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Mismo problemaen el eje cuatro años despuésSergio RamosPIQUÉ

  • Al igual que en Brasil, España debe recuperar la mejor versión del trío Ramos-Piqué-Busquets ante Rusia

  • Hierro quiere frenar la debilidad en defensa de los primeros encuentros

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Mismo problemaen el eje cuatro años despuésSergio RamosPIQUÉ

Lo dijo Vicente del Bosque antes de que comenzara el Mundial de Brasil 2014: "Si funciona el eje Ramos-Piqué-Busquets, nos va a ir bien". No funcionó y no fue bien. Ahora, cuatro años después, vuelve a repetirse el mismo problema.

España ha pasado a los octavos de final del Mundial como primera de grupo, un éxito relativizado por cómo y por qué se produjo. Ocurrió con las ayudas del videoarbitraje y de Irán, acompañado de unos números pobres para una favorita como España: cinco puntos en tres partidos y cinco goles recibidos. "Éste no es el camino", se quejó el nuevo seleccionador, Fernando Hierro, aludiendo a la enorme fragilidad defensiva. Marruecos, que en los dos partidos precedentes no había hecho un gol, fue capaz de marcarle dos y puso en extremo peligro el pase.

España ganó su merecida fama en el Mundial de Sudáfrica 2010 por su fútbol exquisito de toque de balón, una circunstancia que sin embargo ocultó una realidad estadística: tampoco recibía goles. Apenas le hicieron dos tantos en siete partidos del Mundial, y ambos en la fase de grupos. En las eliminatorias, repitió en cada uno de los partidos idéntico marcador, 1-0, ante Portugal, Paraguay, Alemania y Holanda. Dos años más tarde, España ganó la Eurocopa ya con el famoso triángulo formado por Ramos, Piqué y Busquets. El tanto que sufrió en el partido inaugural ante Italia, a la que vapulearía por 4-0 en la final, sería el único que recibiría en todo el torneo.

Otra historia fue el Mundial de Brasil, que comenzó con los temores de Del Bosque hacia su núcleo defensivo. Muchos partidos a sus espaldas, mucha presión y quizá algo de autocomplacencia ya después de tantos éxitos acumulados. Y no fue bien. A la derrota inicial por 5-1 ante Holanda le siguió la caída (2-0) ante Chile que propició el despido prematuro de la campeona, lo que el miércoles le sucedió a Alemania en Rusia. Y casi más de lo mismo en la Eurocopa de hace dos años, de la que España se despidió en octavos de final con la derrota 2-0 frente a Italia.

El denominador común de los fracasos anteriores de España antes del Mundial de Rusia fue el bajo rendimiento de tres hombres tan regulares y básicos como son Ramos, Piqué y Busquets. Y su selección vuelve a correr idéntico riesgo en la presente Copa del Mundo. Ramos se convirtió en la figura más señalada del partido ante Marruecos, pues participó decisivamente en los dos goles del rival. A sus errores de posicionamiento añadió déficits personales. En el segundo gol ocurrió algo pocas veces visto, pues En-Nesyri le ganó claramente en el salto tras un saque de esquina. Pero tampoco fue la noche más feliz de Piqué, muy lejos siempre de la jugada rival, y de Busquets, quien no supo integrarse adecuadamente entre los dos centrales cuando Marruecos iniciaba cada contraataque.

Son futbolistas con muchas batallas a sus espaldas. Sergio Ramos tiene 32 años y llegó al Mundial con 42 partidos jugados con el Real Madrid y el estómago lleno tras ganar una nueva Liga de Campeones. Piqué tiene 31 años y jugó 49 encuentros con el Barcelona, con el que ganó Liga y Copa del Rey. Y Busquets disputó 50 partidos con los azulgrana a sus 29 años y después de diez temporadas entre la élite. Hierro, como buen defensa que fue, tiene una máxima preocupación para el partido ante Rusia del domingo: minimizar cualquier error de los zagueros, algo que está penalizando mucho dentro de un Mundial en el que el balón parado está suponiendo cerca del 50% de los goles.

Lejos de proponer una revolución en la alineación, como le pide un amplio sector de la crítica, su obsesión parece centrarse en apuntalar el sistema defensivo y probablemente su decisión más trascendente, acaso única, sea incorporar al medio defensivo Koke para ayudar a Busquets. Pero quién sabe. Por lo pronto, el propio Busquets dijo recientemente: "Koke es un jugador más posicional y el que más se puede juntar conmigo en el mediocampo".

En ésas está un equipo que de la mano de Hierro avanza hacia el pragmatismo con una premisa que remite a los tiempos más antiguos del fútbol: en momentos de apuro, lo urgente es apuntalar la defensa. Aunque sea a riesgo de alejarse del modelo contemporáneo español.

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