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Ocho brazos para una Copa

Tras 60 partidos con grandes actuaciones de porteros, sólo quedan ocho manos en la defensa del sueño de levantar la copa. El estadounidense Tim Howard, el mejicano Guillermo Ochoa y el costarricense Keylor Navas brillaron en el Mundial, pero los nombres ahora son otros: Manuel Neuer (Alemania), Julio César (Brasil), Sergio Romero (Argentina) y Jasper Cillessen (Holanda).

Los cuatro tienen características, trayectorias e incluso actualidades diferentes, aunque también cosas en común. Por ejemplo, tres de los cuatro -Neuer es la excepción- llegaron al torneo en medio de la sospecha y el debate, apenas sostenidos por sus entrenadores.

"Julio César estará en la Copa aunque no juegue en ningún equipo", afirmó meses antes de la convocatoria Luiz Felipe Scolari, convirtiendo a su arquero en el primer jugador con presencia garantizada en el Mundial. Por entonces, el ex portero del Inter había rescindido su contrato con el Queen Park Rangers y buscaba un lugar donde mantenerse en actividad. Lo encontró en febrero en el Toronto para jugar siete partidos. Alejandro Sabella recorrió el mismo camino con Sergio Romero. "La prioridad es suya, salvo lesión será el titular", confirmó en marzo para ahuyentar especulaciones, y a pesar de que 'Chiquito' apenas jugaba los partidos de Copa en el Mónaco.

La apuesta de Louis van Gaal por Cillessen fue aún más complicada. Hace menos de un año, el portero del Ajax jugaba en el filial de Segunda. Pero Pero Frank de Boer lo subió al primer equipo y Cillessen respondió con una temporada esplendorosa. Van Gaal decidió probarlo y no le importó que ante España solo contara con cinco partidos internacionales.

Si Joachim Löw no tuvo dudas fue porque no puede haberlas con Neuer, posiblemente el mejor arquero del mundo en la actualidad, quizás también el más completo.

Albert Einstein dijo alguna vez que "los intelectuales resuelven los problemas, los genios los evitan". Con los guardametas ocurre algo semejante y el compatriota del gran científico está en el segundo grupo. La exhibición de Neuer jugando como líbero por detrás de la defensa contra Argelia mereció elogios casi unánimes. El casi es porque tocados en su orgullo, el ex arquero Oliver Kahn consideró "demasiado arriesgada" su manera de salir del área y Franz Beckenbauer estimó "exagerado" que se lo considere un líbero. Como respuesta, Neuer hizo una exposición de reflejos en el siguiente encuentro, contra Francia. El joven Cillessen, de 25 años, sigue en cierta medida la línea del portero germano, pues también manda más allá de las cercanías del arco y es dueño de grandes reflejos.

Julio César, el más veterano y el más bajo de los cuatro, con 34 años y 1,79 de altura, había pasado más o menos desapercibido durante la primera fase. Pero el partido de octavos ante Chile cambió su estrella. Los dos penaltis detenidos en la tanda final lo transformaron en héroe nacional, cuatro años después de haber sido ferozmente atacado por sus errores en Sudáfrica 2010. Algo parecido le ocurre a Romero. Sus buenas actuaciones ante Bosnia e Irán le hicieron sumar puntos entre compañeros, hinchas y prensa argentina. Y ni siquiera los errores cometidos ante Suiza.

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