Covirán Granada-Breogán | Crónica y resultado Perros de presa con marchamo ACB

  • El Covirán Granada suma el primer triunfo en la final de la LEB#Oro en un encuentro en el que la intensidad defensiva fue decisiva

Germán Martínez no anotó pero trabajó en defensa a destajo.

Germán Martínez no anotó pero trabajó en defensa a destajo. / Antonio L. Juárez / PHOTOGRAPHERSSPORTS

En el partido en el que menos puntos encajó de toda la temporada, el Covirán Granada asestó el primer golpe al Río Breogán que fue incapaz de igualar la intensidad defensiva que los granadinos ofrecieron. Se venció por catorce puntos (67-53) pero por encima de ello, los jugadores rojinegros se demostraron a sí mismos que están capacitados para devolver a la ciudad a la ACB.

No fue un duelo excesivamente brillante pero las finales no se juegan, se ganan sea como sea. Y esta vez se logró por la vía de la defensa, ese anhelo del técnico que en el choque más trascendente salió a flote, ahogando a un conjunto que arrasó en su grupo en la primera fase y que fue incapaz de anotar más de 15 puntos en cada cuarto. Ahora toca rematar la faena el jueves, pero si no fuera así, el domingo tienen una segunda oportunidad ante su público, que vibró como nunca.

Defensas alternativas

En un gran ambiente, al conjunto de Pablo Pin le costó entrar en el partido. Sobre todo porque el técnico rival ordenó a sus jugadores una zona y defensas alternativas que incomodaron el juego en pista delantera. Más de dos minutos tardó el cuadro nazarí en anotar. Fue la primera mitad de los parciales. El primero fue a favor de los locales, un 9-0 que les permitió comenzar mandando pero Mindaugas Kacinas no estaba por la labor de facilitar que el choque fuera plácido para los rojinegros. Gracias al lituano, Larsen y Sollazo desde el perímetro, Breogán respondió con un 0-12 que otorgó siete puntos de renta (9-15).

La zona se le atragantó a los de Pin, que terminaron los primeros diez minutos con un 1 de 8 desde más allá de 6,75, lo que explicaba el resultado. Fue un atrevimiento de Diego Epifanio, que sufrió en la segunda fase en sus carnes el acierto triplista del Covirán, que en aquel encuentro anotó nada menos que quince. Se la jugó y le salió bien.

El Palacio de Deportes fue el sexto hombre, llevando en volandas a su equipo

Por bando granadino, únicamente Thomas Bropleh asumió la responsabilidad en ataque pese a sus limitaciones físicas por las molestias en su rodilla derecha. El 3 de 13 en tiros de campo y el hecho no tener segundas opciones al no capturar ni un rebote en ataque limitó las opciones en el primer periodo, que terminó con un pobre 11-15 que reflejó la tensión con la que ambos conjuntos saltaron a la pista ante lo mucho que se jugaban.

Seydou Aboubacar trata de frenar a Manu Rodríguez. Seydou Aboubacar trata de frenar a Manu Rodríguez.

Seydou Aboubacar trata de frenar a Manu Rodríguez. / Antonio L. Juárez / PHOTOGRAPHERSSPORTS

Pero se despertó y de qué manera en el segundo cuarto. No era muy difícil pero los ajustes defensivos y el small ball con los dos bases más Manu Rodríguez en pista dio lugar a un intercambio de canastas. Murphy y Manu comenzaron a aportar en ataque y tras un nuevo parcial, esta vez de 9-0, Epifanio se vio obligado a parar el partido tras voltear el Covirán el marcador (27-23). De nuevo Kacinas rompió la racha negativa de su equipo pero los rojinegros estaban lanzados en cancha delantera.

Explosión Murphy

Liderados con un Murphy autor de diez puntos en este periodo, poco a poco se fue ampliando la ventaja, llegando al descanso once arriba tras un vendaval ofensivo que se tradujo en minuto y medio en ocho puntos seguidos, el último tras un recuperación de Lluís Costa que dejó una bandeja que provocó el éxtasis del Palacio de Deportes. Los jugadores animaron a un público entregado que los despidió con una gran ovación tras anotar 29 puntos en diez minutos, quince más que su rival, que se fue con una renta en contra inesperada al receso.

Defensa asfixiante

El técnico gallego buscó soluciones en su banquillo otorgándole muchos minutos a Mateo Díaz e Israel Gutiérrez, que en la primera mitad no habían pisado la cancha. Y primero, un joven italiano con descaro, se echó el equipo a su espalda anotando seis puntos consecutivos. Los mismos que Bropleh, pero este con dos triples seguidos para alcanzar los 17 puntos, convirtiéndose en la pesadilla de los lucenses. Ambos conjuntos se mostraron mucho más atascados fruto de la intensidad defensiva que mostraron. En una final, defender es determinante. Pin es consciente de ello y de hecho, de dejó a su rival en 14 puntos de nuevo. El Covirán anotó un punto menos pero fue suficiente para mantener el colchón de los diez puntos, que llegó a ser de doce, y vivir relativamente tranquilo.

Hasta 18 de renta

Con 53-43 se llegó a los diez minutos finales en los que el mexicano Gutiérrez hizo mucho daño en la pintura. Pero fue un espejismo. El trabajo atrás fue in crescendo y Diego Epifanio no encontraba soluciones. Poco a poco los gallegos se fueron desesperando, todo lo contrario que los de Pin, que siempre mantuvieron la calma, ‘bajando el culo’ con constantes ayudas que incomodaron los lanzamientos del contrario. El triple de Lluís Costa a 5:28 del final, con 58-47, dejó encarrilado el envite. Se había dejado a Breogán en 47 puntos en 35 minutos. La renta llegó a ser de 18 con un Palacio desatado, haciendo la ola, cantando el “¡¡¡volveremos a ACB!!!” y con un presidente celebrando puño en alto el impresionante triunfo de su equipo.

Homenaje

La relajación fue tal, que Pablo Pin optó por rendir homenaje a sus jugadores, sentando a Bropleh, Costa, Cristian Díaz y Fall, que recibieron una gran ovación. El quinteto final fue Moisés Andriassi, Germán Martínez, Manu Rodríguez, Bortolussi y Gonzalo Bressan. Inimaginable poder terminar así el primero duelo de la serie. En Lugo seguramente no sea igual pero, por lo pronto, al Covirán le queda una segunda bala. Un equipo repleto con hambre de ACB que mordió cual perro de presa.

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