Granada cf

Once jornadas negras

  • En ninguna de las 21 temporadas anteriores de los rojiblancos en Primera, los números del equipo habían sido tan malos como ahora a estas alturas del campeonato liguero

Cada temporada que el Granada comienza en Primera se produce una triste regla de tres inversa que amenaza con, al final, llevar al equipo de forma irremediable a Segunda División. Tras pasar miles de apuros en la conclusión del curso anterior para lograr la permanencia, los gestores apuestan cada verano por un equipo diferente, con cara nueva casi siempre en el banquillo y numerosas modificaciones en la plantilla. "Este equipo es mejor, se han solventado las carencias, por fin va a tocar no sufrir", es el pensamiento que invade a todo rojiblanco de bien en la semana previa al inicio de la Liga, cuando el balón va a echar a rodar de verdad. Y aquí es cuando llega la citada regla de tres inversa: cuanto mayor es la ilusión y la sensación de sosiego, más grande es el batacazo de las primeras jornadas y más lamentable a nivel de resultados el inicio liguero del equipo.

Solo hay que hacer memoria. Pasó con el Granada de Fabri, con el de Anquela, algo menos con el de Lucas, mucho con el de Caparrós y ni que decir ahora con Sandoval, que parece empeñado en pasar en muy poco tiempo de héroe a villano, que a este paso va a ser recordado más por ser el entrenador que firmó los números más malos del Granada en la máxima categoría que por haber sido el artífice de una de las permanencias más complicadas que se han visto nunca en el balompié nacional.

Los récords negativos aumentan cada jornada que pasa, cada encuentro que el Granada deja de ganar pesa como una losa en las inservibles pero muy esclarecedoras estadísticas. Las cifras son incontestables, lapidarias, demoledoras, terroríficas, aterradoras.

Tras caer el pasado sábado por 2-1 en Vallecas contra el Rayo Vallecano, el Granada ha firmado las peores once primeras jornadas de su historia en Primera. En ninguna de las 21 temporadas anteriores en la máxima categoría, el equipo rojiblanco lo hizo tan mal como ahora.

El registro de un solo triunfo -el de la segunda jornada contra el Getafe- cuatro empates y seis derrotas lo dice todo. Hasta ahora, y por muy mal que hubiesen ido las cosas, el bagaje siempre había resultado mejor superado el primer cuarto del campeonato liguero.

Los siete puntos sumados de 33 posibles mantienen al equipo una semana más en los puestos de descenso después de acumular ya nueve jornadas sin ganar. Además, el pinchazo del sábado ante el cuadro madrileño puso fin también a una racha de cuatro empates consecutivos, que igualaba la más larga de empates seguidos del Granada en toda su historia en Primera.

Pese a no ganar, esas igualadas anteriores y la buena imagen que hasta el sábado siempre había ofrecido el equipo en sus encuentros como visitante, hacían albergar esperanzas de una pronta mejoría a nivel de resultados, pero tras lo de Vallecas, partido en el que los granadinistas recibieron dos goles en los primeros nueve minutos del encuentro y luego fueron incapaces de intimidar a un Rayo Vallecano que jugo en inferioridad numérica durante más de setenta minutos, las sombras y los nubarrones se han instalado sobre el plantel.

El entrenador del Granada, José Ramón Sandoval, cuyo crédito ante los dirigentes ha ido menguando poco a poco con el paso de las jornadas y la acumulación de encuentros sin vencer, continúa por el momento en su cargo, convirtiéndose en uno de los pocos técnicos que iniciaron la Liga con los equipos que están en la parte baja de la tabla que aún no han sido destituidos.

Pero este margen no es eterno y, salvo que haya un despido en los próximos días, algo que es improbable pero nunca descartable en esto del fútbol, el futuro del preparador madrileño dependerá en gran medida de lo que ocurra en el siguiente partido, que se disputará el sábado 21 de noviembre en el Estadio Nuevo Los Cármenes contra un Athletic de Bilbao que atraviesa un momento dulce.

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