ciclismo vuelta a españa

'Superman' vuela alto

  • El colombiano Miguel Ángel López hace honor a su apodo y se impone en solitario en tierras almerienses

  • Froome se afianza con el maillot rojo

El colombiano Miguel Ángel López, con el pulgar en alto, celebra su primera victoria en La Vuelta. El colombiano Miguel Ángel López, con el pulgar en alto, celebra su primera victoria en La Vuelta.

El colombiano Miguel Ángel López, con el pulgar en alto, celebra su primera victoria en La Vuelta. / Javier Lizón / efe

El colombiano Miguel Ángel López (Astana) hizo honor al apodo de Superman imponiéndose en solitario en la undécima etapa de la Vuelta, entre Lorca y Calar Alto, de 187 kilómetros, en la que Chris Froome (Sky) mantuvo el liderato y Vincenzo Nibali (Bahrain) se puso segundo en la general.

López (Pesca, Boyacá, 23 años), volvió a sobrevolar las cumbres, luciéndose en la cima de Calar Alto tras un ataque dentro del último kilómetro que ningún rival pudo resistir. Explosivo, el colombiano firmó su primera victoria en la Vuelta con un adelanto de 14 segundos sobre Froome, Nibali y el holandés Kilderman.

En la refriega final sufrió el británico, pero finalmente rebaño 6 segundos de bonificación a rivales directos y blindó la camiseta roja. Se hundió el colombiano Chaves, quien se dejó 2.07 minutos en meta y el segundo puesto de la general. Ahora es tercero a 2.33.

Más lluvia en la Vuelta, y mucha. Salió el pelotón de Lorca con el chubasquero cerrado hasta el gaznate, dispuesto a luchar con uno de esos días de auténtico castigo. El frío metió prisa, en la primera hora cayeron 50 kilómetros.

Precisamente en ese punto ya se habían largado 14 corredores, desafiando al aguacero, camino de la provincia de Almería, hacia escenarios de película, por donde cabalgaron los tipos más duros del Oeste americano en cientos de rodajes cinematográficos.

Al rodaje se apuntaron actores secundarios y alguno que hace poco en el Tour fue incluso protagonista, pero sólo a veces. Allí se ofreció Romain Bardet, tercero en el Tour y en la Vuelta muy alejado del reparto. También Igor Antón, aquel chaval que en 2006 fue la estrella en la cima de Calar Alto vestido de naranja Euskaltel.

Precisamente Antón era el mejor clasificado de la avanzadilla a casi 6 minutos de Froome. Un dato que no preocupó demasiado al maillot rojo, ni a su Sky, contra frío y agua dirigiendo las maniobras en el pelotón.

En el tránsito hacia Velefique (13.2 kilómetros al 8.6%), primer puerto largo y serio de la Vuelta, el Orica de Chaves y los hermanos Yates tomó el relevo del Sky para reducir de 4 a 2 minutos la diferencia. Dejó de llover, como regalo para el pelotón, después de más de tres horas bajo el aguacero.

El Orica sacó pecho al inicio del ascenso a Velefique y mandó por delante a Simon Yates, quien enlazó junto a Atapuma y Visconti con 4 hombres de cabeza: Bardet, Aldemar Reyes (Manzana-Postobón), Armee (Lotto-Soudal) e Igor Antón (Dimension Data). El grupo principal a 1.30 minutos de nuevo bajo el mando del Sky.

Tras el descenso , Bardet, Yates y Atapuma empezaron a trepar hacia el observatorio astronómico de Calar Alto (1ª categoría), el punto más alto de la provincia de Almería a 2.168 metros de altitud, con sus 15,5 kilómetros con un porcentaje medio de 5,9%. Tres ciclistas de postín perseguidos por el pelotón remolcado por el Sky a 2.40 minutos.

Una locomotora el equipo de Froome, con Mikel Nieve y Gianni Moscon asfixiando al grupo de nueve favoritos, en el que faltaban Chaves, Roche, segundo y tercero de la general, Adam Yates y Aru. Más de medio podio en apuros. A 6,5 de meta se acabó la escapada.

Los gallos midieron sus fuerzas en espera de la traca. Tensó Nieve para Froome, pero respondió Contador con el primer ataque. Nibali dio la réplica y abrió hueco a 2.000 metros de meta. Atrapado el pelotón llegó el turno, planificado con sangre fría, de Miguel Ángel López.

El colombiano, retirado en 2016 tras romperse la cara en una caída y recuperado de una fractura de tibia tras sufrir un accidente el pasado noviembre, apareció en su mejor versión. Arrancó para no volver en el último kilómetro. Con las alas de la ambición llegó eufórico junto al observatorio astronómico, donde se acercan las estrellas.

El día del primer ensayo en alta montaña, Froome salió más reforzado. Desde el observatorio de Calar Alto, el británico vio Madrid más cerca.

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