Sporting gijón | granada 74 · la crónica

El buen juego no tiene un final feliz

  • De más a menos El Granada 74 no culmina con victoria su buena imagen ante el Sporting y se deja remontar cuando tenía el partido controlado Ventaja Pese a jugar con un hombre más durante muchos minutos, no se hizo con el triunfo

En el fútbol todo puede cambiar cuando menos se espera. Algo así le sucedió al Granada 74 en El Molinón. Hizo méritos suficientes para llevarse los tres puntos por las sensaciones y por el juego que desplegó durante gran parte del encuento. Sin embargo, se fue de vacío porque no mató el encuentro cuando mejor lo estaba haciendo y lo terminó pagando. Otra vez en el descuento dejó escapar un punto y va a tener que sufrir más porque la distancia con la zona de descenso se va reduciendo con el paso de las jornadas.

Tuvo al Sporting contras las cuerdas y no lo dejó maniobrar. Hasta mediada la segunda mitad ostentó el control del partido y parecía impensable en ese momento que no se llevara una valiosa victoria ante un equipo que lleva muchas jornadas en puestos de ascenso. Llevó la iniciativa y no se arrugó en un campo apto para practicar buen fútbol. Eso fue lo que hizo el '74' durante más de una hora. El conjunto gijonés no contaba con un rival que le iba a salir así de respondón. Marcos Alonso fue valiente en su planteamiento y eso propició que se produjeran muchas llegadas al área. Después de no sentenciar el encuentro cuando hubo suficientes ocasiones para hacerlo, los locales apelaron a la épica y pese a estar con un jugador menos por la expulsión de Michel en la primera parte, firmaron la remontada en el descuento ante el delirio de una afición entregada con los suyos hasta el pitido final.

El equipo granadino se fue de vacío después de desarrollar un buen fútbol. Le faltó haber controlado mejor la situación cuando el Sporting se lanzó a la desesperada al ataque. Con un poco de más fortuna se habría llevado la victoria y miraría el futuro más cercano con una mayor dosis de optimismo. De todos modos, las sensaciones fueron buenas y no debería haber problemas si se continúa en esta línea para certificar la permanencia.

No hubo sorpresas en el once que eligió el técnico cántabro. Martí Crespí se había recuperado durante la semana y pudo retornar al centro de la zaga para formar pareja con Viator. La actuación del joven defensa mallorquín fue muy buena. Nadie pensaría que había estado lesionado. Contuvo a Bilic y Kike Mateo cuando trataron de superarlo. Como ya había anunciando Marcos Alonso, Fagoaga jugó como lateral izquierdo y cumplió. Como interior derecho repitió Falcón. El toledano estuvo valiente y aunque no mostró mucha profundidad por un sitio que no es el suyo, aguantó bien el balón y dio algunos pases de calidad.

Las ocasiones se empezaron a crear muy pronto y casi siempre correspondieron al '74'. Luque, soberbio hasta que las fuerzas le respondieron, fue una pesadilla para Sastre, que no sabía cómo frenarlo por la banda. En una de las acciones iniciales hizo un caño dentro del área y le sirvió el esférico a Francisco, pero el disparo de éste se encontró con el cuerpo de Roberto. El Sporting fue presa de los nervios y de la responsabilidad por lo mucho que se está jugando en esta recta final, en la que tiene la tarea de seguir sumando para no ceder su posición de ascenso. Fueron varias las llegadas con peligro las que tuvo el conjunto granadino, que veía la posibilidad de adelantarse. Martí Crespí en un chut a la media vuelta (28') y Javi Guerra con un remate de cabeza tras otra asistencia de Luque (31') gozaron de la posibilidad de trasladar al marcador lo que se estaba viendo en el campo.

El partido se puso más cuesta arriba para el Sporting con la expulsión de Michel por realizar una entrada por detrás a Ruz en el centro del campo. Antes se había reclamado una acción en la que se pidió mano de Fagoaga.

Mejor no se le pudo poner al '74' en el comienzo de la segunda parte. Otra gran jugada de Luque propició que su pase llegara hasta Javi Guerra, quien al borde del área no se le pensó para ajustar un tiro raso al palo derecho de Roberto. Con el 0-1, dispuso de alguna ocasión más para cerrar el encuentro ante un oponente muy tocado por su poca capacidad para atacar.

Con todo perdido, el entrenador del Sporting, Manuel Preciado, se la jugó y sacó a Barral para tratar de darle otro aire a los suyos. Y el cambio surtió efecto. A base de lanzar balones por arriba los locales se encontraron con la capacidad de nivelar la contienda. Jaime se vio obligado a realizar una gran intervención para evitarlo, aunque ya nada pudo hacer poco después cuando tras una serie de rechaces el balón llegó hasta la cabeza de Kike Mateo, que encontró la dirección para llevar el balón hasta la red.

Pudo el conjunto granadino haberse situado otra vez por delante. Una vez más, Luque agarró el esférico, se proyectó y buscó la escuadra, pero allí apareció Roberto para evitar el gol. Cuando ya se pensaba en el empate, Bilic apareció en el descuento para cabecear dentro del área y dejar al Granada 74 con la miel en los labios.

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