillot amarillo.

Groenewegen, de 25 años, una perla del ciclismo holandés que conquistó en 2017 la etapa de París, abrió su cuenta en la presente edición en un alarde de fuerza en la recta de meta, donde relegó a los hasta entonces emperadores de la velocidad, Fernando Gaviria (Quick-Step) y Peter Sagan (Bora).

Los favoritos se mantienen en un segundo plano, siendo Urán el mejor colocado

Un día interminable, de casi seis horas sobre la bicicleta, en un maratón de transición camino del pavé de mañana, en la mente de todos los corredores. Sin cambios en la general, en la que Van Avermaet se agarró al maillot amarillo por quinto día consecutivo. Entre los favoritos tampoco hubo novedades.

En la general real el primero es Rigoberto Urán (EF), a 48 segundos del líder. Alejandro Valverde (Movistar) lo sigue a 54, Richie Porte (BMC) a 56, Mikel Landa a 58 y Chris Froome (Sky) a 1.06.

La jornada maratón se hizo de rogar a la hora de organizar la escapada de los equipos modestos. No sobraban valientes, pero siempre hay algún equipo que debe agradecer la invitación para participar en el Tour, y Yoann Offredo (Wanty) se marchó a pelearse contra lo imposible.

El viento de costado arruinó al francés, pues el Ag2r y el Trek provocaron abanicos en una recta muy expuesta a 102 kilómetros de meta. Esta vez con sus hombres atentos, el Movistar no se llevó susto alguno. El pelotón se partió en dos. Sólo sorprendió al vencedor en el Muro de Bretaña, Daniel Martin, quien puso a tirar a saco al UAE Emirates hasta lograr la fusión.

El arreón anuló la aventura de Offredo y dio paso a Laurent Pichon, del Fortuneo, el equipo que más se escapa en el Tour. El pelotón vivía plácidamente camino de Chartres, con el valiente controlado y el despertador puesto para el momento de preparar el sprint.

Van Avermaet se llevó tres segundos en el sprint bonificado. Pichon ya había sido cazado a 38 de meta. Los últimos kilómetros dieron la impresión de tratarse de una prueba cicloturista. Ritmo lento, cero ataques y frente ancho con corredores de varios equipos.

Se acabó el paseo a 10 de meta. El Lotto Soudal para André Greipel, el Dimension Data de Mark Cavendish y el Bora de Sagan abrieron gas para gestionar el triunfo de etapa. El Sky tomó el mando a 5 kilómetros, hasta que en la zona de seguridad los hombres de Froome se apartaron.

Y entraron los galgos a debatir a toda velocidad. En un sprint largo, de máxima potencia. Allí estaban Gaviria, Sagan y Groenewegem, quien atacó de lejos, mantuvo la velocidad y se levantó para ponerse el dedo en la boca. Todo el mundo a cantar la victoria de Dylan. Porque el sprint no es sólo cosa de dos.

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