Deportes

Vergüenza de Argentina

  • La selección de Sampaoli hace el ridículo en un revés frente a Croacia que la deja con un pie fuera del Mundial

  • Messi pasó inadvertido en otra flojísima actuación

Argentina quedó a un paso de la eliminación del Mundial al caer goleada ante Croacia en Nizhni Novgorod, en un partido en el que Lionel Messi pasó inadvertido y la desesperación ganó a los sudamericanos.

Croacia, ya clasificado con el triunfo de ayer, lidera el Grupo D con seis puntos, mientras la Albiceleste, que ya había decepcionado con un pálido empate ante la novata Islandia, suma uno solo y deberá esperar al resultado entre los nórdicos y Nigeria, sin unidades, para evaluar sus posibilidades. Ante Rabic abrió el camino del triunfo croata a los 53 minutos tras un grosero error del portero argentino Caballero. Mercado tocó el balón para atrás, el guardameta se la quiso devolver pero despejó mal y Rabic, que estaba cerca, definió con una exquisita volea. El capitán Luka Modric, con un potente remate, marcó el 2-0 en el minuto 80 y en en el alargue Rakitic selló la goleada que dejó con pocas posibilidades a los argentinos.

Pese al constante aliento albiceleste, varias veces liderado por Diego Maradona desde las tribunas, Messi lució ausente. Le costó involucrarse en el partido y Argentina padeció su ausencia. El capitán argentino venía golpeado anímicamente del empate con Islandia en el debut, en el que falló un penalti en un momento clave. Pese a la sed de revancha que suele mostrar, no logró remontar y ayer exhibió su peor versión en un partido en el que tampoco fue abastecido como necesitaba, excepto un centro largo de Enzo Pérez que no llegó a conectar.

Y en el minuto 63, cuando tomó un rebote a centímetros de la portería, fue trabado justo por Rakitic, su compañero en el Barcelona. Tras el frustrante debut, el técnico Jorge Sampaoli cambió la táctica y renovó nombres, dejó fuera a tres históricos como Di María, Lucas Biglia y Marcos Rojo, y en medio de la desesperación por la derrota hizo entrar a otros tres delanteros, Gonzalo Higuaín, Cristian Pavón y Paulo Dybala. Pero poco pudieron hacer en medio de la desorganización que dominó a la Albiceleste y el crecimiento de los croatas. El partido había comenzado con un interesante ida y vuelta. Los dirigidos por Sampaoli tuvieron mayor posesión del balón, pero les costó definir, un mal que arrastran desde hace tiempo, y sufrieron con cada amenaza del rival.

A los cuatro minutos y por un error en la defensa argentina, llegó el primer disparo croata, con un remate cruzado de Perisic que Caballero sacó desviado. La apuesta de Sampaoli a una línea de tres en el fondo, con Eduardo Salvio y Marcos Acuña para reforzar por los laterales, mostró sus riesgos cuando el retroceso no era rápido.

Los croatas, en promedio diez centímetros más altos, hicieron valer su juego duro y fuerte en la disputa por el balón, por lo que llevaron el duelo a un partido trabado y con constantes contragolpes. Argentina tardó en acercarse a la valla croata, pero entendió que el camino era por las bandas, con Acuña desequilibrando por la izquierda y amenazando con un centro pasado que raspó el travesaño. La oportunidad más clara la tuvo Enzo Pérez, a la media hora, cuando con la portería croata vacía no pudo definir y pateó el balón desviado junto al palo derecho del arquero croata. Mandzukic no transformó, por su parte, en gol al cabecear desviado poco después. Y en el final de la primera parte estuvo cerca de abrir la cuenta Rebic en una veloz jugada de contraataque, pero resolvió mal y su envío se fue por encima del travesaño.

Distinta fue la historia tras la pausa, ya que los balcánicos se mostraron muy efectivos y aprovecharon cada uno de los errores argentinos para consumar la goleada. La derrota golpeó a los albicelestes, que deberán ahora ir por un triunfo obligado ante Nigeria el 26 en San Petersburgo y esperar por el resultado entre Croacia e Islandia.

Croacia en cambio, sueña ahora con igualar o mejorar lo conseguido en Francia 1998, cuando llegó a semifinales. Argentina, en tanto, no pudo soportar la presión que arrastra en los últimos años. Llegó a Rusia cargando una pesada mochila de tres finales consecutivas perdidas (Brasil 2014 y las Copas América 2015 y 2016) y con su líder Messi, que ganó todos los títulos en el Barcelona, con una enorme asignatura pendiente: conquistar una Copa del Mundo. Y llega a la última fecha del grupo sólo deseando no quedar tan rápido afuera, como en Corea del Sur-Japón 2002.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios